Energúmeno preside Nicaragua


 


 


 


 

Daniel Ortega no entiende de diálogos ni de treguas, ni de actitudes civilizadas, ni de maneras éticas, ni de moral.

 

Después de perder las elecciones, Ortega por medio de terror y asonada, “obligó”, a doña Violeta a “dialogar”, y terminó felizmente impune y oxigenado.

 

Al perder contra Alemán, también lo “obligó” a “dialogar” resultando el abyecto “pacto”, que al dueño de la hacienda El Chile, le salió como tiro por la culata, pues gracias al mismo, ha vivido finalmente en la incertidumbre escuchando sentencias de jueces bajo custodia policial, a pesar que en un momento tuvo en sus manos el poder legal, con el beneplácito de la opinión publica, para desaforar a Daniel y sacarlo de circulación, y por argucias del destino, no lo hizo.

 

Igualmente hizo Ortega con Bolaños, (a quien ha mantenido con la espada de Damocles sobre la cabeza) quién “pactó” con el susodicho Daniel, solo para descubrir que lo habían engañado, y tener que correr de la Seca a la Meca pidiendo ayuda a los presidentes centroamericanos, a la OEA, y movilizar hasta las piedras para detener al Diablo y poder terminar entre zozobras su insípido gobierno.

 

Ortega, ha mantenido con intimidaciones, farsas y coacciones, a sus contrarios, aprovechándose de sus debilidades, inhabilidades, y corrupciones.

 

Lo irónico es que este Ortega, que ha hecho carrera en el crimen en todos los sentidos, es quién opera la ley en Nicaragua, y con la misma, mantiene a otros amenazados, cuando debería ser él, quién debiera estar cumpliendo pena hace rato, porque difícilmente hay delito tipificado en el código penal que no haya saboreado.

 

Ha comprado o coaccionado a dirigentes de intangible cuantía moral y espíritu proclive a la deshonestidad para adquirir poder, y apoyado por pancistas, alcanzó el triunfo electoral, por medio de malas artes legitimando el fraude a la democracia, entronizando la indecencia, el miedo, la felonía, la dádiva, la prebenda, los privilegios, y especulado con las miserias y necesidades humanas, al tiempo que pena por desacato a quien se atreve a oponérsele, aún en su mismo partido.

 

No cumple, ni ha cumplido nunca sus promesas, ni sus obligaciones de gobernante, ni respetado jamás los compromisos que alguna vez juró respetar.

 

Una vez conseguido el poder, traza el camino, fiel a sus intereses, de acuerdo a ideas y doctrinas, imaginarias o prestadas, con dogmas de una izquierda comunista degenerada con ribetes fascistas, rodeado de lujos mal habidos, aunque en su encumbramiento se haya tenido que comer, tragar y exprimir, a cuantos moros y cristianos, se le cruzan en el camino, en interminable serie de traiciones desde cuando el 19 de Julio de 1979, se subió a su pedestal de tirano absolutista y ególatra.

 

Líder de matones, turbas arrabaleras, y populachos ignaros, explota sus necesidades sin piedad, y dirige y usa a los más necesitados para logro de sus fines.

 

Después que perdió las elecciones ante la UNO, cuando el pueblo lo rechazó harto de tanto abuso sandino-comunista, y salió electa doña Violeta, comenzó a reorganizar sus fuerzas, a gobernar desde abajo y a convertir la derrota en triunfo por medios gangsteriles, en los que el crimen no ha estado ausente.

 

Durante el gobierno de doña Violeta, la revista Envíos, hizo la siguiente pregunta. « ¿Debe el sandinismo sostener al gobierno cuando la situación se le hace ingobernable? Y aún más, ¿cuando esa ingobernabilidad es producto de su propia corrupción?»

 

En la época del gobierno de doña Violeta, conflictos se centraron en Managua con la huelga en ingenios azucareros y los trabajadores trasladados a la capital acampados frente a la Presidencia. Demandaron el 25% de la propiedad de los ingenios, que serian privatizados.

 

Trabajadores de las aduanas, los bancos, las comunicaciones, y la electricidad, amenazaron con paros.

 

El Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) encabezó las protestas. Lucio Jiménez, el principal representante del FNT era miembro de la asamblea sandinista.

 

Tras reunión entre el FNT y Daniel, se convino en que el conflicto con el gobierno debía ser conducido por la vía pacífica y cívica, que para Daniel Ortega, significa oportunidad para su gran tajada de cuota de poder. "Somos enemigos del caos y de la inestabilidad", insistió Daniel, “el líder del caos, el despelote y las turbas", afirmando que el problema se generó por falta de comunicación.

