El Nacional Socialismo de Daniel Ortega







Juan Ramón Flores


Cuando Daniel Ortega se refiere al socialismo, probablemente meta temor ante los oídos ignorantes de algunos empresarios que por concentrar su talento en generar ganancias monetarias olvidaron invertir en su cultura politica, y probablemente produzca el mismo efecto en mucha señoras, que al igual que los empresarios referidos solo saben de socialismo, lo que se dice hubo en los años ochenta en Nicaragua, aunque dicha experiencias hayan estado lo más lejano de lo que es o debe ser el socialismo.

A Daniel Ortega siempre le ha dado pavor abordar aspectos teóricos, quizá porque nunca logró consolidar conocimientos sobre la materia, o porque su habilidad quizá se ha desarrollado más en el arte de la puñalada trapera contra sus aliados políticos que en el de la ideas; al menos eso es lo que reflejan sus pobres y aburridas intervenciones en actos políticos, huérfano de talentos, su soberbia le hace creerse superior y termina a merced de su coordinadora del “Consejo de comunicación y ciudadanía”, consejo que preside su señora y que sólo ella integra.

Es probable que Daniel Ortega no haya alcanzado la ilustración intelectual de un Heinrich Himmler, pero seguro admira su falta de escrúpulos porque lo ha demostrado para imponer su candidatura a pesar que con la misma su partido cada día pierde más adeptos, aunque los pueda reponer momentáneamente con los petrodólares que le roba al erario público, y es probable que tampoco haya leído al libro “Elementos y orígenes del dominio total” de Hannah Arendt, pero seguramente simpatiza con la idea y quizá en ello radique su afán por controlarlo todo, igual impulso tuvo el Führer, tambien es probable que tampoco tenga una idea precisa del modelo político al que aspira porque su esquizofrénica personalidad no le permite más que dar bandazos, aunque es seguro que si se le permitiere terminaría construyendo su propio complejo industrial para obtener su propia “Solución final” donde exterminar opositores y rivales internos.

Hay que hacer notar que ya demostró esa vocación en la CSJ y para ello cuenta con Payos Solices, Chicones Rosales, etc., cuando declararon inconstitucional la Constitución. Hoy hace todas las maniobras a través de sus serviles en el CSE para robarse las elecciones, o sea, en la CSJ tuvo varios Carl Schmitt que le redactaran su propia “Ley de Toma del Poder’ y tanto en el CSE como entre su gabinete hay varios Martin Heidegger que le justifican sus excesos bajo el argumento de que el pueblo es presidente entonces el pueblo es él, o sea, la misma línea argumental de Hitler para golpear a todo el que lo criticaba, bajo el pretexto que atacarlo a él era atacar a Alemania.

Al no tener nada que presentar como su modelo intentar vendernos su “socialismo” chamuco bajo un manto cristiano cual empaque de celofán para que los curas comprables y el Cardenal Obando no se espanten, y una solidaridad que es todo lo contrario al sectarismo tosco y rapante que practican los burócratas del orteguismo desde los cargos gubernamentales. Si los jóvenes que lo siguen leen y hurgan en la historia, podrán comprobar que son usados a como usaba Hitler a la juventud fascista. También podrán comprobar que ese modelo de socialismo chamuco, que ni ellos mismo saben explicar, ni es modelo y en todo caso está más cerca del nacional socialismo de Mussolini y de Hitler que con el que soñaba Marx, al final el resultado podrá ser igual. Ojala algún día entienda Ortega y los empresarios que lo apoyan, que ningún modelo político funciona imponiéndolo desde arriba, pues lo único bueno que se construye desde arriba son los pozos.



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