El mil caras







Por Fabián Medina
Editor del diario La Prensa de Nicaragua


EL MIL CARAS

Daniel Ortega fue candidato. Ortega fue el juez electoral. Ortega fue su observador electoral. El colmo... Ortega fue su propia oposición. Si viéndolo bien, lo raro no es que se haya atribuido el 62 por ciento de los votos, sino que en su humildad no se haya dado el 100 por ciento de los votos como en el 2002 lo hizo Saddam Hussein.

FARSA ELECTORAL

Aquí bien podríamos hacernos los tontos y creer que lo que sucedió el pasado domingo fue una elección popular y seguir como si no hubiese pasado nada. Eso quisieran muchos. Hasta el próximo fraude. Pero al menos yo no soy de los que les gusta hacerse el tonto para llevar la fiesta en paz, y para mí Daniel Ortega será una persona que gobernará usurpando la presidencia porque no cumplía siquiera los requisitos para ser candidato, y el FSLN un partido que no le dio a Nicaragua la oportunidad de conocer qué piensa la mayoría, porque bajo el nombre de elecciones armó una farsa con resultados a su medida, donde posiblemente nunca sabremos quién votó por quién. Pudo haber ganado el Frente Sandinista, es cierto, pero no lo sabremos entre tantas trampas que se hicieron.

CRIMEN ORGANIZADO

Este domingo culminó un gigantesco asalto contra Nicaragua en el que se coludieron casi todas las instituciones públicas y miles de personas. Desde los magistrados de la Corte Suprema, que furtivos sacaron una sentencia “reformando” la Constitución hasta el matón, que mortero en mano llegó aterrorizando a la población para sabotear las urnas tal como sucedió en Ciudad Darío. Todos ellos son parte de la misma banda, cuyo propósito más claro fue sentar en la silla presidencial a Daniel Ortega para un segundo período, a pesar de que la ley se lo prohíbe. El señor Luis Yáñez, de la Unión Europea, lo dijo clarito: “Daniel Ortega ganó pero con trampas”.

LA CAZA DEL PLI

Apuesto doble contra sencillo que la jugada que viene será esta: el Frente Sandinista a través de sus funcionarios va a quitarle el partido, y con ello la casilla y sus derechos de “segunda fuerza”, a los que ahora controlan el PLI, para entregársela a cualquier vivián que se las venda baratita. Para usarla como usaron la ALN cuando se la quitaron a Eduardo Montealegre. La idea, como siempre, será mantener como parias a la verdadera oposición y halagar y consentir a una “oposición zancuda” que les haga los mandados.

¿Y QUIÑÓNEZ?

A propósito, ¿y dónde estuvo el tendido electoral de la ALN del que presumían Enrique Quiñónez y Jaime Arellano? No se les vio para nada defendiendo el voto. Para ser más exacto, ni siquiera se les vio votando por ellos. Si de verdad había miembros de ALN en las Juntas Receptoras de Votos y como fiscales, como les correspondía... ¿por quién votaron?

PERDONADOS

Y ahora viene Daniel Ortega de perdonavidas a decirnos que el hecho que el CSE le asigne 60 diputados no significa que hará lo que le dé la gana. ¿Cómo creerle? Si con 38 diputados hizo lo que le dio la gana estos cinco años, ¿qué podemos esperar con 60 diputados y otros cinco años, de un hombre que en sus delirios gusta ser venerado como dios y siente que su mera palabra es fuente de todo derecho?

TRASQUILADO


Fue por lana y salió trasquilado. Qué mal le fue a Arnoldo Alemán. ¿Dónde están los votos de la 270 mil personas que decían habían asistido a su acto de cierre de campaña en Managua? Alemán resultó finalmente un lastre demasiado pesado para el PLC y para sobrevivir no pudo conseguir votos por las buenas ni por las malas en la rebatiña que armó su socio. Y ahora en la soledad de El Chile, deberá repasar cómo es que uno de los partidos más grandes de Nicaragua pasó a ser un micropartido y ojalá esta vez el doctor Alemán deje de echarle la culpa a todo el mundo sin asumir sus propios pecados, que han causado tanto daño no solo a su partido sino a toda la nación.

Tomado del diario La Prensa de Nicaragua


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