 

Daniel Ortega, (promotor profesional de disturbios y asonadas), calmó personalmente los ánimos de los "revoltosos" en Ocotal y de los cañeros en Managua.

 

Aunque los sandinistas insistieron en que el FSLN no debería co-gobernar con doña Violeta, el FSLN probó estar por encima del gobierno y de la nación.

 

Fue asesinado Arges Sequeira del COSEP, y estalló una bomba en las oficinas de ese organismo empresarial. Cadena de huelgas y paros: hospitales, aduanas, INE, ingenios, las bananeras...

 

Cobró notoriedad la dilatada huelga de hambre de ex-militares que exigían el cumplimiento de promesas, y la larga huelga de los trabajadores de la salud.

 

Concluyó la negociación-confrontación entre el gobierno de doña Violeta y la Central Sandinista de Trabajadores, con la privatización de empresas estatales a favor de los trabajadores (que después han sido gran negocio para los jerarcas sandinistas).

 

La CST declaró haber logrado un 80% de sus demandas.

 

FETSALUD, sindicato de trabajadores de la salud, firmó acuerdo con el gobierno.

 

Por lo demás según revista Envíos, existieron favores políticos que cobrar. (Por alguna razón tendrían que cobrarle a Toño Lacayo.) El Ministro Lacayo, dijeron, tiene su virtual incondicionalidad con el Jefe del Ejército Humberto Ortega y la disposición de frenar todo intento de Alfredo César y de los partidos de la UNO de reformar la ley orgánica militar que protege a los mandos sandinistas.

 

En diciembre, 1992, según Envíos, la confrontación entre el sandinismo y el gobierno fue intensa, pero en enero todo fue diferente, a tal punto, que Daniel Ortega reconocía el "co-gobierno en el plano político, en la Asamblea Nacional" y la revista Time anunciaba que los sandinistas "nuevamente y de facto tienen el control sobre Nicaragua".

 

Para el FSLN lo ocurrido fue un medio y no un fin para estabilizar al país. Tanto el gobierno de doña Violeta como el FSLN, concluyeron que solamente con un entendimiento entre los sectores productivos, incluyendo a los trabajadores-propietarios, se podría alcanzar la estabilidad.

 

Cuando dicen entendimiento con trabajadores o sectores, hay que interpretar con Daniel Ortega.

 

El 2 de septiembre, día del Ejército, en su discurso, la Presidenta Chamorro anunció su "deseo" de pasar a retiro al General Humberto Ortega en 1994. Al término de las celebraciones, se produjo un choque verbal público entre el ex-Presidente Daniel Ortega y la Presidenta. "¡Vos no sos la dueña de Nicaragua!", dice Daniel. "¡Soy la Presidenta y a mí nadie me levanta la voz!", responde Violeta.

 

Simultáneamente, chocaron también el Mayor General Joaquín Cuadra y el Ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo. "¡Te vendiste a los gringos!", le reclama Cuadra (que entonces no era tan demócrata como es ahora). “! Yo no sabía nada de esto!", respondió un asustado Lacayo.

 

El gobierno intentó darse oxígeno, mientras el Diálogo Nacional fracasaba.

 

La Presidenta Chamorro envió a la Asamblea Nacional el proyecto de ley de amnistía, buscando un "borrón y cuenta nueva". La UNO criticó la amnistía propuesta por el Ejecutivo como promotora de impunidad.

 

Resumiendo; durante el gobierno de doña Violeta, por todos lados anduvo rondando el chantaje y la intimidación; «a cambio de su "colaboración" y compromiso con la estabilidad nacional, los sandinistas reclamaron “algo”, y las bases (controladas por el sandinismo), pidieron institucionalizar el cambio revolucionario iniciado por el sandinismo en 1979.»

 

Daniel Ortega y el FSLN, se salieron con la suya, impunes de sus múltiples crímenes, con una gran tajada de espacio político y bien oxigenados, para pasar después al capitulo con Arnoldo Alemán.

Daniel Ortega, después de su segunda derrota electoral, esa vez frente a Arnoldo Alemán, volvió a lo único que sabe hacer, poner carne de gallina a sus contrarios.

 

Después de promover Ortega el caos ablandador contra Alemán, (a su vez experto en crearse sus propios puntos débiles), pactó en 1999, con un Alemán pancista, carente de principios y visión política, para expandir su cuota de poder.

