El orteguismo y la "empresa privada"







Por Roberto Escobedo Caicedo


El sandinismo llegó al poder en julio de 1979, dispuesto a implementar la dictadura revolucionaria del proletariado, primera fase de construcción de la sociedad comunista. Sus aliados del gran capital, los que le brindaron ayuda económica y asistieron a la XVII Reunión de Consulta de los Estados Americanos y a la del Pacto Andino, presentándolos como jóvenes idealistas que tan sólo perseguían librar a Nicaragua de la dictadura de Somoza Debayle y que luego les entregarían a ellos las riendas del verdadero poder, no mantuvieron durante mucho tiempo esa alianza contra natura, disfrazada bajo el nombre de "economía mixta". Tampoco se mantuvo vigente el supuesto pluralismo político y el no alineamiento con ninguno de los bloques político-militares que se disputaban la hegemonía mundial.

Es oportuno recordar que en la XVII Reunión de Consulta de la OEA, los cancilleres de los países miembros acordaron aprobar el Informe de la respectiva Comisión de Derechos Humanos y la ruptura colectiva de relaciones diplomáticas con el régimen de Somoza Debayle, lo que se llevó a la práctica. En la reunión de los países integrantes del Pacto Andino, donde asistió como representante del FSLN el Ingeniero Alfonso Robelo Callejas, acordaron reconocer como "beligerante" al FSLN, es decir, como organización que hacía la guerra contra un régimen calificado de dictatorial respetando las convenciones internacionales. Años después, el que fuera canciller de Colombia, Augusto Ramírez Ocampo, el que estuvo presente en esa reunión del Pacto Andino, declaró que apoyaron la postura defendida por Robelo Callejas, porque éste ofreció que ya estando en el poder el FSLN, Nicaragua reconocería los derechos que asisten a dicho país sobre sus reclamos en la plataforma continental e islotes adyacentes en el Mar Caribe.

Actualmente, varios Senadores y Representantes Federales de los Estados Unidos, están presionando al gobierno de Mr. Obama para que adopte una actitud enérgica ante todos los desmanes que a diario cometen Ortega Saavedra y los miembros de sus entornos familiar, político y militar. Están exigiendo que el plenario de la Cámara de Senadores apruebe solicitar al Grupo de Observadores de la OEA que estuvieron presentes en Nicaragua durante la farsa de las elecciones de noviembre del 2011, el respectivo Informe sobre las irregularidad constitucionales que precedieron a las mismas, así como todos los aspectos del megafraude electoral en que incurrieron los corruptos magistrados electorales, presididos por Roberto Rivas Reyes ("Macho Negro jr.".

Asimismo, están demandando que se elimine toda ayuda monetaria de los Estados Unidos al régimen orteguista, la no aprobación de los Waivers Fiscal y de la Propiedad, para cortarle todo acceso a esa dictadura a los recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM), donde el representante de la gran potencia del norte tiene derecho de veto.

Los empresarios privados y capitalistas nicaragüenses están sumamente preocupados por el futuro de sus negocios y de la alianza estratégica que mantienen con el orteguismo. Faltan pocos días para que los gobernantes de los países americanos se den cita en Cartagena de Indias, Colombia, donde el grupo de Senadores y Representantes norteamericanos  que exigen un cambio radical de política hacia el corrupto régimen orteguista llevarán los casos de las irregularidades constitucionales y el megafraude electoral,  lo que acelera los preparativos para tenderle una tabla de salvación a Ortega Saavedra, porque temen como los demonios al agua bendita un cambio de régimen en Nicaragua, el que les pasaría la factura por su abyecta complicidad con el secretario  general del FSLN.

Cuando triunfó en Rusia la revolución bolchevique, al poco tiempo Lenin y sus más cercanos colaboradores llegaron a la conclusión que no estaban preparados para hacerse cargo de la economía del nuevo Estado. Recurrieron entonces a los antiguos propietarios de bienes confiscados, comerciantes e industriales, para que se encargaran de los sectores claves de la economía. Es lo que llaman los historiadores la Nueva Política Económica (NEP), la que se mantuvo vigente hasta la muerte del fundador de la URSS y la implementación del primer Plan Quinquenal de Stalin. Algunos de los que se prestaron a ese juego fueron fusilados y otros enviados de vacaciones a Siberia, como traidores a su propia clase social.

