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El día que los relojes se detuvieron a las 00:33

publicado a la‎(s)‎ 21 dic. 2012 5:49 por administrador nicaraguahoy.net
El poeta Pedro Rafael Gutiérrez lo inscribió en piedra como nadie más. Fabio Gadea Mantilla lo leyó con la voz de todos. Con un "torozón" en la garganta y el rasgueo de una guitarra adolorida, melancólica, indescriptible.


Cuando los nicaragüenses la escuchamos una madrugada, días después del terremoto que arrasó Managua, todos rompimos a llorar. Miles entraron en sollozos aún con sus muertos insepultos, desaparecidos o heridos en algún lugar de Nicaragua. Otros llorando la tragedia de todos. No había un hombro para yacer y dejar rodar las lágrimas porque todos habíamos perdido alguno, unos más que otros, pero todos éramos damnificados.



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