 

Cambiaron la Constitución de la república arbitrariamente.

 

Estableció Ortega las condiciones favorables para posibilitar su victoria electoral, que a la larga logró.

 

Gracias al Pacto, cambió la Ley Electoral, eliminando las cuotas de poder político para otro partido que no fuera el FSLN o el PLC.

 

Obtenida la Asamblea, los compinches se repartieron los puestos directivos en los otros poderes del Estado: Corte Suprema de Justicia y Consejo Supremo Electoral, obteniendo también el control de la Contraloría General de la República, la Procuraduría de Derechos Humanos y la Superintendencia de Bancos.

 

Se dosificaron el Estado como botín de pillaje. Eliminaron el equilibrio constitucional entre el ejecutivo y los otros Poderes del Estado, y crearon situación de inestabilidad e ingobernabilidad política arbitraria que perdura al presente.

 

Irónicamente, esa misma inestabilidad e ingobernabilidad creada por el Pacto, alterando el equilibrio entre los poderes del Estado, resultó afectando fatalmente al mismo Arnoldo Alemán, uno de sus promotores, pues el Frankenstein que ayudó a tomar vida, ahora lo tiene apretado del pescuezo.

 

De esa forma, tras su tercera derrota electoral, frente a Enrique Bolaños, Ortega vuelve por sus fueros terroristas, y avanza, un paso adelante y otro atrás, descubriendo y manipulando las debilidades de Bolaños, primero lo engatusa y le hace creer que lo apoya, juntos neutralizan a Alemán, después se le voltea, se arregla con Alemán, y lo empieza a acosar hasta arrinconarlo, para hacerle firmar un “pactito”, que inexplicablemente rubrica Bolaños, quién cuando se da cuenta que ese papel con su firma, representa autorizar un golpe de Estado técnico en manos de Ortega.

 

Ese pacto Bolaños-Ortega, es increíble, no tanto por parte de Ortega, (capaz de cualquier cosa) sino por parte de Bolaños, pues es inexplicable su candidez y la de sus pésimos asesores, que no se dieron cuenta que estaban firmando con el tramposo Ortega, no un proyecto de dialogo, sino la sentencia de muerte de su gobierno.

 

Ortega organizó primero inestabilidad amenazando reformar la Constitución cambiando el sistema de gobierno.

 

Entró en platicas con el infeliz Arnoldo Alemán, (a quién con Bolaños, había desaforado, mandado echar preso y sentenciar poco antes), para repactar, y dando una vuelta de 360 grados, entonces unidos voltearse contra Bolaños, con la carnada tentadora del cuento tantas veces escuchado de que la libertad de Alemán estaría de por medio.

 

Lo visitó en El Chile, su hacienda-prisión, se tomaron fotos y firmaron un acuerdo que fue leído a la prensa por la hija diputada de Alemán, que ahora debe estar arrepentida de como le han servido a Ortega, una y otra vez como tontos.

 

La característica más notable y notoria de Daniel Ortega, es su doble estándar, su cínico doble discurso, así va al Cosep y les habla de cooperación y estabilidad, y los buenazos quedan “satisfechos” y “contentos”, pero después, se va a reunir con sus turbas, y despotrica disparates e insultos contra la empresa privada y todos sus contrarios.

 

En relación al repacto firmado entre Arnoldo Alemán y Daniel, el 7 de enero del 2005, en la cárcel-hacienda El Chile, Ortega dijo que sostuvo “una larga sesión de trabajo por la reconciliación, la paz, la estabilidad de nuestro país” con su aliado Alemán, “interesados en contribuir a encontrarle salida a los diferentes problemas”. (Problemas creados como siempre por el mismo Ortega.)

 

Sorpresivamente, días después de firmar el repacto con Alemán, Ortega aparece con Bolaños anunciando que acordaron términos para un dialogo nacional y poner fin a la incertidumbre que vivía el país, (incertidumbre provocada por Daniel).

 

El 12 de enero del 2005, Bolaños y Daniel, teniendo como testigo (de piedra) al sempiterno y omnipresente Cardenal Obando y Bravo, y al pasmado representante de la OEA, firmaron un acuerdo, para dar paso a un dialogo nacional.

 

Según el acuerdo, que la opinión popular bautizó como pacto Bolaños – Ortega, el primer punto consistió en que los partidos mayoritarios (FSLN-PLC) respaldaran que Bolaños cumpliera su periodo presidencial de forma plena, es decir, que lo dejaran en paz. (Ortega, perverso, le abrió la soga para darle confianza).

