Edén Pastora, un piñatero desfasado







Por Roberto Escobedo Caicedo
roescai70@yahoo.com


A partir del 22 de agosto de 1978, con su asalto consentido por las tropas de la Guardia Nacional de Nicaragua que no llegaron ese día a proteger a los diputados y senadores que tenían programada una reunión en el Palacio Nacional de nuestro país, Edén Atanasio Pastora Gómez, alcanzó un triunfo resonante con su operativo, logrando poner en libertad a todos los dirigentes sandinistas que se encontraban cumpliendo  penas de prisión por sus actividades delictivas, asesinatos, asaltos a sucursales bancarias y colocación de artefactos terroristas en diferentes instalaciones de los sectores público y privado del país.

Además de poner en libertad a numerosos antisociales que fueron trasladados a Cuba, otras exigencias de los secuestradores fueron también satisfechas, como la entrega en efectivo de una determinada cantidad de cientos de miles de dólares y la lectura de un comunicado en cadena nacional de radio y televisión, al que desgraciadamente no le prestaron mayor atención las fuerzas vivas de la nación, porque hacían hincapié en la instauración de una férrea dictadura marxista-leninista para cuando se apoderaran del poder político del Estado.


Pastora Gómez sufrió tremenda decepción cuando la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) y los nueve comandantes de la revolución popular sandinista se hicieron cargo del Poder Ejecutivo. Lo nombraron Vice-ministro del Interior, subordinado a Tomás Borge Martínez y al grupo de asesores enviados por Fidel Castro, sin ningún mando real sobre ninguna organización, siendo nada más que una figura meramente decorativa. Finalmente, fue nombrado Comandante de las Milicias Populares Sandinistas, cargo del cual desertó y se fue al extranjero, no sin antes dejarle una carta a Humberto Ortega Saavedra, donde manifestaba que constituiría una quinta columna de falsos contrarrevolucionarios en Costa Rica, evitando de esta manera que otros anti-sandinistas hicieran ese trabajo.


Efectivamente, esos grupos de supuestos contrarrevolucionarios que seguían a Pastora Gómez, nunca combatieron a los efectivos sandinistas. El Bloque Opositor del Sur y la Alianza Revolucionaria (ARDE), lo único que hicieron fue vegetar a expensas del dinero que les entregaba la CIA y venderle las armas y municiones al "hombre fuerte" de Panamá, Manuel Antonio Noriega. Cuando este reconocido narcotraficante fue juzgado en una Corte de Miami, presentaron tres recibos de esas transacciones, cada uno con valor de 750 mil dólares. Luego, Noriega se las revendía a los terroristas del FMLN, de El Salvador.


Pastora Gómez nunca ha dicho qué hizo con esos 2.250.000,00 dólares, los que posiblemente depositó a su nombre en algún banco de Costa Rica o alguna de las islas del Gran Caimán. Otro tanto ocurrió con el 50% del valor de la casa donde estaba la Embajada de Nicaragua en Washington, vendida por el embajador sandinista, Francisco Fiallos Navarro. Pero es de suponer que terminada su farsa de contrarrevolucionario en Costa Rica, sus depósitos bancarios ascendían a varios cientos de miles de dólares. Los sandinistas que tenían infiltrados grupos de terroristas en los países fronterizos con Nicaragua, para mejorarle la fachada operativa le hicieron el atentado de La Penca, donde únicamente recibió algunos rasguños en uno de sus pies, pero se registraron varios muertos y heridos de consideración entre los periodistas y curiosos que cubrían el acto político celebrado en el lugar del atentado.


Durante el gobierno de Violeta Chamorro, donde su nefasto yerno, Antonio Lacayo Oyanguren se desempeñó como Presidente de Facto, Pastora Gómez regresó a Nicaragua, entendiéndose a las mil maravillas con los altos mandos del Ejército Popular Sandinista y los jefes de la Dirección General de Seguridad del Estado. Fue entonces cuando inició la construcción de una pista de aterrizaje en Greytown, San Juan del Norte, al lado del cementerio existente en ese lugar, dedicándose al lucrativo negocio de las drogas. También tenía un grupo de "pescadores", los que se dedicaban a recoger las bolsas de plástico con cocaína y heroína que descargaban en el Mar Caribe las lanchas procedentes de Colombia.


Cuando Daniel Ortega Saavedra regresó al poder, gracias al pacto Bolaños-Ortega, es que Pastora Gómez ofreció sus servicios para realizar trabajos de dragado entre el Delta del Sarapiquí y la desembocadura del Río San Juan en el Mar Caribe. Todo esto no es más que una farsa, destinada a provocar conflictos artificiales con Costa Rica, exacerbar el patrioterismo de grupos de nicaragüenses que constituyen la clientela política del orteguismo, presentando al dictador Ortega Saavedra como celoso defensor de la soberanía nacional y garantizarle su ilegal e inconstitucional reelección, como en efecto ocurrió.


