El 11 de Septiembre de 2001 y las Misiones Humanitarias







Por Alejandro José Gallard Prío

EL ARCHIVO CLXI


Recordemos hoy y siempre, el cobarde ataque a las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, y sucesivamente Washington, D.C. y Pennsylvania, que permanecerán en la historia de la humanidad,  como un día de llanto y  dolor, que arrebato seres queridos a familias, que  lejos de sus pensamientos, estaba el odio y la maldad.

El terrorismo es el más abyecto de los crímenes y no existe razón alguna para aceptarlo como una arma de guerra, por eso es que desde el sitio, donde el sufrimiento y la destrucción, quiso destruir nuestros valores,  podemos ver la Estatua de la Libertad, con su mensaje permanente de optimismo, de amor y de paz.

Nos honra citar a Benecditus PP XVI, quien al recordar el trágico suceso de hoy nos dice "La tragedia de aquel día se agravó aún más por la reivindicación de sus autores de actuar en nombre de Dios. Una vez más, se debe afirmar inequívocamente que ninguna circunstancia jamás puede justificar actos de terrorismo. Cada vida humana es preciosa ante los ojos de Dios y no se debería escatimar ningún esfuerzo en promover en todo el mundo un respeto genuino por los derechos inalienables y la dignidad de los individuos y los pueblos en todo lugar". Continúa su Santidad reconociendo la valentía y generosidad del pueblo americano que "mostró en las operaciones de rescate..... tenacidad para seguir adelante con esperanza y confianza".

Pero no podemos quedarnos sin citar a Roberto Imbelli, sacerdote de Nueva York, quien escribiendo para [i+"L' Observatore Romano" sobre el 11 de septiembre, nos dice "Era un día radiante y despejado -un día perfecto de final de verano-. Pocos de los que experimentaron su inicio y luego el horror que le siguió pueden volver a recordar tal jornada sin un suspiro de tristeza" y continua "el 11 de septiembre reveló fuertemente la absoluta precariedad de la vida humana. Todas nuestras aspiraciones y logros pueden apagarse con rapidez. «Los días del hombre duran lo que la hierba… que el viento la roza, y ya no existe», lamenta el salmista (Sal 103, 15-16). A la luz de esta constatación, todos pueden con seguridad tomarse en serio la exhortación de la tradición budista: «¡Sed conscientes!». El reto espiritual para cada quien es ser consciente del momento presente y de la valiosa presencia del otro. La tradición bíblica, repetida cotidianamente en la liturgia de las Horas, insiste: «Ojalá escuchéis hoy su voz: “No endurezcáis el corazón”» (Sal 95). Y muy frecuentemente la voz de Dios habla a través de la voz de nuestro prójimo, a través de su alegría y de su esperanza, su dolor y su aflicción. El recuerdo más vivo de aquel día terrible persiste, no en el odio de los terroristas, sino en el valiente sacrificio de los socorristas, «los primeros que respondieron». Aquellos hombres y mujeres, fueran cristianos o judíos, musulmanes o personas sin una fe explícita, observaron la enseñanza de Jesús: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15, 13). La suya fue una solidaridad vivida, incluso hasta la muerte.

Tampoco podemos quedar tristes, ya que siempre recibimos acciones de amor, de solidaridad, como las MISIONES HUMANITARIAS,  que visitan los países en desarrollo, unas a curar enfermos, otros con ayudas alimenticias y otras a construir casas a personas de escasos recursos, y esto último, fue lo que me llevó este viernes 9 a la ciudad de Mateare, ubicada en la carretera Managua/León, a ser testigos de un proyecto que están construyendo, con la ayuda laboral de la comunidad y la Alcaldía, un grupo de ciudadanos americanos del "Proyecto Hope", que desde los destrozos sufridos en Nicaragua, por el Huracán "MITCH", han estado organizando grupos en forma permanente y ahora realizan un proyecto habitacional de 120 casas.  

Encontré que ya están terminadas 61 casas para una familia de 5. El convenio con la comunidad es que de cada familia, por lo menos un miembro trabaje en la construcción, sin salario, pero con alimentación.

El terreno fue donado por la Alcaldía Municipal. Todos los materiales son adquiridos en el mercado local, con fondos que los integrantes del "Proyecto Hope" recolectan entre los fieles de las Iglesias Evangélicas de su región, las cuales promocionan los viajes de su feligresía a trabajar a Nicaragua por un periodo de una semana, pagando cada uno sus gastos de viaje y estadía en Managua, donde ya tienen oficinas, bodegas y un personal que recibe su salario de la Central en  Missouri.  Les recomiendo visitar su página web: www.pjhope.org

En Mateare, hay un Comité de Barrio, compuesto por 5 miembros de la comunidad. Platiqué con unos de sus miembros, la Sra. Lorgia Altamirano, quien me explicó detalles de la obra, incluso que los que han recibido su casa, ya tienen un "pelibuey" por familia. Hay tres pozos artesianos y esperan que ENACAL, que ya llego a conocer el proyecto, les haga las conexiones, por el momento tienen que halar el agua individualmente.

Conocí y conversé con Marvin Sánchez, uno de los coordinadores, que tiene a su cargo la construcción del Centro de Rehabilitación para jóvenes y en cuya labor, ya trabajan algunos que están siendo rehabilitados.

La próxima semana iré a tomar unas fotos, ya que una imagen vale por mil palabras, pero antes quiero hacer un llamado a favor de Jorge Zapata, pescador, que ayudando en el proyecto, dejo su lancha y redes en la costa del Lago de Managua, a uno dos kilómetros del lugar, por unos días  y le robaron todo lo que era su trabajo y sustento. La han buscado por la toda la costa del Lago, sin resultados, por lo que aquí aplica aquello que dice "no des limosna, enseñad a pescar", con la diferencia que Zapata sabe pescar, pero necesita una lancha y aquí viene nuestra cooperación, el recolectar un mil dólares, para dotarle de una lancha con un pequeño motor fuera de borda y como agradecimiento, don Jorge, se compromete a llevar a pescar en el Lago de Managua, a los que pertenezcan a esa lista de altruistas colaboradores Pueden enviar sus cheques a nombre de mi querido amigo y eterno Tesorero de obras humanitarias, Eduardo Pichardo, P. O. Box 523482, Miami, Fl. 33152, USA, quien se encargará de hacerlos llegar a Nicaragua.

Hasta el próximo ARCHIVO CLXII, desde Nicaragua, donde promulgan decretos para  crear incertidumbre a quienes desean visitarla, a sabiendas que sin TURISMO, no hay PROGRESO.





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