Fuente Ovejuna: "Una verdadera epopeya de la libertad










ME QUEMA LA PALABRA


Por Luis Rocha


Andaba tras libros con temas sobre la solidaridad humana y de la confirmación de que “la unión hace la fuerza”, en una Nicaragua con una oposición tan desoladora y dispersa, cuando me dirigí a abastecerme de esperanza en “Fuente Ovejuna”, quizás la más famosa de las 450 comedias que subsisten de Lope de Vega. El Comendador Fernán Gómez es el prototipo del tirano, y sin mucha imaginación encontraremos analogías entre el pueblo de Fuente Ovejuna y Nicaragua. La solución que me interesa no es el ajusticiamiento del Comendador déspota, sino su derrota por la unidad popular que asume un compromiso a muerte con la justicia y la libertad. Mi propuesta – y lo aclaro para que no se hagan interpretaciones gratuitas sobre ésta reelectura- es la unidad del pueblo nicaragüense ante la dictadura que, de reelegirse el actual mandatario, “legitimaría” quien sabe por cuantos años la tiranía y el ya reinante nepotismo, amparados desde ahora en algunas veces exitosos programas sociales y económicos, tal y como si estos no fueran una obligación de gobernante, sino la escalera para un dictador: Matar la libertad, para progresar. Ya Hitler y otros lo hicieron.

Pero volviendo a “Fuente Ovejuna” he de decir que la edición consultada y releída es la de “Salvat Editores,S.A.” de 1973 (Biblioteca Universal Salvat) con un extraordinario Prólogo –sabia y justa interpretación- de Joaquín de Entrambasaguas, del que precisamente tomo los párrafos que cito a continuación:

“Félix Lope de Vega Carpió, el Lope por antonomasia, nació y murió en Madrid —1562-1635—; desdeñando la profesión paterna de bordador, con deseos, siempre insatisfechos, de ser un caballero cortesano, tal y como se traza a sí mismo en el Fernando de La Dorotea, dedi¬có su vida a escribir y al amor profano, y luego al amor divino, sin lograr desasirse del primero, por lo cual en sus últimos años sufrió una trá¬gica angustia religiosa, que al fin terminó con una muerte ejemplar.

Para Cervantes, Lope fue Monstruo de natu¬raleza, por lo extraordinario en todo. Para sus admiradores innumerables, El Fénix de los In¬genios Españoles, al que lo mismo le dedicaron un Credo herético, como "poeta del Cielo y de la Tierra", que le rindieron el homenaje popu¬lar de designar lo mejor de todo como “de Lope”, y, en fin, le acompañaron, siguiendo su entierro, con España entera.

La producción literaria del Fénix tuvo la mis¬ma fecundidad,   sin semejanza,  que su vida: compuso 1.800 comedias, de las que subsisten unas 450, y publicó además unos treinta libros de diversos géneros y una serie de fascículos poéticos. Todavía en estos tiempos se han podido hallar obras suyas olvidadas.

Fuente Ovejuna —de 1612 a 1614— es hoy una de las más conocidas y admiradas comedias de Lope. Desde que, a finales del siglo pasado, se quejaba Menéndez y Pelayo de no ser esta obra de las más conocidas del autor, la popularidad de Fuente Ovejuna ha ido invadiendo no sólo España, sino el mundo entero, y sus representa¬ciones, en adaptaciones más o menos afortuna¬das, se suceden en todas las temporadas tea¬trales, y, aparte de su extraordinario mérito literario, hay que reconocer que ha influido en ello su apasionante mensaje social.

Lope utilizó para tema de esta obra suya un hecho  histórico  perfectamente  documentado: en 1476,  los vecinos de Fuente Obejuna —así es la grafía municipal—, en tierras de Córdoba, indignados por las injusticias, afrentas y abusos de todas clases de que les hacía objeto, sin res¬peto a nada, su gobernante, don Hernán Pérez de Guzmán, Comendador Mayor de la Orden de Calatrava, se unieron, incluso mujeres y niños, y de común acuerdo asaltaron su casa, donde le apedrearon e hirieron mortalmente, defenestrándole, aún vivo, sobre la multitud enardeci¬da, que vengó sus agravios rematándole cruel¬mente, hasta despedazarle y acabar saqueando su casa, mientras daban vivas a los reyes Fer¬nando e Isabel...