 

En el segundo punto, (en términos generalizados e imprecisos), acordaron que las reformas constitucionales en tramite parlamentario incluirían en su aprobación, disposición transitoria con rango constitucional, que determinaría que la implementación de dichas reformas será fruto de la decisión consensuada entre el ejecutivo y la Asamblea Nacional, y que la disposición transitoria determinará que la implementación y vigencia de las reformas será posterior al consenso de ambos poderes públicos.

 

Bolaños buscaba que cualquier reforma de acuerdo a los caprichos de Daniel, se implementara hasta después de su periodo presidencial y Daniel lo dejó correr en esa ilusión.

En el punto tercero acordaron que el dialogo nacional incluiría la consideración de las reformas necesarias para el perfeccionamiento del sistema de gobierno incluyendo la posibilidad de instaurar un sistema semiparlamentario o semipresidencial. (Daniel le puso las banderillas a Bolaños.) (Bolaños también abusó complotando a espaldas de la ciudadanía semejante cambio de sistema).

 

Ni corto ni perezoso Daniel se fue a la asamblea a implementar las reformas del pacto con Bolaños, quién al darse cuenta de la trampa, se movilizó angustiado, desatándose una crisis que prácticamente paralizó el gobierno de Bolaños hasta el final de su periodo.

 

El resultado fue la aprobación de un gobierno semiparlamentario, supeditando el poder ejecutivo al legislativo, aprobado en la Ley 520.

 

Por no haber promulgado esa ley el Presidente de la republica, el presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista Rene Núñez Téllez la mandó a publicar.

 

La crisis se recrudeció y dio como resultado la Ley Marco 558, para la Estabilidad y Gobernabilidad del País.

 

En el titulo de la ley marco, “Para la estabilidad y gobernabilidad del país”, descubrimos el típico accionar de Daniel Ortega, provocar las crisis y después aparecer como mediador por la estabilidad y gobernabilidad del país. Mayor cinismo no se puede concebir.

 

Según la Ley Marco, la Ley 520, se suspendió en su aplicación hasta el 20 de enero 2007. Pero antes del plazo, con 61 votos a favor, 24 en contra y 4 abstenciones, la Asamblea prorrogó por un año su entrada en vigencia.

 

Increíblemente la iniciativa para posponer la vigencia de la Ley 520, fue introducida en la asamblea por la ALN de Montealegre.

 

Las reformas pospuestas con las que Ortega quiso someter a Bolaños, son el único instrumento legal que permitirían ejercer control sobre el gobierno de Ortega.

 

Pero las zanganadas y traiciones que les hizo a doña Violeta, a Alemán y Bolaños, son poco, comparadas con la gran chacota a partir de cuando asaltó el poder el 19 de Julio, engañando y riéndose de todos, de la empresa privada nicaragüense, de la OEA, de los gobiernos de Panamá, Venezuela, Costa Rica, de Carlos Andrés Pérez, de Torrijos, de Noriega, de media Costa Rica, del Cardenal Obando y Bravo, ahora a su servicio, de los periódicos y de la opinión publica nacional e internacional que apoyó al sandinismo encabezado por Ortega en la toma del poder.

 

CARTA A LA OEA……el 12 de julio 1979, la Junta de gobierno, (que la experiencia demostró que solo fueron tontos útiles como fueron los del grupo de los 12), organizada y nombrada de dedo por los sandinistas encabezados por Daniel Ortega, su hermano Humberto Ortega y el nefasto Sergio Ramírez Mercado, en San José, Costa Rica, envió documento al Secretario General de la OEA, Alejandro Orfila:

[…] «El documento contiene nuestro “Plan para Alcanzar la Paz” […] se respalda la instalación en nuestro país de un Gobierno democrático de amplia representación, como el que nosotros formamos. [...]

 

I. Nuestro firme propósito de establecer en nuestra patria el pleno respeto a los derechos humanos, en consonancia con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas y la Carta de Derechos Humanos de la OEA, este respeto se ha hecho ya patente en el trato que el Frente Sandinista de Liberación Nacional ya ha dado a centenares de prisioneros de guerra. En este sentido, nuestro Gobierno extiende invitación a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que visite nuestra Patria, apenas estemos instalados en el territorio nacional.

