Aumenta espionaje orteguista dentro y fuera de Nicaragua







Por José Ramón Gutiérrez Martínez
Nicaragua sin Fronteras


Sofisticadas redes de espionaje e intervención se mueven ya en Nicaragua con el financiamiento de los jugosos negocios que el régimen de Daniel Ortega realiza con el presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, bajo la mampara de ayuda social para los pobres. Durante el último año, se realizó la compra de equipo técnico ruso para tales fines con un costo que supera los 50 millones de dólares. La idea es controlar a los grupos opositores las 24 horas del día, instalando inclusive equipo de rastreo de audio y localización satelital de los vehículos y casas de habitación de aquellos a quienes los aparatos de seguridad del estado consideran más peligrosos, por no haber sucumbido a la compra de conciencias realizada por la dictadura y que tiene a los partidos tradicionales en una vergonzosa fisura y postración.

Ortega y sus secuaces del partido, del ejército y la policía, saben que el malestar de la población es un secreto a voces, que cada día deja de ser más ser secreto y amenaza con levantarse, mas temprano que tarde, en un clamor generalizado en contra de la descarada corrupción de la élite política, que se ha entronizado en el nombre de los más pobres y miserables de la patria.

Se sabe, además, que varios miembros destacados de la sociedad civil y de la Iglesia Católica están en la mira del espionaje y persecución del dictador Ortega, incluyendo la intervención de sus comunicaciones telefónicas. Para ello cuentan con personal especializado, la mayoría ex miembros de la Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE), ubicados en puestos clave de la institución estatal que regula las telecomunicaciones, entrenados en Cuba y en la desaparecida Unión Soviética y sus satélites del Este europeo.

De las misma manera que lo ejecutan en los regímenes chavistas de Sudamérica, el régimen dictatorial nicaragüense utiliza parte de las millonarias ganancias que le dejan las empresas que operan bajo el manto del ALBA para comprar secretamente tecnología que “felizmente” los rusos venden para socavar la democracia en América Latina.

Ha trascendido además que, desde mediados del año 2007, miembros de la contrainteligencia del Ejército de Nicaragua (sandinista) han sido infiltrados  en territorio costarricense, utilizando diferentes figuras y en variados estratos sociales, los cuales podemos encontrar en el más humilde y paupérrimo de los precarios, hasta en lujosos residenciales donde gozan del privilegio de codearse con altas personalidades del círculo gubernamental de Costa Rica, del que obtienen valiosísima información. El objetivo es la desestabilización del sistema democrático tico, aprovechando las luchas sociales criollas para crear caos y violencia. El plan, según la información que se ha filtrado, incluye crear inestabilidad y desconfianza en la sociedad tica por medio de la promoción de hechos violentos, cuyo origen se camufla, incluso, en acciones que en la mayoría de los casos se atribuyen a la delincuencia común y a pandillas juveniles.

La solidez de la democracia costarricense es y sigue siendo hasta hoy el mejor ejemplo en contra las ideologías totalitarias y extremistas que, como la chavista, pretende extenderse en América Latina bajo la cobertura del ideario de Simón Bolívar. Desprestigiar y socavar subrepticiamente el sistema de gobierno costarricense es de vital importancia para Chávez y su sirviente nicaragüense.

Se denomina espionaje a la práctica y al conjunto de técnicas asociadas a la obtención de información confidencial. Las técnicas comunes del espionaje han sido históricamente la infiltración, el soborno y el chantaje. La infiltración consiste en la utilización de una persona, denominada topo, cuyo cometido básico es ganarse la confianza de aquellos que poseen la información para tener acceso a la misma.

El soborno es la compra de la información con dinero u otros medios, aunque también se ha utilizado la coacción para obtenerla, técnica que se denomina chantaje, generalmente mediante la obtención de información de carácter confidencial acerca del chantajeado y/o de su familia, que éste no desea que se haga pública. El sujeto, presa del chante, reacciona con miedo y se convierte en una presa fácil de controlar, como algunos que conocemos (incluyendo cardenales y sacerdotes), dentro y fuera de Nicaragua, quienes alguna vez tuvieron su frente en alto y hoy han sido puestos de rodillas por el orteguismo.


En cualquier caso, dichas técnicas se fundamentan en la utilización de informantes, que hacen uso de todo tipo de indagación para desestabilizar y crear terror y desconfianza en los miembros de las agrupaciones políticas.


Nuestro informante dice que hay mucha gente afectada por esto. Y cita un ejemplo: En una ocasión descubrimos que el CENIDH y los teléfonos de la doctora Vilma Núñez de Escorcia estaban intervenidos. Le informaron a ella para que tuviera mucho cuidado y esto pasa con muchos, que deben de tener más cuidado.

La mayoría de líderes políticos (incluyendo gente del mismo gobierno de Ortega) están controlados e intervenidos, dice la fuente. El principal miedo del orteguismo es saberse un régimen altamente impopular y repudiado hasta por los mismos sandinistas,  cuya base de lealtad es muy frágil al ser obtenida por miedo, coacción o dinero.