Cuando la Justicia trató de descubrir a quie¬nes habían instigado la muerte del Comendador y a sus ejecutores, sólo escuchó de boca de to¬dos: “Fuente Ovejuna lo hizo”, frase que quedó acuñada como explicación popular.”


Antes de seguir quiero señalar que deleitándome con los versos de ésta obra, he aquí que doy con nuestro gran poeta Joaquín Pasos , a quien en 1945 la “Editorial Nuevos Horizontes”, dirigida por su propietaria María Teresa Sánchez le preparó  su primer libro de poemas: “BREVE SUMA, contiene la condensación poética de la obra literaria de Joaquín Pasos. No toda su obra, pero sí lo más trascendente de la misma y, en todo caso, lo que el poeta consideró, cercano ya su fin, que debería formar parte de su primer libro.” (Reza en la solapa de esa edición que se terminó de imprimir el 17 de abril de 1947, habiendo fallecido Joaquín el 20 de enero de ese mismo año.) Y doy con Joaquín en “Frente Ovejuna”, en la página 55 de la edición de SALVAT ya mencionada, en los diálogos de Barrildo y Leoneldo: “Después que vemos tanto libro impreso,/ no hay nadie que de sabio no presuma./ Antes que ignoran más siento por eso/ por no se reducir a breve suma;/ porque la confusión, con el exceso,/ los intentos resuelven en vana espuma:/ y aquel que de leer tiene más uso,/ de ver letreros está confuso.”

Según me dijo Ernesto Cardenal la semana pasada –cuando compartí éste hallazgo con él-, es muy probable que Joaquín tomara de Lope de Vega el título para su primer libro. Si uno lee los versos, su escogencia tiene un enorme sentido. Pero continuando con “Fuente Ovejuna”, y para inducir a su lectura, permítaseme ésta arbitraria selección, que pretende condensar las partes de la obra con analogías con la Nicaragua actual: “Llaman la descortesía/ necedad en los iguales,/, porque es entre desiguales/ linaje de tiranía…/ Un hombre cuyas canas baña el llanto,/ labradores honrados ,os pregunta/ qué obsequias debe hacer toda esa gente/ a su patria sin honra, ya perdida./ Y si llaman honras justamente,/ ¿cómo se harán, si no hay entre nosotros/ hombre a quien este bárbaro no afrente?/ Respondedme: ¿hay alguno de vosotros?/ que no esté lastimado en honra y vida?/ ¿No os lamentais los unos y los otros?/ Pues si ya la teneis todos perdida,/ ¿a qué aguardais? ¿Qué desventura es esta?/ ¿Qué esclavo se trató con más bajeza?/ ¿Qué es lo que quieres tú que el pueblo intente?/…Morir, o dar muerte a los tiranos,/ pues somos muchos, y ellos poca gente./ ¡Contra el señor las armas en las manos!/ El rey sólo es señor después del cielo,/ y no bárbaros hombres inhumanos./… Si nuestras desventuras se compasan,/ para perder las vidas, ¿qué aguardamos?/…Concertaos todos a una/ en lo que habeis de decir./ ¿Qué es tu consejo?/ Morir/ diciendo Fuente Ovejuna,/ y a nadie saquen de aquí./ Es el camino derecho./ Fuente Ovejuna lo ha hecho./ ¿Quereis responder así?/ Sí./…El pueblo prendiendo van,/ sin dejar alma ninguna./ Que no hay que tener temor./ ¿Quién mató al  comendador?/…¿Quién? Fuente Ovejuna.”

Termino con estos certeros juicios de don Joaquín de Entrambasaguas: “Fuente Ovejuna es, a no dudar, la precursora de los teatros de ahora, llamados “de masas”, porque sus mensajes, en su totalidad, como a un solo espectador, han de llegar al pueblo de todos los tiempos y todas las razas, pero en ninguno se ha alcanzado la perfección de esta comedia del dramaturgo español, quien …creó una verdadera epopeya de la libertad humana…y supo penetrar hondamente en la psicología de esas masas y en un sentido humano universal…. Su mensaje social, tremendo, ha hallado eco siempre en todos los ambientes de tiranía y rebelión contra ella.”

Extremadura, Masatepe, Nicaragua


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