 

II. El deseo de que nuestra instalación en Nicaragua se produzca a través de una transición pacífica y ordenada, el Gobierno de Reconstrucción Nacional vería como un gesto solidario, el que Cancilleres del Continente visitaran nuestro país, para lo cual les extendemos fraternal invitación.

 

III. Nuestra decisión de hacer valer en nuestra patria la justicia civil, de acuerdo con las leyes ordinarias, para juzgar a los culpables de crímenes contra nuestro pueblo. Ese mismo pueblo, a través de su heroica lucha, se ha ganado el derecho de ejercer la justicia por primera vez en medio siglo, y lo hará dentro del marco jurídico y sin ánimo de venganza ni de represalias indiscriminadas.

 

IV. Aquellos colaboradores del régimen que quieran salir del país, y que no sean responsables del genocidio que hemos sufrido, ni de otros graves delitos que impongan su juzgamiento por los tribunales civiles, podrán hacerlo con todas las garantías necesarias, garantías que el Gobierno de Reconstrucción Nacional hace patentes desde ahora. La salida de estas personas, puede ser vigilada por la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y por la Cruz Roja Internacional.

 

V. El plan de convocar a los nicaragüenses, para que en las primeras elecciones libres que conocerá nuestra patria en este siglo, elijan a sus representantes en los Municipios y en una Asamblea Constituyente, a las autoridades supremas del país. [...]»

 

JUNTA DE GOBIERNO DE RECONSTRUCCION NACIONAL: VIOLETA CHAMORRO, SERGIO RAMIREZ MERCADO, ALFONSO ROBELO CALLEJAS, DANIEL ORTEGA SAAVEDRA, MOISES HASSAN MORALES.

 

Los sandinistas una vez que tomaron posesión del gobierno y del país, jefeados por Daniel Ortega, no cumplieron con nada del compromiso con la OEA.

 

Mas bien, los “distinguidos” miembros de la sociedad civil, “intelectuales y filósofos” nicaragüense, supuestos defensores de la democracia, que apoyaron y dieron vida a la oscura conspiración sandinista contra Somoza, (oscuridad demostrada con los resultados posteriores), mientras los sandinistas encabezados por Daniel Ortega, reprimían al pueblo, fusilaban y encarcelaban masivamente, expropiaban arbitrariamente, y torturaban, la gran mayoría cooperó con ellos, y ocuparon cargos de ministros, embajadores, presidentes de la Corte Suprema, magistrados, miembros del Consejo de Estado y de la Junta de Gobierno, indiferentes a la suerte de Nicaragua, sin exigir democracia, paz y libertad, que fue la razón de haber botado la dictadura de Somoza, a sabiendas de la traición y las barbaridades sandinistas desde el principio, y sus propósitos reconfirmados en el documento de las 72 horas.

 

A esos falaces demócratas de ocasión, doctos eruditos que estuvieron y participaron, pero no vieron nada malo, les cae, como anillo al dedo, la paráfrasis del poema de Ernesto Cardenal, incluyendo a Ernesto Cardenal en la critica: “Mambo… mambo… estaban gozando cuando Daniel y Tomás los estaban matando… mambo… mambo… lo estaban apoyando cuando Daniel estaba robando…

 

Entonces no es de esperar que Daniel Ortega preste oídos a lo que sus antiguos cómplices puedan criticarle ahora por sus faltas a la democracia, porque indudablemente debe sentir asqueante desprecio por ellos, por considerarlos iguales o peores que él. Razón no le falta.

 

¿Que respeto puede tener Daniel Ortega? por Sergio Ramírez Mercado, o por otros seudo demócratas de ocasión, excolaboradores de su primer gobierno, cuando ese Ramírez Mercado, por ejemplo, se pasó todo el tiempo que duró la hegemonía de la tiranía sandinista, a la sombra de Daniel, compartiendo y aprobando todo lo que hizo, sus crímenes y robos, durante diez años, y aún después de perder las elecciones, desde la asamblea nacional, salvando los restos del naufragio sandinista en contubernio con Daniel, Humberto Ortega, y Antonio Lacayo.

 

Como siempre ocurre en casos de personajes como Daniel Ortega, Stalin, Chávez, Fidel Castro, o la Evita Perón, cuando se analizan sus acciones y actitudes, no se puede prescindir del análisis psicológico.

 

En el caso de Daniel, pequeño burgués diletante, acomplejado por sus fracasos y ruina de Nicaragua bajo la sombra del progreso de la dictadura de Somoza con quien lo terminan comparando negativamente, mediocre, sin ideas inteligentes, y de gustos y maneras vulgares, no hay duda que sus actitudes, tienen un alto contenido de resentimiento social y desprecio vengativo por la sociedad de donde salió, la que a su vez tantas muestras ha dado de oportunismo y actitudes sin principios ni demostrado valores cívicos y patrióticos.

