Prematura candidatura de Alemán







Por Edmundo Jarquín
El Pulso de la Semana*


A título de precandidatura, el ex Presidente Arnoldo Alemán lanzó su candidatura a la Presidencia de la República en la concentración que su facción del  liberalismo realizó el domingo pasado en Boaco.

De la misma, lo que menos  puede decir es que es prematura. Como señaló el Obispo de Estelí, Monseñor Mata, que tanto esfuerzo ha realizado para promover la unidad del liberalismo, “si vemos un liderazgo que no es capaz de saber esperar sus momentos, eso hace daño al bien de la nación.”

La razón de Montealegre

Y desde Europa, dónde se encontraba en gira política, el otro dirigente liberal, Eduardo Montealegre, ha declarado que no  cree que la población “considere (a Alemán), un candidato ganador.”

En verdad, y de cara a las elecciones del 2011, las tres grandes preguntas que los opositores nos debemos hacer, para derrotar al o la candidata del Orteguismo, porque Ortega no puede ser constitucionalmente candidato, son las siguientes: primero, ¿con cuál candidato se unifica al liberalismo, ya que la unidad del liberalismo es necesaria para derrotar al Orteguismo? Segundo, ¿con cuál candidato se unifica a toda la oposición, porque no basta la unidad del liberalismo para derrotar al Orteguismo? Y tercero, con cuál candidato se encanta, se atrae al más de 50% de nicaragüenses que no tienen filiación partidaria, y sin cuya participación contra el Orteguismo es muy difícil derrotarlo?

Independientemente de cualquier juicio sobre su pasado, cabe preguntarse: ¿reúne Arnoldo Alemán las tres condiciones anteriores? La respuesta es, categóricamente, no.

Metrocentro II

Afortunadamente, y en medio de anuncios de candidaturas que arriesgan, por prematuras, dividir a la oposición, todos los firmantes de los Acuerdos de Metrocentro II, incluido el liderazgo del Partido Liberal Constitucionalista, han reiterado su compromiso de cumplir esos acuerdos que incluyen, entre otros, el cambio radical en la composición del Consejo Supremo Electoral.

Y es que carece de sentido alguno estar hablando de candidaturas para el 2011, cuando no se tienen las garantías que esas elecciones serán confiables y creíbles, después del fraude de las municipales del 2008 y de las graves irregularidades, fraude incluido, en las recientes elecciones regionales de la Costa Atlántica.

A lo anterior se suman las recientes denuncias sobre irregulares manejos financieros en el Consejo Supremo Electoral, responsabilidad de su actual Presidente Roberto Rivas, que hacen más legítima la demanda de su remoción. Incluso altos jerarcas de la Iglesia Católica se han pronunciado en ese sentido.

Según el diario La Prensa, el Obispo Auxiliar de Managua habría indicado que él personalmente se sentiría “defraudado por la Asamblea” si se reeligiera a Rivas. Y enfatizó que no solamente se trata de caras nuevas, sino de caras honestas. Que no quepa duda que esa clase de planteamientos, nos representan a todos los nicaragüenses.

Cada vez más, más independientes

La última encuesta de M y R Consultores, que se hizo pública esta semana, revela el crecimiento de las personas que se declaran independientes, ajenos a filiaciones partidarias. Según es encuesta, ya es el 57% de nicaragüenses los que se declaran independientes.

Pero, a la vez, esos nicaragüenses se declaran dispuestos a respaldar una opción amplia, unitaria, azul y blanco, es decir, que simbolice un sentimiento patriótico y no partidario. Por esa razón no se sienten atraídos por ofertas de elecciones primarias que están diseñadas para confirmar a liderazgos tradicionales, en los que ya no creen.

Esos independientes son nicaragüenses que hoy por hoy están desencantados, desesperanzados. Anhelan un cambio, y respaldarían una opción política que represente ese cambio que se desea. Unas elecciones primarias que en vez de confirmar liderazgos tradicionales, que son más del pasado, ofrezca liderazgos que representen el cambio, podrían resultar atractivas para esa inmensa mayoría de nicaragüenses, e incluso para el 15% que se declaran liberales.

Como ya lo dijimos en una ocasión, no se construye el futuro, ni se recupera la esperanza, con las desilusiones del pasado. Esta probablemente sea la reflexión que más pese en el sentimiento de los independientes que cada vez más, son más.

Es la economía, estúpido

En la campaña electoral de los Estados Unidos de 1992, que ganó el Presidente Clinton, trascendió que cuando sus asesores discutían sobre cuáles deberían ser los mensajes centrales de su campaña, uno de ellos dijo: “Es la economía, estúpido”.

La frase resulta pertinente porque la encuesta de M y R que comentamos, como todas las demás que se han hecho públicas recientemente, revelan lo obvio: lo que más preocupa a los nicaragüenses es la economía, el empleo, el salario, el costo de la vida.

La gran pregunta, entonces, es si con Ortega y el Orteguismo, se van a solucionar esos problemas que más preocupan a los nicaragüenses.

Ortega pidió en el 2006 una oportunidad para gobernar en paz, y ha gobernado en paz, y sin embargo ahora hay más desempleados y más pobres.

Ortega empezó su gobierno en mejores condiciones de reservas internacionales, de deuda pública, de déficit fiscal, de inflación, que cualquier otro gobernante en los últimos 30 años, y se ha farreado toda esa herencia positiva, y después de tres años el ingreso per cápita de los nicaragüenses, que venía creciendo, lentamente si se quiere, pero venía creciendo, ha decrecido. Hoy en promedio, los nicaragüenses somos más pobres.

Ortega ha tenido en estos tres años más cooperación internacional, ¡el doble!, que cualquier otro Presidente en los últimos 20 años, desde que finalizó la guerra, y pese a ello no ha podido hacer crecer la economía. Excepto en el campo de las carreteras, y de energía, dónde la ejecución con grados razonables de eficacia de los proyectos que dejó comprometidos al anterior gobierno, se hace notar, todo el resto de la gestión del gobierno de Ortega es un verdadero desastre.

Ortega y el Orteguismo también forman parte de ese pasado en base al cual no se puede construir el futuro.

* Programa de opinión del fin de semana en Radio Corporación

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