Elecciones empañadas por amañadas







Por Sergio Simpson
Periodista


El Frente Sandinista de Liberación Nacional pudo haber ganado las elecciones limpiamente si sus directivos hubiesen estado convencidos de la victoria, pero vimos inseguridad y de nuevo en Daniel, sus activistas y seguidores, resaltó la pasión por las mañas, provocando perplejidad, desconfianza, y descontento, antes, durante y después de las votaciones.

Daniel no debió postularse para candidato, no sólo porque lo prohíbe la Constitución Política, también por lo insano de que siga creyendo ser el escogido por dios para regir los destinos del país y de cada ciudadano, de igual manera es nocivo para el incondicional creyente que mira a Daniel como el continuador de Moisés, el personaje del cristianismo.


La sentencia de la Corte Suprema de Justicia, facultando la inscripción del candidato Daniel, fue una maniobra favorable porque el FSLN controla ese poder del Estado, así como maneja el Consejo Supremo Electoral, Asamblea Nacional, Procuraduría, Contraloría, Ejército Nacional, Policía Nacional.


La permanencia de magistrados en los poderes del Estado, más que una responsabilidad del FSLN es culpa de la clase política, de quienes en las elecciones pasadas lograron mayoría en el parlamento y se despedazaron en grupos, sin capacidad de negociar.


El Frente Sandinista ha sido más hábil que sus opositores. Durante la guerrilla superó a la Guardia Nacional, enfrentó al imperialismo yanqui, y actualmente acumula un capital financiero envidiable y un dominio absoluto de las instituciones del país, practicando la política tradicional.


Utilizando recursos del Estado


Unos amigos en Matagalpa, justificaron el uso de los edificios públicos como Casa de Campaña y el presupuesto público como Caja Chica del partido: “eso es normal, todos los partidos lo hacen”, pero “si Arnoldo Alemán financió  al PLC desde la Alcaldía de Managua” y “Toño Lacayo creó el PRONAL con recursos estatales”, y “Enrique Bolaños fundó el APRE de la misma manera”.


Entonces, el Frente Sandinista, las oficinas públicas llenó de banderas, rótulos, pintas, fotos de “Daniel y la Chayo”; los empleados públicos se convirtieron en militantes del FSLN y de sus salarios aportaban a la campaña electoral (no sé cuántos estarían por su gusto) y en horas laborales realizaban reuniones partidarias y salían a las calles como activistas del partido.


Con fondos del Presupuesto General de la República el Frente financió buena parte de su campaña electoral “porque así lo han hecho los demás… es normal que suceda en Nicaragua”. Entonces vehículos, combustible, viáticos, salarios, papelería, equipos y mobiliarios, recursos humanos, forman parte de la logística.


La Dirección General de Ingresos estuvo en función del partido, y hasta el director fue destituido por supuesta corrupción, aunque no fue juzgado; el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) ha sido otra institución estatal de campaña a tiempo completo, repartiendo dinero a manos llenas; así como la Comisión de Paz y Reconciliación que preside el cardenal Miguel Obando y Bravo, dedicada a reverenciar las figuras de Daniel y Rosario, con financiamiento del Estado; y las alcaldías con dinero del presupuesto municipal.


El Frente Sandinista ha sido el más eficiente en la compra de conciencias, las alianzas con el gran capital, y el acercamiento con el Vaticano por medio del cardenal nicaragüense que todos los días bendice a la pareja presidencial, presentándola como ejemplo de matrimonio católico por penalizar la práctica del aborto.


Pero no sólo ha sido eso en el FSLN. Daniel y su grupo deciden de dedo quienes serán directivos del partido y candidatos a cargos por elección, quienes serán funcionarios del Estado por vínculo partidario, familiar, más que por eficiencia profesional.


Justifican, llamando a lealtades ciegas a las personas para que saquen provecho económico, de tal manera que el Fiscal Electoral jamás vio al Frente Sandinista usando recursos del Estado para su campaña electoral permanente, y cualquier fiscal jamás verá sin óptica partidaria.


La Policía Nacional está presionada, entre decidir si ve muy pocas evidencias o no las encuentra cuando se trata de investigar a personas ligadas al poder, o ser diferente cuando se dirige a quienes no ostentan el poder político o cayeron en desgracia con el Señor Presidente.


El Frente Sandinista siempre saca a las masas a defender las calles, agreden a protestantes opositores, no les reconoce el derecho a la inconformidad con el sistema de gobierno; y maniobra con aparentes legalidades para intimidar.


En el proceso no existe legalidad


La oposición teme “la represión legal” que pueda ejercer Daniel Ortega, teniendo en sus manos todos los Poderes del Estado; y no me refiero a la oposición formal, sino a miles de inconformes que poco a poco van a ir perdiendo el temor y se tendrán que enfrentar “como es tradición” en Nicaragua para reclamar sus derechos.


No comprendo la testarudez del FSLN cuando le niega el derecho al oponente, fueron cantidades de maniobras: no permitir la observación electoral de organismos nacionales prestigiados, entregar mayoría de cédulas a simpatizantes, obstaculizar la inscripción de fiscales y miembros de JRV, orientar sus fuerzas de choque para atacar, entre otras.


En la zona urbana de Matagalpa, por ejemplo, comprobé que la mayoría de simpatizantes del FSLN controlaban los centros de votación, no permitían el ingreso del periodismo, y hasta hubo quienes, en confianza, orgullosos de sus habilidades, me confirmaron la alteración del recuento de los comicios, muertos y menores de edad votaron y otros lo hicieron hasta dos veces.


Mientras, en el departamento Matagalpa, afiliados a la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) admitían que con el FSLN negociaron los puestos que les correspondían en las JRV, logrando dinero en la mayoría de los casos y uno que otro beneficio; militantes del FSLN representaban al APRE; del PLC casi nada se supo durante la campaña, nada más cuando llegaba su candidato presidencial, y el día de votaciones no comparecieron ni directivos ni activistas.


El FSLN implementó su táctica en reuniones a las que asistían jefes políticos, delegados de gobiernos, funcionarios del Consejo Electoral; y congregando a las masas para orientarlas técnicamente como manipular las urnas y sacándolas a reprimir al manifestante contrario.


De ahí su victoria dudosa.


* Autor del libro “Reflexiones críticas desde el sandinismo”.


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