Gobierno cubano "sabe lo que pasa" en caso de estafas al Medicare







Rui Ferreira | Miami


Tomado de diario El Mundo.es

La semana pasada el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que el banco holandés ING aceptó pagar una multa de 619 millones de dólares por transferir a Cuba e Irán millones de dólares a través del sistema bancario estadounidense. Según Washington, el banco admitió su culpabilidad pese a que destruyó centenares de archivos con los detalles de las transferencias efectuadas entre 2002 y 2007, las cuales constituyen una violación del embargo comercial estadounidense a la isla comunista.

Por otro lado, este lunes los fiscales federales acusaron a un hombre de Miami, Óscar Sánchez, de 46 años, de enviar 31 millones de dólares a bancos cubanos a través de un entramado de conexiones bancarias, que involucran a entidades de Canadá y Trinidad y Tobago. El dinero provenía de una sofisticada red de estafa al sistema de salud público de Estados Unidos, conocido como Medicare, dijeron los fiscales, en una audiencia por el arresto de Sánchez.

Según el Gobierno de Estados Unidos, entre los años 2004 y 2005, Sánchez montó una sofisticada red de lavado de dinero de subvenciones pagadas por el Departamento de Salud a clínicas privadas del sur de Florida, que presentaron facturas falsas por servicios que nunca prestaron. El fraude al Medicare es el mayor delito cometido en Florida y eso que Miami está considerada la capital de la estafa a los servicios de salud.

Aunque no revelaron muchos detalles, los fiscales afirman que Sánchez abrió cuentas en la sucursal en Toronto del Royal Bank of Canada, a través de la cual transfirió los 31 millones de dólares el hacia el Republik Bank, de Trinidad y Tobago. El fiscal federal, Wilfredo Ferrer envió a ELMUNDO.es una nota donde afirma que las investigaciones no han concluido.

"Mi oficina ha acusado a Oscar L. Sánchez de conspirar para blanquear millones de dólares del fraude al sistema de salud, a través de cuentas bancarias en Canadá, Trinidad y Cuba. La fiscalía llevó a cabo una detallada investigación federal siguiendo el rastro del dinero y ha presentado estas acusaciones contra un blanqueador internacional de dinero. Como siempre, las investigaciones seguirán sin que importe hacia donde nos conduzcan las pruebas", dice la nota.

Sin embargo, dijo el fiscal federal asistente Ron Davidson, el dinero no se quedó en Trinidad y Tobago sino que ingresó en el sistema bancario cubano, por intermedio de una sucursal bancaria de la entidad en la capital cubana, cuyo nombre el fiscal no mencionó. "Obviamente, tratamos con una red muy sofisticada", dijo Davidson en la audiencia.

Es la primera vez que el Gobierno de Estados Unidos vincula el fraude del Medicare en el sur de Florida con el Gobierno de La Habana, pese a que durante años en ambientes anticastristas de Miami han circulado rumores en ese sentido.

Distintas teorías

La documentación del caso no menciona a ningún funcionario cubano o institución bancaria de la isla en especifico, pero refiere que los investigadores han logrado identificar la transferencia hacia Cuba de por lo menos 63 millones de dólares en los últimos años, la mitad de los cuales a través de la red montada por Sánchez. Tampoco mencionaron quién supuestamente transfirió el resto de los fondos.

Observadores y analistas consultados por ELMUNDO.es especularon con que la acusación presentada el lunes contra Sánchez pudiera estar relacionada con la multa que la fue impuesta a ING. "Puede ser una de las olas de la caída de ING", dijo una de las fuentes, quien apuntó que el banco holandés es uno de los socios financieros del Republik Bank en el Caribe y también tiene una representación en Cuba.

La transferencia del dinero, según la documentación del caso, se realizó con la apertura de 15 cuentas bancarias en el Republik Bank y la compra de por lo menos 20 giros bancarios en el Royal Bank of Canada.

Lo curioso del asunto, es que en La Habana solo existen bancos gubernamentales, y también según analistas, una excesiva trasferencia de dinero a cuentas privadas en moneda extranjera, llamaría de inmediato la atención de las autoridades locales. "En La Habana una cuenta privada superior a los 30.000 dólares es muy rara y sospechosa", dijo una de las fuentes.

El lunes, los fiscales dieron a entender que funcionarios del Gobierno cubano pudieran estar al tanto de la trasferencia de los fondos provenientes del fraude al Medicare, pero no mencionaron el nombre de ninguno y en la documentación entregada al tribunal no se nombra a Sánchez.

La huída

El año pasado, la fiscalía federal en Miami reveló que por lo menos dos docenas de personas acusadas de estafar el Medicare han escapado a Cuba para evitar ser arrestados en Estados Unidos. Algunas han sido identificadas y eran dueños de clínicas privadas que prestaban servicios de rehabilitación o cuidados de ancianos.

También han escapado a Centroamérica y otras naciones del continente americano. Es el caso de Hubert Matos Araluce, quien vive hace 30 años en Costa Rica tras ser acusado de montar un esquema de fraude al Medicare en Miami. Matos Araluce es hijo del ex comandante Hubert Matos, un protagonista inicial de la Revolución Cubana, que pasó 20 años en las cárcel por conspirar contra Fidel Castro y vive ahora en el sur de Florida, donde preside una organización anticastrista.

Otro fugitivo es Ernesto Montaner, hermano del escritor y analista Carlos Alberto Montaner, quien el año 2010 también escapó a Costa Rica tras ser acusado de montar en Miami cuatro clínicas dedicadas a estafar 2.8 millones de dólares al sistema de salud estadounidense.

Los analistas y observadores consultados por ELMUNDO.es, algunos con amplias relaciones en Cuba abordaron las acusaciones federales con suma cautela. "Hay que ver qué va a decir el Gobierno (de Estados Unidos) cuando presente la acusación formal contra este hombre. El Gobierno cubano siempre ha sido muy cuidadoso en sus relaciones con Estados Unidos. Y el horno no está para galletitas. Mejor que los fiscales se apeen con pruebas contundentes", dijo una de las fuentes que, como todas, pidió el anonimato.

El año pasado, en una entrevista al diario The Miami Herald, el profesor del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, Andy Gómez, dijo que el Gobierno cubano "sabe lo que pasa" con el escándalo de las estafas al Medicare.

"El Gobierno sabe quiénes son los fugitivos y mientras más grande sean, espera que le paguen más. Es una forma de obtener moneda dura y una forma de desacreditar al exilio cubano".



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