Pero en Nicaragua, son los propios empresarios privados y capitalistas los que han decidido asumir la defensa del régimen orteguista, porque conforme sus declaraciones les da seguridad jurídica a sus bienes y les permite realizar jugosos negocios que les producen pingües utilidades. Han decidido concertar un nuevo pacto con el secretario general del FSLN para maquillarlo y según declaran sus más cínicos propulsores, rescatar la institucionalidad, gravemente erosionada por las irregularidades constitucionales que precedieron a la candidatura ilegal, ilegítima e inconstitucional de Ortega Saavedra a la Presidencia de la República, a lo que es necesario agregar el megafraude electoral cometido por sus cómplices del Consejo Supremo Electoral, declarándolo Presidente Electo y dándole la mayoría absoluta de diputados en la Asamblea Nacional.

César Zamora Hinojosa, magnate de la industria eléctrica del sector privado de Nicaragua, declaró recientemente a INFORME PASTRAN, que debemos entendernos y solucionar nuestros problemas en Nicaragua, sin necesidad de recurrir a Washington, siendo imperativo un pacto entre los actores de la clase política criolla. Para este subordinado de Ortega Saavedra, debe haber un diálogo, un acuerdo, un pacto, entre las dos fuerzas que obtuvieron mayores votos en las elecciones recién pasadas.

Arturo Cruz jr., viejo cuadro del sandinismo que se infiltró en las estructuras políticas de la Resistencia Nicaragüense, el nuevo pacto entre el FSLN y el PLI ya está en las puertas del horno. La Semana Santa servirá para darle forma definitiva a este pacto. El PLI de Eduardo Montealegre, solicita tres magistraturas en el Consejo Supremo Electoral, más todos los cargos del PLC en la Corte Suprema de Justicia, Contraloría General de la República, Fiscalía General de Justicia, Procuraduría de Derechos Humanos. Además, admite que hasta el 2013 es que puede pensarse en una reforma de la actual ley electoral, para que Ortega Saavedra pueda realizar otro fraude de grandes proporciones en los comicios municipales de noviembre del año en curso. (INFORME PASTRAN).

Para los apologistas del nuevo pacto entre empresarios y capitalistas con Ortega Saavedra, la agenda económica se trata entre los empresarios y el gobierno, por lo que el pacto que firmarán Eduardo Montealegre, "líder opositor" con el orteguismo, se remite a las partes política e institucional.

Para el ya mencionado César Zamora Hinojosa, estrechamente relacionado con los entornos familiar, político y militar de Ortega Saavedra, el pacto que firmarán en breve Eduardo Montealegre, "representante" de la oposición política y el secretario general del FSLN, será prioritario para que el país encuentre la senda de la vuelta a la institucionalidad democrática. Aprovecha de paso para atacar furibundamente al MRS, apéndice político del FSLN y a la sociedad civil, a los que acusa de "analfabetas políticos" por aparentar no estar de acuerdo con el nuevo pacto prebendario, Montealegre/Ortega. (INFORME PASTRAN).

¿Cómo puede rescatarse la institucionalidad democrática de Nicaragua, conservando en la Presidencia de la República, a alguien que fue electo mediante un megafraude electoral, precedido por una suma impresionante de irregularidades constitucionales, lo que le confieren el carácter de ser un dictador que llegó a la Primera Magistratura de la Nación mediante una candidatura ilegal, ilegítima e inconstitucional?

El sandinismo marxista-leninista, mediante el expediente del culto a la personalidad degeneró en el orteguismo, como anteriormente ocurriera con  Stalin, tal y como fuera denunciado en su oportunidad por Nikita Kruschev, durante el período de desestalinización.

Ortega Saavedra comenzó como ferviente marxista-leninista, pero el colapso económico y político de la URSS, como consumado oportunista que es, lo arrastró a una conversión al fascismo. Por esto, como afirma un prestigiado escritor nicaragüense, el orteguismo es la unidad dialéctica del fascismo hitleriano con el marxismo stalinista. Por estas razones lo apoyan fervientemente en su estrategia de supervivencia los capitalistas y empresarios nicaragüenses.


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