Muchos de ellos no lo saben y son fácilmente observados, escuchados e investigados, por lo que el FSLN siempre se anticipa, principalmente en la figura del sajurín (adivino) y ex magistrado Rafel Solís, vergüenza para los profesionales del Derecho y uno de los principales encargados del sucio negocio de comprar conciencias y voluntades, “trabajo” que realiza una vez que ha obtenido suficiente y fidedigna información de la inteligencia orteguista, al mejor estilo de las mafias modernas.

Se ha hecho un esfuerzo enorme en el gobierno orteguista por conservar en secreto quiénes son los dueños de la empresa Servicios de Protección y Vigilancia, SA (El Goliat), pero el rastro de los contratos estatales que le han beneficiado, desde octubre del año pasado, apuntan a un familiar muy cercano al presidente Daniel Ortega. Estos también juegan un papel importante en las estructuras de espionaje e información que prestan a la dictadura, en el que se vincula también al ingeniero José Mojica Mejía, socio principal de la EMP-telefónica Yota de Nicaragua, SA,  beneficiada el año pasado con una licencia que le permitirá ganarse, en su primer año de operación, 100 millones de dólares por sus “favores” al Gobierno.  


Las empresas de seguridad privada El Vigilante SA, Servicios de Protección y Vigilancia SA (El Goliat) y la Empresa de Seguridad Interna SA (ESISA), fueron las tres favorecidas con esos millonarios contratos en la Alcaldía de Managua, la Empresa Nicaragüense de Energía (Enel), la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), así como la Presidencia de la República, todos en un servicio incondicional a la Secretaria del Frente Sandinista, el partido que hoy funciona como propiedad privada de los Ortega – Murillo.


El Vigilante, SA y Esisa son propiedad del ex subdirector de la Policía Nacional (sandinista), Leonel Espinoza Linarte, ficha del secretario de organización del Frente Sandinista y ex director de la Seguridad del Estado (DGSE), Lenín Cerna Juárez entre otros miembros de la antigua DGSE, todos con amplios expedientes oscuros en cuanto a reprimir con odio y saña las ansias de libertad y democracia de los nicaragüenses.


Desde junio del año pasado El Goliat, El Vigilante, SA y la Empresa de Seguridad Interna SA (Esisa) suman 3.77 millones de dólares en contratos estatales por favores especiales de información, vigilancia y rastreo. Actualmente Fidel Moreno, alto funcionario de la Alcaldía de Managua, sin proceso de licitación alguno, adjudicó a El Goliat el servicio de vigilancia de los bienes municipales.


El concejal conservador y uno de los más críticos de la administración municipal capitalina, Luciano García, denunció que la empresa de vigilancia El Goliat es parte “del negocio de la familia presidencial”. “El principal dueño es Rafael Ortega Murillo (hijo de Daniel y Rosario), quien se desempeña como director de la pro gobiernista Radio Ya y de otros fabulosos negocios” de la mafiosa “izquierda capitalista” de los hijos de Hugo Chávez.


Con el desarrollo de las nuevas tecnologías, han aparecido métodos que permiten obtener información objetiva como fotografías, videos, grabación de conversaciones y otras, sin intervención humana. Así, existe hoy día una floreciente industria destinada a facilitar sofisticados medios tecnológicos, desde satélites espía para Hugo Chaves, hasta micro cámaras, tanto para el espionaje como para la protección de la información. En los casos más recientes, en Nicaragua se ha utilizado para pulverizar a la oposición.


"Cada gobierno que entra viene a establecer su propio sistema de seguridad. Cada quien ha conseguido equipos. Ahora es muy sencillo hacer las intervenciones telefónicas; en los organismos de seguridad del gobierno existe personal que es asalariado y son parte de los órganos de inteligencia de Nicaragua que hacen este trabajo. La mayor parte está supeditada al ejército, aunque existe ya una estructura paralela manejada directamente desde la Secretaría General del Frente Sandinista y pagada con dinero venezolano", agrega la fuente.

En casi todos los países existen disposiciones constitucionales que prohíben este tipo de acciones, aunque existen excepciones de permisividad legal cuando se trata de combatir las acciones del terrorismo y del narcotráfico, actividades ilícitas donde se sospecha la participación y complicidad de algunos gobiernos pro chavistas bajo la dirección de Miraflores. También la ley hace excepciones cuando se trata de perseguir a personas que cometieron delitos graves (incluyendo los de lesa humanidad que no prescriben), pero que es difícil comprobárselos, aunque las acciones tienen que ser autorizadas por un órgano competente del Poder Judicial del Estado.  El abuso es que en Nicaragua se usa para obtener la mayor información posible de los movimientos, planes y reuniones de la oposición y miembros de la sociedad civil. Inclusive, la iglesia es investigada e intervenida por el orteguismo.


¿Seguiremos indolentes ante esta nueva amenaza? ¿Seguirá Estados Unidos negociando con Hugo Chávez aun sabiendo que los dólares que le paga por su petróleo son cuchillo contra su propio pescuezo? ¿Continuarán los gobiernos democráticos de América permitiendo que dictadores de la calaña de Raúl Castro, Daniel Ortega y Hugo Chávez dicten hipócrita cátedra sobre democracia en el continente (como en el caso de Honduras), cuando todos los días se esfuerzan por socavar y destruir la institucionalidad en sus respectivos países?




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