La alcancía de Roberto Rivas Reyes







Por Roberto Escobedo Caicedo
bert.caido@gmail.com


El Presidente de término vencido del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas Reyes, el que debe su permanencia en el cargo a las nefastas influencias que ejerce sobre la pareja presidencial, Ortega-Murillo, el desacreditado Cardenal Obando y Bravo, ha impuesto un arancel a todas luces ilegal para renovar las cédulas que están en proceso de expiración y las que necesitan los nuevos ciudadanos que se integran al cuerpo electoral de la nación.

Expertos en derecho tributario han presentado denuncias en la Contraloría General de la República (CGR), demandando que el órgano fiscalizador ordene una auditoría especial para que determinen la situación de las finanzas del CSE, ya que se trata de la única institución del Estado que constantemente recibe aumentos en el valor de las transferencias presupuestarias y durante el transcurso de cada ejercicio fiscal recibe fondos adicionales para que cumpla con sus funciones. Pero se trata de un coto privilegiado de Rivas Reyes, porque la CGR nunca se atreve a mandar a sus auditores para que los contribuyentes y electores conozcan la situación económica en que se encuentra el Poder Electoral.

Como una prueba contundente de la impunidad de que disfruta Rivas Reyes en la comisión de todos sus delitos, quienes debieran auditar periódicamente el CSE y pronunciarse después de una investigación sobre el cobro de 300 córdobas por cada nueva cédula de identidad, los Contralores Colegiados, asistieron acompañados de todos sus subalternos a retirar sin costo alguno, "servicio de cortesía", el nuevo documento. Tuvieron el descaro de declarar que el servicio es muy eficiente y que como el CSE carece de presupuesto para procesar el nuevo documento de identidad, está más que justificado el arancel establecido.

La maquinaria y otros equipos y accesorios utilizados en el proceso de elaboración de las nuevas cédulas de identidad fueron adquiridos con fondos donados por el Gobierno de España, precisamente para hacer más expedito el trámite, revestirlo de mayor tecnicismo para evitar falsificaciones de miembros del crimen organizado y que no sea instrumento de uso para fraudes electorales, en la que son verdaderos expertos los magistrados electorales.

El arancel establecido por Roberto Rivas Reyes, contando con el visto bueno de Ortega Saavedra, es parte fundamental del fraude que tienen preparado para las elecciones generales de noviembre del 2011. Los que no son sandinistas u orteguistas, tendrán que pagar irremisiblemente los 300 córdobas, pero los que lleven la carta extendida por los CPC del barrio o centro de trabajo, estarán exentos del pago de ese arancel. De esta manera, los que no dispongan de ese dinero o no estén dispuestos a financiar el fraude electoral, no podrán ejercer su derecho al sufragio universal, restándoles miles de votos a los candidatos de partidos o alianzas de oposición al orteguismo.

Con el padrón electoral en sus manos y las fotografías de los que las han tenido una o varias veces, Rivas Reyes y sus pupilos podrán extender múltiples cédulas de identidad a gran cantidad de orteguistas, los que podrán votar varias veces en distintas Juntas Receptoras de Votos (JRV). Para facilitar el voto múltiple, usarán nuevamente tinta de pésima calidad, de esas que se eliminan con agua o alcohol.

La sinuosa trayectoria de Rivas Reyes es de larga data. Cuentan sus compañeros de estudios de primaria de la ciudad de Matagalpa, su afición por apropiarse (sin pagar) de cajetas de leche que tenían en bateas las vendedoras ambulantes, hasta llegar con el transcurso del tiempo y los nuevos cargos de Obispo de la Diócesis de Matagalpa, Arzobispo de Managua, de su sospechoso protector, el Cardenal Primado de Nicaragua, Monseñor Miguel Obando. Gracias a su inestimable ayuda, ha convertido el CSE en un feudo personal, donde realiza toda clase de irregularidades que se niega a investigar la CGR y numerosos fraudes electorales.

El Estado lo indemnizó en efectivo por propiedades supuestamente confiscadas por los sandinistas y que nunca le pertenecieron, incluyendo a un burro de Kentucky, tirado por error por uno de sus primos en 1958. El Cardenal Obando y Bravo le hizo transferencia de bienes de la iglesia católica, incluyendo la mansión donde vive en la carretera a Masaya y los terrenos adyacentes, dejados en herencia por la viuda de Don Julio Lalinde. Contrabando de camionetas de lujo introducidas al país sin el pago de los aranceles aduaneros y a nombre de la Corporación de Acción Social Arquidocesana (COPROSA). Instalaciones y terrenos de la Universidad Católica de Nicaragua (UNICA).

Gracias a los "ahorros" realizados en el CSE, posee a nombre propio o de su esposa varios repartos residenciales en San José, Costa Rica. Un jet ejecutivo para desplazarse al extranjero. Yate de lujo en el Gran Lago de Nicaragua. Varias mansiones en diferentes balnearios de Nicaragua.

Cuando le preguntan sus amigos y antiguos compañeros de estudio, de dónde ha sacado tanto dinero, responde con una amplia sonrisa de oreja a oreja, es lo que he venido acumulando en mi alcancía. Desde que era monaguillo en Matagalpa, confiesa que le llamaron la atención las alcancías, donde los feligreses depositaban sus limosnas y después, cuando el cura párroco pasaba recogiéndolas para ordeñarlas. Me propuse proceder de la misma manera a medida que fuera creciendo.

Todo indica que la alcancía de Roberto Rivas Reyes ha de ser una gigantesca caja fuerte con abultadas cuentas bancarias en los paraísos fiscales. Podrá ahorrar más dinero con los 300 córdobas por cada cédula de identidad que emita el CSE. Serán honorarios anticipados por el fraude electoral que ya tiene preparado para las elecciones generales de noviembre del 2011.


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