En Nicaragua se configura una dictadura, dice revista de jesuitas







Managua.- La revista Envío de la UCA sostiene en su última publicación después de las elecciones del 6 de Noviembre, que existen potencialidades nuevas para la oposición, “a la que le tocará enfrentarse a un gobierno que ya no será el de estos cinco años -tendencias autoritarias- sino que pudiera configurarse como una dictadura”.

“Después de esta crisis, aunque (Arnoldo) Alemán vuelva al juego político, y lo hará, difícilmente resultará ya creíble. Por otro lado, el acomodo de cifras que el CSE fabricó para sus resultados oficiales dejó a Alemán con apenas dos diputados en la Asamblea. ¿Pasada de cuentas del partido de gobierno a Alemán porque sus diputados del PLC no le dieron nunca el voto a Ortega para reformar la Constitución, con lo que se habría evitado el alto costo que ha tenido que pagar por su inconstitucional y polémica candidatura?”, pregunta Envío.

“En cualquier caso, si el gobierno de Daniel Ortega en estos cinco años ha sido, con nuevos colores el del tradicional caudillo latinoamericano (culto a la personalidad, clientelismo asistencialista, menosprecio de las leyes, control institucional, afán continuista, fortuna amasada a costa del botín del Estado) y ahora ese caudillismo puede crecer al no tener ya ningún obstáculo, con total control en la Asamblea Nacional, la nueva realidad política que emerge de las elecciones muestra que el país camina en otra dirección: no ya el de un caudillo enfrentando a otro caudillo, sino el pendiente desafío de construir desde la ciudadanía la oposición al único caudillo”, insiste la publicación de los jesuitas en Nicaragua

GADEA NO ES UN CAUDILLO

Lo dice la revista Envío de la UCA, para quienes, “la heterogénea coalición política y la adhesión social que logró aglutinar en tan poco tiempo tampoco apunta a las incondicionalidades que demandan los caudillos”.

“La Alianza PLI era otra cosa. Un grueso de sus votantes marcaron esa casilla el 6 de noviembre con un reclamo ciudadano y no con fervor partidario o idealizando al candidato. De momento, ante el variopinto conglomerado de intereses que representa el grupo que acuerpó políticamente a (Fabio) Gadea, en una alianza construida con urgencia y para el evento electoral, se bifurcan al menos dos caminos. O como minoría parlamentaria asumen sus escaños para re-editar el “zancudismo” tradicional, pactando y negociando con (Daniel) Ortega en función de cargos, prebendas y cuotas de poder. O, aun cuando asuman sus escaños, o sin asumirlos, se comprometen a acompañar a la gente que apostó por esa opción con la esperanza no de recibir láminas de zinc sino de recuperar libertades civiles y derechos ciudadanos. El desafío de la frágil, veleidosa y timorata oposición a Ortega desde los partidos tradicionales es enorme”, sostiene.

Informe Pastrán


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