Aparentemente, Pastora Gómez no fue beneficiado con la gigantesca "piñata" de marzo y abril de 1990, cuando los cuadros de dirección política y militar del FSLN se repartieron los bienes confiscados a particulares y también los del Estado nicaragüense, autorizado todo ese saqueo por Antonio Lacayo Oyanguren, Coordinador del Protocolo de Transición. Pero ahora ha llegado el momento de satisfacer sus apetitos de riquezas, echando mano para comenzar con las 20 manzanas del Proyecto "Teonoste", costas del océano pacífico en Rivas, donde tienen fuertes inversiones los miembros de la familia Bühler Molina, de ascendencia suiza y mexicana, utilizando para este nuevo despojo a los sinvergüenzas de la Procuraduría General de la República, los que procedieron invadiendo "manu militari" la propiedad del mismo nombre, donde ya tienen invertidos los suizos y mexicanos varios millones de dólares.


El pretexto invocado es recompensar al hijo pródigo que regresa al redil del orteguismo, por lo que se ha desatado la histeria de una segunda etapa de confiscaciones, acorde con la Segunda Fase de la Revolución Popular Sandinista. Según declarara, el ex-jefe de esa banda de delincuentes uniformados, Joaquín Cuadra Lacayo, el famoso General "Soplete", el Ejército es el dueño de toda Nicaragua, por lo que perfectamente pueden entregarle esas 20 manzanas del Proyecto "Teonoste" a Pastora Gómez, como justa recompensa por los servicios prestados al FSLN antes de la toma del poder y ahora, cuando ha cumplido con los fines y propósitos de sus provocaciones a los costarricenses, haciendo posible la reelección de Ortega Saavedra, además del megafraude realizado al respecto por el corrupto Presidente del Consejo Supremo Electoral ("Macho Negro jr."
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Es oportuno recordar que cuando los sandinistas se apoderaron de Masaya en 1979, Joaquín Cuadra Lacayo, requisó todos los equipos de soldadura autógena, procediendo a renglón seguido a abrir con ellos todas las cajas fuertes de las sucursales bancarias que operaban en dicha ciudad. Arrasaron con el dinero en efectivo y las joyas que guardaban numerosas personas, entre las cuales se encontraba la madre del reconocido poeta, Mario Cajina de la Vega. Unos sofocantes que le pertenecían, después apareció exhibiéndolos, Mónica Baltodano. Sobre este saqueo publicó un libro el prestigiado médico y escritor, Alejandro Bolaños Geyer, mencionando con nombres propios a los autores y beneficiarios de tales desmanes. Por eso es que se le conoce como el General "Soplete".


Cuadra Lacayo es uno de los grandes "piñateros" de Nicaragua. Se quedó con la Playa del Yanqui en San Juan del Sur, donde ahora está construyendo viviendas de lujo, utilizando el dinero de los trabajadores asegurados con el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y sus compinches del Instituto de Previsión Social Militar. Todo esto aparece mencionado en un Informe rendido por el entonces Senador de los Estados Unidos, Jesse Helms y su secretaria, Bárbara De Moss.


Como los "piñateros" uniformados forman un selecto club, Cuadra Lacayo aparece declarando que Pastora Gómez tiene derecho a ser beneficiado con ese robo de las 20 manzanas de terreno del Proyecto "Teonoste".


Los directivos del COSEP, los que han afirmado en múltiples ocasiones que el régimen de Ortega Saavedra les garantiza la seguridad jurídica de sus bienes y les permite realizar pingües negocios en Nicaragua, están simulando apoyar a la familia Bühler Molina. Hasta han tenido el descaro de sesionar en las cabañas del mencionado proyecto, declarando que esas nuevas confiscaciones ahuyentan la inversión extranjera del país. Por su parte, el Procurador Orteguista, Hernán Estrada Santamaría, asegura que mantienen negociaciones con los afectados y que en cualquier momento puede surgir el humo blanco.


Mientras tanto, los agitadores orteguistas están lanzando a los desmovilizados del Ejército Popular Sandinista y a los que formaron parte de las Tropas de Combate del Ministerio del Interior, para que también a ellos los indemnicen, lo mismo que a Pastora Gómez, por los servicios prestados a la Patria y a la Revolución. Todo esto indica que nos encontramos en la antesala de nuevas "piñatas", las que afectarán a los propietarios de valiosas tierras que no son orteguistas.


Lo más sorprendente es que la comunidad internacional, los países que con sus donaciones ayudan al populismo orteguista y el propio Presidente de los Estados Unidos, Mr. Obama, se crucen de brazos ante los fraudes electorales y el despojo de sus bienes a ciudadanos honorables y trabajadores. Ha llegado el momento de frenar el apetito voraz del orteguismo y sus seguidores, ya que son insaciables geofágos.



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