Dos Mil Siete

Por Alejandro Bolaños Davis

Directivo Nacional del Partido Conservador (PC)






 "Esperamos que en 2008 despierte el verdadero poder ciudadano"

En el 2007 vimos la velocidad que trae Ortega-Murillo de perpetuarse en el poder y el desconcierto y lentitud de la oposición de contenerlos. Ortega-Murillo juega ajedrez de alto nivel mientras la oposición parece jugar a la ruleta rusa. Ortega-Murillo planifica y reajusta dentro de lo planificado, organiza y no admite la anarquía, dirige y no permite desviaciones, controla y no deja nada al azar. La oposición está perdiendo el partido por “forfeit”. Tanto en el parlamento como en las cortes la oposición ha perdido terreno y ya no hay vuelta atrás. Ahora sólo hay camino para adelante y lo que está de frente representa más enredo, más arbitrariedades, y más imposiciones.

 

Todo lo que Ortega-Murillo pidió fue concedido por la oposición. La prórroga de la Ley Marco, el apoyo a la reforma a la Ley de Organización, Competencia y Procedimientos del Poder Ejecutivo (Ley 290) que le faculta crear los CPC, tres reformas de urgencia al presupuesto de 2007 solicitadas por el Presidente, la destitución inconstitucional de este diputado con la ayuda o la indiferencia de las mismas bancadas de oposición, y otros hechos más que nos hacen pensar que la oposición esta “lista, servida y peinada de moña”. La agenda del Poder Ejecutivo dominó el trabajo del Parlamento, y ahora la oposición reclama la institucionalidad perdida del Parlamento ante el Ejecutivo en complicidad con la Corte del Pacto.

 

La oposición sucumbe a las provocaciones de Ortega-Murillo, reaccionando como ya aquellos lo habían previsto con premeditación, alevosía y ventaja, dándoles armas para las contramedidas que también ya tenían preparadas. Ortega-Murillo distrae a la oposición con recursos insulsos y esta vuelve a ver como sonsa hacia el icaco, mientras le meten todos los goles que quieren y hasta la conducen a infringirse auto-goles de la manera más infantil. Ortega-Murillo se informa exhaustiva y oportunamente, desinforma a la oposición en forma astuta, experimentada y despreciable, y esta se alimenta de chismes de baja calidad y cree poder engañar a los chamucos con muecas, tretas y aleteos inocuos.

 

A nuestro político-criollo se le conoce como aprovechado, charlatán, traicionero, deshonesto, pícaro, mezquino, puñalero, para mencionar una pequeña muestra de los adjetivos que típicamente lo caracterizan. Es un secreto a gritos que el típico político-nica tiene cola y más de un cadáver en su ropero. Es de lo más esperado que haya realizado acciones al margen de la ley, a lo que hay que agregar sus faltas morales “documentadas” por la “gestapo-criolla” al servicio de Ortega-Murillo que muy bien sabe utilizar para chantajear y amenazar con sacar los trapos sucios al sol y forzar al adversario político a que haga algo contra sus supuestos principios, ideología e intereses.

 

Usando las medidas y tácticas anteriores Ortega-Murillo se consolido rápidamente en el poder. Los factores de poder de nuestro paisito ya se sometieron y/o se arreglaron, se repartieron el pastel, y se comprometieron con Ortega-Murillo a respetar sus respectivos feudos. Cabecillas políticos, poderes, embajada, y gran empresariado, ya se acomodaron, iglesia, ejército y policía también ya están comprometidos, y van a seguir la cómoda posición de “neutralidad” como las últimas declaraciones que diera la Jefa de Policía sobre los “camisas azules” que actúan como policías sin serlo.

 

¿Hasta cuándo? Quisiera creer que todo tiene un límite. Quisiera creer que nuestro espécimen político-criollo tiene un límite de tolerancia y tiene algo de amor propio, aprecio a su familia, orgullo ante sus amistades, pudor ante su electorado, entre otras cosas, y que cada uno tiene un punto sensible en esa interfase entre su ego y la presión externa que puede explotar y dar paso, si alguna vez la han tenido, a algo de vergüenza y de decencia.

 

Habría que ver si diputados, magistrados, contralores, fiscales, jueces, alcaldes, concejales, policías, militares, etc., estarán a punto de llegar al límite de su aguante, o si el cuero de dinosaurios políticos mantiene impermeable su consciencia. También está por verse si esa buena parte de los banqueros, finqueros, industriales, y comerciantes logran experimentar en su delicada piel de “empresaurios", al menos un poco de alergia ante el descaro y desparpajo con el que los dirigentes de izquierda en franca complicidad con sus colegas de derecha, en nombre del “bisne” atropellan la moral y la ley, en una obtusa práctica del precepto de que el fin justifica los medios.

Esperemos que en el 2008 esta decadencia moral llegue a su límite y que el verdadero poder ciudadano despierte y actúe en contra de las arbitrariedades e injusticias, y si no que Dios agarre confesada a Nicaragua porque una nueva década de estupidez está a la puerta.