El río San Juan y la olvidada "Ruta del Tránsito"







¿Cuántos nicaragüenses conocen el Río San Juan?

El Castillo y el San Juan / Foto cortesía de Tania Jiménez Peña


Por José Antonio Luna
Periodista

Al  presidente Daniel Ortega le salio “la venada careta” con el gobierno de la presidenta Laura Chinchilla, que terminó con el mito de la olvidada “Ruta del Transito” y el río San Juan o “desembocadero”, que durante mas de 150 años ha sido marginado del desarrollo por Nicaragua.

La Chinchilla está dispuesta a construir la carretera paralela al San Juan y terminar con el aislamiento de la zona.  Pero si se sigue construyendo esta carretera, debe ser con las mayores previsiones para impactar al mínimo el medio ambiente de la cuenca del río, como advierten ambientalistas de Nicaragua y Costa Rica. Fuera de eso, renunciar el desarrollo es condenar a la pobreza y al abandono a los habitantes de esa  rica extensión selvática.

Cabe recalcar que el río San Juan es soberanamente nicaragüense  en sus dos márgenes sin ninguna duda y esta realidad histórica no es discutible.

Lo cuestionable, condenable y lamentable, es el olvido de los gobiernos conservadores y liberales, con la hermosa e histórica vía fluvial usada  por la compañía del Tránsito del Comodoro Vanderbilt como ruta  de transporte para  pasajeros de Estados Unidos del Este hacia  el lejano Oeste en el Pacífico,  especialmente la ciudad de San Francisco en California. Se planeaba entonces un canal  interoceánico en Nicaragua  cuando todavía la opción por Panamá no estaba definida.

Pero se escogió a Panamá y Nicaragua fue relegada. Y los gobiernos nicaragüenses relegaron al río y sus pueblos y lógicamente a los pobladores la mayoría indígenas misquitos, sambos criollos que se dedicaban a la agricultura, el contrabando y la pesca. Dejaron a su suerte a El Castillo, San Carlos y desapareció toda posibilidad de convertir al San Juan en fuente de desarrollo social, económico y de explotación turística.

Y desapareció Greytown o San Juan del Norte, enclave urbano en la desembocadura del río al mar Caribe.

Nicaragua les dio la espalda a los nicaragüenses de esa zona. Y muchos nicaragüenses de la cuenca del San Juan en lugar de ir a Managua para sus trámites iban a San José, por ser más fácil y muchos sino miles se convirtieron en costarricenses.

En 1969, cuando fui por primera vez a la zona del San Juan, supe y constaté como vivían los san carleños, olvidados del gobierno de Nicaragua. Muchos san carleños se Iban a los Chiles para hacer sus compras y para encontrar ayuda médica. En todos estos años de olvido han sido los ticos los que han suplido con comida y ropa a los pobres de las márgenes del río San Juan.

Después del retiro de la ruta del tránsito, el uso  del San Juan como vía fluvial   siguió hasta extinguirse casi totalmente en los últimos 50 años. Y ni liberales ni conservadores incorporaron a la cuenca del San Juan en sus planes de desarrollo. En el presupuesto de gastos de los gobiernos la partida mas escuálida era en general para la Costa Atlántica y para la zona del río San Juan… mínima.

La única ruta hasta San Carlos fue, durante décadas, las peligrosas barcazas que zarpaban de Granada por las tardes, dos veces por semana y que tardaban mas de 24 horas en llegar a su destino.  

En 1986, hace apenas más de 20 años, que se terminó la construcción de una carretera permanente invierno y verano  –en teoría- entre San Miguelito, en Chontales, y San Carlos. Pero el transporte público es deficiente y la carretera a veces es intransitable.

El San Juan y todo su entorno turístico apenas están siendo conocidos ahora. Y el auge turístico de la zona  es por iniciativa  de los ticos. Nicaragua invierte muy poco en este rubro en  esa zona fronteriza.

Anastasio Somoza Debayle fue uno de los grandes terratenientes de la extensa zona del San Juan. ¿Quiénes son ahora los dueños de las tierras aledañas al rió?  ¿A quién o a quiénes les quedaron las tierras confiscadas a Somoza en 1979?

Y así como sucedió en todo el siglo pasado, también  sucedió con los gobiernos actuales- los post 19 de julio de 1979- que dejaron a su suerte al toda la extensa zona del Río San Juan.

