Los estudios le amargan la fiesta a las salas de cine







La "CinemaCon" (o ShoWest como se llamaba hasta este año) es la fiesta de los exhibidores. Ese momento donde son los dueños de las salas de cine quienes se sientan en el patio de butacas para que Hollywood los entretenga y les borre el amargo recuerdo de una taquilla en declive. Cuando los estudios se bajan los pantalones y traen a sus mejores estrellas para asegurar a los exhibidores que lo mejor está por llegar aunque en lo que va de año lleven perdidos 500 millones de dólares (casi 353 millones de euros) en la taquilla estadounidense en comparación a la primavera pasada. Que los grandes estrenos del verano suplirán con creces ese bache, especialmente gracias a los 40 títulos en "glorioso" 3D, y que Hollywood no sería nada sin esa institución centenaria llamada salas de cine.

Así lo dijo literalmente Jack Black cuando el lunes les dio la bienvenida a la convención en el Hotel Caesar's Palace de Las Vegas prometiendo a cada uno de los exhibidores allí presentes un masaje de pies como agradecimiento por haber hecho de él una estrella. Steven Spielberg, James Cameron o George Lucas le secundaron reafirmando a los exhibidores que el cine "es un arte social" mientras John Lasseter, Michael Bay o Cameron Crowe se ponían tiernitos en alta definición recordando desde la gran pantalla sus primeras experiencias cinematográficas en la sala oscura. "No hay nada mejor que ver una película con público", insistió el vicepresidente de los estudios Paramount, Rob Moore, intentando borrar del recuerdo de los exhibidores ese 20% que ha caído la taquilla estadounidense en lo que va de año.

Y Christopher Dodd, el nuevo jefe de la Asociación de Cine estadounidense que agrupa a los principales estudios de Hollywood, intentó levantarles el ánimo prometiéndoles una nueva cruzada contra la piratería. Pero para la conclusión hoy de la feria anual de los exhibidores, la puñalada estaba clavada. Cuatro de los grandes, los estudios Sony, Warner, Universal y Fox, confirmaron en un comunicado su intención de poner en marcha entre abril o mayo una nueva fórmula de vídeo on demand ("a la carta" capaz de ofrecer películas de estreno en el confort del hogar tan sólo 60 días después de su llegada a los cines. La primera de ellas, "Unknown", del español Jaume Collet-Serra. Fue una declaración de guerra en toda regla. Lea reporte completo en El País

Carta Bodán



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