El ocaso de los faraones








Por Luis Rocha
Escritor y poeta
luisrochaurtecho@yahoo.com


ME QUEMA LA PALABRA


A los faraones se los está llevando la mierda en este mundo y el otro. Si se van a China Continental, los chinos comunistas, horrorizados por la leyenda sobre la inmortalidad del Dalai Lama y todavía peor, que el líder religioso y político del Tíbet tenga la potestad de reencarnar, se han apresurado a prohibir por decreto, por si acaso, ambos imposibles. Hay que reconocer que esta prohibición es tan novedosa y sofisticada, que hasta parece china. A mí me gusta la idea de aplicar esa prohibición a todos los dictadores del mundo. Como los chinos, no quiero correr el riesgo de que algunas leyendas sobre la reencarnación, no lo sean. Tan sólo imagínense lo que nos hubiésemos ahorrado prohibiendo oportunamente que los Somoza reencarnaran en los Ortega-Murillo.

En el mundo capitalista, en cuyos dólares está impreso el irrespetuoso “En Dios confiamos”, el presidente Obama de los EU les ha advertido a los autócratas que no contendrán con represión los ineludibles cambios que se les avecinan en el mundo. Esta verdad es buena para gansos “revolucionarios” y para gansos capitalistas. Quiere decir que ni que digan que confían en Dios, en Alá o en sus fuerzas de choque, podrán perpetuarse en el poder. Hasta Dios, con toda razón, se ha vuelto sumamente desconfiado de oraciones y alabanzas de dictadores. Muchas veces no haya ni en quien confiar en este mundo. Ya aquello de “Caudillo de tal parte, por la gracia de Dios”, no le hace ninguna gracia. El Supremo no cree en otros “supremos”, y por ello ve con divino beneplácito el desfile hacia la más abyecta de las mortalidades, de Zine El Albidine y su Regenta, y de Hosni Mubarak, expulsados del poder en Túnez y Egipto en lo que va de estos primeros meses del 2011: “Año de la Flor de Loto de la Amargura”, en el calendario chino. Pero es probable que mi traducción del chino no sea tan correcta, y no sea Flor de Loto, sino Flor de Luto por lo inmortales devenidos en mortales.

Un fantasma recorre el mundo, pero esta vez es el Hambre de Libertad. Pero eso sí, es un fantasma que tiene bien cagaditos a los dictadores que por las noches frías y tenebrosas, se arropan con mantas de democracia con olor a la naftalina de sus roperos. En Nicaragua –donde hasta la Constitución es un fantasma-, nuestros Regentes no saben a qué fantasmas temerles más: Si a los del Hambre de Libertad o a los Observadores Electorales. Ya estos últimos fantasmas fueron prohibidos, y solo queda reprimir a los primeros. Pero eso de andar reprimiendo y prohibiendo fantasmas, es peligroso: El próximo robo de las elecciones desencadenará  fantasmas aprisionados desde la “Estirpe Sangrienta”, y bien sabido es que los fantasmas perseguidos se unen y forman ejércitos. Y les aseguro, es imposible salir victorioso cuando se lucha contra fantasmas.

“Lo que vale para Egipto vale para Irán”, proclama Barack Obama cuando ese gobierno en los últimos días reprime las protestas y encarcela a los opositores. Nuestra faraónica pareja –haciéndose la sorda a estas advertencias sobrenaturales- reparte, en desvencijadas escuelas, títulos de bachiller o “aprobados” a cambio de votos. El suyo, es un estoicismo surrealista. El caso es que la marea de libertad pica y se extiende a Libia, Yemen, Bahrein, Marruecos e Irán. En Libia el Coronel Muammar Gadafi –sin tiempo para ser tan solidario como antaño con la persona de Daniel Ortega- también reprime a la oposición. En esto hay algo de magia, pues antes la oposición era invisible en Libia. Algo así como lo que ocurre aquí, dicen que como producto de brujerías. Realmente no sé si esto es un retroceso o un avance en la historia. “Abra cadabra, patas de cabra”. Magia en Libia o brujería en Nicaragua, hay que hacer visible a la oposición para poder reprimirla a gusto, precisan con lógica de hechiceros los dictadores que se creen inmortales.

El Hombre del Tiempo es un ser impredecible, como el tiempo. El Hombre del Tiempo afirma que ésta no es una simple marea alta en el Magreb y Oriente Medio. Dice categórico e inapelable que éste es un Tsunami universal. Producto del calentamiento global se están rebelando las nuevas generaciones. Les pasó el efecto del somnífero doctrinario, y despiertan enardecidas, conscientes de haber sido engañadas y estafadas. La arterioesclerótica y tradicional oposición –sin caretas revolucionarias o democráticas- ya no tiene ideologías que ofertar. Libertad absoluta es la meta. Es lo nuevo contra lo obsoleto. Vuelve a ser prohibido prohibir.

Los faraones tenían carácter inmortal y divino, lo cual quedaba expresado por las pirámides (Kepos, Kefrén, Mikerinos). Pero tras una crisis, por la pretensión de todos a compartir la inmortalidad, se volvieron efímeros, pero con el recurso de ser momias. Hoy, los faraones “socialistas” o capitalistas quieren compartir, otra vez, la inmortalidad. No aprenden de la historia que pura basura es la inmortalidad de los dictadores. Como si la inmortalidad más grande no fuera reconocerse perecedero. Como si la inmortalidad más grande no fuera servir sin beneficio alguno a su pueblo. Ser libres por la verdad. Los faraones se erigieron pirámides que aún hablan de la fastuosidad de su poder y de su miseria humana. Verdaderos palacios para albergar el esplendor de sus huesos o la conservación de sus carnes. Aquí, los faraones hacen planes para levantar su propia pirámide de inmortales. Un tornado de ceniza y polvo se levanta en La Chureca.




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