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En Dios confiamos

En Dios confiamos







Por Silvio Avilez Gallo


En el presente año Nicaragua conmemora el primer centenario de la creación, en 1912, del córdoba como su moneda nacional y del Banco Nacional de Nicaragua como institución emisora. Se completaban así, junto con el himno nacional, la bandera y el escudo, los símbolos de la nicaraguanidad.  La nueva moneda, equivalente al dólar estadounidense, tenía en el anverso la efigie del conquistador de Nicaragua, Francisco Hernández de Córdoba (fundador de las ciudades de León y Granada en 1524), en la parte superior y en forma circular la leyenda “REPUBLICA DE NICARAGUA” y en la parte inferior “1912”. En el reverso fulgía un sol naciente con rayos y una cordillera de cinco volcanes (símbolo de la antigua República Federal de Centroamérica) circundado en la parte superior por la leyenda “EN DIOS CONFIAMOS” y en la parte inferior “UN CORDOBA”. Este diseño se mantuvo durante muchísimos años.  En emisiones posteriores, el escudo nacional sustituyó en el anverso la efigie del conquistador y en la parte inferior figuraba el año de emisión. En el reverso desapareció el escudo de la Federación, que fue remplazado por un numeral de gran tamaño y la palabra CORDOBAS, aunque se conservó la leyenda “EN DIOS CONFIAMOS”. 

Como parte de este homenaje conmemorativo, el Banco Central de Nicaragua emitió recientemente una nueva moneda de cinco córdobas, en acero, que circulará y remplazará paulatinamente a las denominaciones anteriores. En el anverso, en forma circular, figura la leyenda “REPUBLICA DE NICARAGUA” y en el centro el número 5 de gran tamaño con la palabra CORDOBAS. En el reverso, el centro lo ocupa el escudo de la Federación Centroamericana, en la parte superior la leyenda “CENTENARIO DEL CORDOBA” y en la parte inferior la mención “1912-2012”. La moneda conmemorativa de colección de 100 córdobas, en plata fina de ley, presenta iguales características, pero es de mayor tamaño y peso. Esta noticia fue difundida ampliamente en los medios de comunicación, que publicaron fotograbados de ambas monedas.

Llama poderosamente la atención que en el diseño de las nuevas monedas se omitiera el lema “EN DIOS CONFIAMOS”, que figuraba anteriormente. Es lamentable que al cumplir el córdoba su primer centenario se haya roto con la tradición.  Se supone que la acuñación de las nuevas monedas, ordenada por el Consejo Directivo del Banco Central, no fue dejada al arbitrio de dicho ente autónomo y que quien dispuso las modificaciones y supresiones debió ceñirse a las disposiciones previstas por la ley respectiva o, en su defecto, debió contar con instrucciones superiores de quien tiene facultades legales para hacerlo.

Cien años representan mucho tiempo en la vida de una persona, pero no en la de los países.  Éstos tratan de conservar su historia y sus tradiciones a lo largo de los siglos como reflejo de lo que constituye su idiosincrasia.  En Nicaragua, como podemos observar, todo está en un constante recomenzar; en un borrón y cuenta nueva de hechos y circunstancias que ponen al descubierto la inestabilidad que caracteriza al país.  Nunca se aprende de las lecciones del pasado. Periódicamente los gobiernos de turno se empeñan en rescribir la historia a su manera (como diría Frank Sinatra), por lo que el  país está condenado a repetir los mismos errores, pero con consecuencias cada vez más graves.

Los Estados Unidos de América se caracterizan por la estabilidad de sus instituciones y la permanencia en el tiempo de sus tradiciones. Su Constitución es la misma desde 1787 (¿cuántas ha tenido Nicaragua a partir de 1838, año en que se separó de la Federación Centroamericana?).  Por ello, no deja de sorprender que en ese país sucediera algo similar a lo que pasó en Nicaragua. En efecto, la Reserva Federal (Banco Central)  puso en circulación nuevas monedas de un dólar en las que se suprime el lema “In God We Trust” (En Dios confiamos), que figuraba desde 1864.  ¿Será para no ofender a quienes no creen en Dios?  Al menos, por esta vez, ambos países coinciden en algo… En los Estados Unidos, sin embargo, la medida ha suscitado el rechazo de parte importante de la población, que se niega a recibir o utilizar dichas monedas. ¿Habrá también una reacción similar en Nicaragua?

En el caso que nos ocupa, parece un contrasentido que la decisión de eliminar el antiguo lema emane de un gobierno que en su propaganda asevera que Nicaragua es “cristiana, socialista y solidaria” (no obstante que la Constitución establece que el Estado no tiene religión oficial). Un país supuestamente cristiano jamás eliminaría el nombre de Dios de su moneda. Aquí cabe aplicar la sentencia bíblica “cada árbol se conoce por sus frutos” (Lc: 6,44) o bien el refrán popular “obras son amores y no buenas razones”.

Al parecer, el gobierno “cristiano” de Nicaragua no confía más en Dios…

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