Las elecciones parlamentarias en Venezuela







Por Álvaro F. Albornoz P.
Doctor en Derecho Constitucional


Faltan pocos días para que se celebren las elecciones parlamentarias en Venezuela. Se elegirán 165 diputados a la Asamblea Nacional (antiguo Congreso Nacional) y 12 diputados al Parlamento Latinoamericano. Será un día histórico y trascendente para todos los venezolanos porque de esa elección puede depender el futuro del país y que se comience a detener la instauración del comunismo.

Será un día difícil por muchas razones. Una de ellas es que el fantasma del fraude electoral siempre estará presente y por eso los venezolanos no confiamos en el Consejo Nacional Electoral, ya que es un ente absolutamente parcializado con el régimen que destruye a la nación.

Se irá a votar con un registro electoral totalmente viciado donde, según los expertos, existen entre 3 millones a 5 millones de electores virtuales. Se irá a votar con un sinnúmero de personas con 3 y hasta 5 cédulas falsas que le permiten suplantar a electores y votar por ellos. Se irá a votar bajo un proceso totalmente desigual donde el régimen abusa del poder utilizando los recursos públicos para su campaña electoral y para beneficiar a sus nefastos candidatos. Se irá a votar en un proceso donde el Teniente Coronel encadena a diario y por muchas horas a las emisoras de radio y televisión para engañar al pueblo y distorsionar la realidad. Se irá a votar a sabiendas de que el resultado, de ser favorable a la oposición, no será reconocido por el señor Chávez o a sabiendas de que el régimen obstaculizará por todos los medios posibles la gestión de los diputados demócratas tal como ya lo ha hecho con el Alcalde Antonio Ledezma y con todos los Gobernadores de oposición. Se irá a votar a sabiendas que las máquinas de votación son totalmente vulnerables y controlables por el régimen, quien tiene bajo su poder a la CANTV y al CNE.

Sin embargo; la mayoría decidió ir a votar y confiar en Dios en que puede ser una oportunidad para comenzar a salir de la pesadilla en que vivimos. La gente quiere salir democráticamente de este atolladero y no permitir un río de sangre como desea el régimen del terror que gobierna al país. La gente tiene miedo a utilizar otras vías de lucha porque saben que la dictadura nos aniquilaría sin rubor con todas las armas de guerra que ha comprado y repartido en sus milicias y seguidores. Sabemos que las Fuerzas Armadas perdieron su dignidad y que no nos defenderán ante los atropellos del régimen. Por eso el pueblo se siente desamparado y desesperado en esta difícil lucha, donde ni siquiera contamos con los organismos internacionales ni gobiernos extranjeros, quienes se hacen la vista gorda ante las gravísimas y reiteradas violaciones de derechos humanos que ocurren en Venezuela y quienes prefieren no entrometerse a cambio de jugosos cheques producto de nuestra riqueza petrolera que es ilegalmente utilizada para estos fines.

Así que, como la decisión mayoritaria ha sido votar y cambiar a la vergonzosa Asamblea Nacional, el próximo 26 de septiembre puede plantear diversos escenarios:

El primero, que gane la oposición y obtenga mayoría calificada, lo cual la facultará para tomar decisiones trascendentes que permitan desmontar el sistema totalitario y hegemónico que ha impuesto Chávez. Este sería el escenario ideal.

El segundo escenario es que gane el partido de gobierno y no permitan que se desmonte el sistema comunista que se ha venido diseñando. Pero siempre habrán diputados de oposición que se podrán convertir en piedritas en el zapato para hacerles menos fácil la tarea al régimen. Muchos dicen que es preferible tener algunos diputados que no tener ninguno. Además, estos diputados tendrán la labor de convencer a los diputados electos por el chavismo de que salten la talanquera y se unan a la oposición. Si en la actual Asamblea que era 100% roja rojita se le voltearon a Chávez casi 20 diputados, seguramente en una nueva Asamblea que tenga entre 70 y 80 diputados de oposición, que es lo menos que puede obtener, los saltos de bando serán aún mayores y más rápidos.

Pero nada será tan fácil. Hay que recordar que quien gobierna al país no es un demócrata ni una persona civilizada y que hará todo lo que esté a su alcance para perpetuarse en el poder y para seguir manteniendo su hegemonía. Esperemos que los diputados que salgan electos o que el régimen permita que salgan electos, sean hombres y mujeres valientes, con principios morales sólidos y que tengan el coraje necesario para enfrentar sin miedo al totalitarismo cleptocrático de Chávez y sus secuaces.

Este segundo escenario puede ser producto de un mega fraude y en ese caso nace el derecho al desconocimiento de las elecciones y su impugnación ante los organismos nacionales e internacionales e inclusive el derecho a la rebelión civil legitimada de que hablaba Santo Tomás de Aquino.

De manera que los análisis de la situación política de Venezuela se deben hacer a partir del 27 de septiembre, cuando ya se tenga claro el panorama de la conformación de la Asamblea Nacional; aunque estos nuevos diputados asumen sus cargos en enero de 2011 y en esos 3meses de ínterin puede ocurrir cualquier cosa por parte del siniestro régimen.

Por ahora ya el país decidió que va a votar el 26 de septiembre. Esperemos que se defienda con dignidad un eventual triunfo si nos es arrebatado y que los diputados electos no vendan su conciencia al régimen.

Sin embargo, para salir de esta penosa situación es necesario que todos nos unamos y hagamos un consenso en los métodos y estrategias, porque mientras estemos dispersos y cada quien con una estrategia diferente será más difícil la salida.

La mayoría de los venezolanos queremos que termine esta pesadilla y deseamos que en Venezuela exista Paz, Democracia, Libertad y Progreso. Pero hay un sector que busca solo la vía electoral como método; otro sector que busca vías violentas; otro sector que busca vías internacionales; otro sector que propicia la desobediencia civil, otro sector que exige la renuncia de Chávez, etc. Y lo peor es que cada sector descalifica al otro y lo insulta por no compartir la misma estrategia. Es decir, que aún teniendo todos el mismo objetivo, cada grupo tiene una estrategia y un método diferente y por eso el resultado no ha sido positivo o favorable. Cuando todos logremos un consenso y trabajemos juntos en una sola estrategia o que todos trabajemos en todas las estrategias alternativamente o simultáneamente, ese día lograremos el objetivo común. Y ahí radica la verdadera unidad. Mientras tanto es importante que no existan peleas entre los que tenemos el mismo objetivo. Nuestros adversarios son otros.

¡Que Dios bendiga a Venezuela y la libre de tanta maldad!


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