Antes, los políticos y gobernantes solamente iban a la zona del San Juan para la época de elecciones en busca de los votos.  Otros personajes  viajaban al río   para participar en un concurso de pesca, o para ver como crecía su ganado, o para enseñarle a algún amigo sus plantaciones de banano y sus hatos de ganado en sus fincas al sureste de Boaco y Chontales, así como en el territorio llamado Río San  Juan.

Entre los pocos que escribían acerca de el Llago de Nicaragua y su desembocadero están José Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra, quienes conocieron y amaban el río.

Escribo sobre el  San Juan  porque lo he visitado y recorrido desde la década de los 60s, cuando era adolescente. En 1980 viajé a la zona con Luís Cardenal quien iba a ver unos proyectos madereros. Y  la última vez  que lo visité fue hace 5 años. El progreso durante décadas ha sido mínimo en la cuenca del  San Juan en relación con los otros sectores del país, especialmente comparado con la franja del Pacífico.

Cuando voy a Nicaragua, ir a San Carlos y al San Juan es un recorrido obligado, porque ver al San Juan en su viaje hacia el mar es revivir el pasado histórico cargado de un enorme contenido nacional todavía poco publicitado. La ruta del San Juan es el tiburón de agua dulce, es Rafaela Herrera -la heroína- es el fantasma de la piratería, es soñar con el canal interoceánico, es el Sábalo real, son tardes de sol indescriptibles, es imaginar al San Juan del Norte fundado por Rodrigo de Contreras y es encontrar vestigios del Greytown de los ingleses.

Históricamente el río San Juan ha sido usado como medio de transporte por los habitantes de ambas riveras de la vía fluvial. Entre los campesinos ticos y nicas no ha habido nunca problemas. Siempre ha habido armonía entre los pobladores de la zona porque consideran al río su fuente de alimentación por la pesca y de transporte, para moverse de un lugar a otro. Nicaragua siempre ha garantizado el uso del río como medio de transporte a Costa Rica, sin que este tránsito afecte la soberanía nicaragüense sobre el San Juan.

En el caso concreto del escándalo por la carretera tica paralela al la margen del San Juan, se puede sintetizar en el dicho de “mucho ruido y pocas nueces” por parte del gobierno de Nicaragua.

¿Manipulación política? Es posible. Porque la mayoría de la gente que viaja en este planeta, sabe que las cuencas de los ríos, además de servir para el desarrollo económico y social de los habitantes de sus márgenes, también sirve para el turismo y la comunicación.

El río Mississippi, cruza casi todo el centro de Estados Unidos  hasta llegar New Orleáns en el golfo de México. La margen de uno de los ríos más grandes del mundo esta poblada y desarrollada.  El San Lorenzo es la vía de salida a Québec, Montreal en Canadá. En Paris el río Sena es inevitable. Recorrer el Sena es una experiencia inolvidable. En Roma el Tiber y  el Rin que comunica el centro de Alemania.

¿Hay contaminación, y otros daños ecológicos a las zonas aledañas a estos ríos? Lógicamente que la respuesta es sí. Pero debemos concluir que en todo lugar donde el hombre se establece hay alteraciones al medio ambiente. Y las muestras son palpables en Managua. El lago Xolotlan contaminado y toda su cuenta desvastada. Lo mismo ha sucedido con el río Tipitapa.

Si se desarrolla la cuenca del San Juan, con cuidado y control el daño, el impacto ambiental será menor. Pero argumentar que Costa Rica dañara el medio ambiente del río y al río, es hacer el papel del avestruz: hundir la cabeza en la tierra para no ver la realidad.

Lo más lógico sería que Nicaragua ya comenzara la construcción de una vía paralela al San Juan, como lo está haciendo Costa Rica. Pero el gobierno de turno se durmió en sus laureles como sus antecesores.

Para ilustrar el contexto del conflicto por el San Juan, agrego parte de mi texto: Un viaje por la Olvidada ruta del transito (Avizora, 2007) que puede dar luz a una situación que “tiene mucha caña que moler”:

“Quiero citar la afirmación que hizo  Arnold J. Toynbee en su obra: Los Estados Unidos, México y Nicaragua. “Tras la construcción del canal de Panamá se convirtió en una máxima de la política estadounidense que si alguna vez esa vía fluvial fuese complementada por un canal en Nicaragua, esa segunda ruta interoceánica, como la primera tendría que estar bajo control de los Estados Unidos”.

                                     
¿Será el problema para Nicaragua que Estados Unidos está involucrado  en la construcción en la carretera tica paralela al San Juan?



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