 

Desprecio vengativo por la sociedad que lo ignoró cuando anduvo asaltando bancos, clandestino, conspirando, poniendo bombas o cuando estuvo en la cárcel.

 

Desprecio vengativo por la sociedad que lo rechazó y abandonó, que se fue del país, cuando empezó a sacar las uñas y a imponer su tiranía comunista, y prefirió apoyar la contrarrevolución que terminó con su primer gobierno a la fuerza.

 

Desprecio vengativo por la sociedad que los rechazó y votó contra sus aspiraciones de volver a la presidencia en tres ocasiones.

 

Desprecio vengativo por la sociedad a la que pertenecen hombres como Enrique Bolaños que una vez afirmó que le daba asco darle la mano a Daniel Ortega, y que si lo veía venir en la calle se cruzaba al otro lado para no toparse con él. Desprecio por una sociedad que lo desprecia, pero que lo desprecia por sus actitudes y acciones.

 

La actitud de Daniel Ortega con la sociedad nicaragüense, es la del marido que apalea a su mujer todos los días y espera que ella lo siga queriendo y siendo fiel.

 

Lo único que tiene Daniel, es un instinto animal de estar al tanto y saber aprovechar con audacia, osadía y total inescrupulosidad, las oportunidades que se le presentan.

 

Ortega es producto de la sociedad y cultura nicaragüense, es un reflejo de esa sociedad, así es que mas valdría verlo, con la misma curiosidad con que se ve un espejo.

 

Ortega conoce la duplicidad de la generalidad del carácter ladino nica, y él, muy ladino, sabe como caminar entre ladinos, nunca por el centro de la calle.

 

La duplicidad del impostor Daniel Ortega, es tan clara, que hasta los ciegos la pueden ver.

 

Las variables de su naturaleza contradictoria, sus vocablos demagógicos, sus dislates, vacíos de lógica, lucidez y contenido, y el análisis de sus expresiones y acciones, hacen irrebatible lo que decimos.

 

Daniel Ortega tiene la baba de la mentira desvergonzada pegada en su hocico, en sus colmillos ensangrentados, en sus belfos, en su lengua viperina y ponzoñosa.

 

En su guargüero, el espumarajazo de la mentira le recubre las cuerdas vocales, le resbala por las entrañas, y con acento gutural, cansino, macheton, se expresa trabajosa y atropelladamente, transmitiendo, como percusiones de vahos gaseosos, o de gargajos atravesados, su sarta de mentiras interminables a los cuatro vientos, estériles… sin eco.

 

Juega con sus contrarios como el gato con la bola de estambre, y a pesar de todo, hay quienes aún piensan que se puede dialogar con el apóstol de la mentira o darle tregua.

 

Daniel ha tenido éxito político, no por sus meritos, sino en gran parte por los errores de sus contrarios.

 

Un trato con Daniel Ortega de por medio, es como un pájaro que pasa… se va… y lo único que deja es la cagada.

 

A Daniel hay que justificarlo o combatirlo, lo que no se debe permitir, es permanecer ante él, neutral o indiferente.

 

Allá los que quieran creerle y dejarse embaucar. Allá ellos.

 

 

«El Estado totalitario se basa en la absorción de los poderes legislativo y judicial en el Ejecutivo, ejercido además por un solo individuo.»Definición

Por Julio Ignacio Cardoze

Ante la situación patética que vive el país, debemos hacer lo posible, y lo imposible, para denunciarla, rechazarla, y desenmascarar las hipocresías de Daniel Ortega, impostor, traidor, mentiroso, arbitrario y evitar que avance.


A Nicaragua, con Ortega, le cayó estrepitosamente el régimen de “la razón de las bestias”, cuya infamia hay que detener con la “fuerza de la razón”.

 

Ese anticristo, representa la falsedad, se encubre en la simulación, en la confusión, en el doble discurso, la alevosía, la amenaza, promueve la vagancia privilegiada y demagógica para vivir del cuento y de bienes mal habidos.

Sembrando cizaña, cosechando divisiones y odios, ha corroído Nicaragua, y la mantiene postrada, desde que tomó el poder por asalto en 1979, hasta que volvió a la presidencia montado en plataforma de marañas en el 2007.


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