Dirigente inmigrante: "Nicaragua está hundida en un caos de valores"







"Es increíble tanto abuso que estamos viviendo los nicaragüenses con la dictadura de Daniel Ortega, que se ha constituido en una de las más corruptas, inescrupulosas,  voraces y ambiciosas de nuestra historia patria", dice José Ramón Gutiérrez Martínez, dirigente de "Nicaragua sin Fronteras"



Durante un reciente encuentro casual con el dirigente comunal José Ramón Gutiérrez, de la organizaciónNicaragua sin Fronteras,  con sede en la comunidad de La Carpio, en San José, Costa Rica, surgió esta conversación informal que posteriormente evolucionó hasta convertirse en una entrevista: 

Como representante de la comunidad nicaragüense migrante en Costa Rica, ¿cuál es su opinión sobre la decisión de EEUU de suspender el waiver de transparencia al gobierno de Nicaragua encabezado por Daniel Ortega?

Por Nicaragua, nos duele, sobre todo porque el pueblo pobre, humilde , desempleado,  tiene que pagar un alto precio , igual que los empleados públicos, que ganan sueldos de hambre y viven sometidos por miedo a perder el mísero salario con el que sobreviven. El resto del pueblo vive como puede, arañado, trampeando para poder sobrevivir. Causa dolor observar a Nicaragua y sus niveles de pobreza; en cuanto a los empresarios ellos ya gozaron un buen tiempo del festín de corrupción orteguista, quien les ha otorgado privilegios para enriquecerse a cambio de su complicidad con la nueva dictadura. La dirigencia empresarial de Nicaragua jamás se pronunció con firmeza en contra de la reelección presidencial inconstitucional de Daniel Ortega, contra la falta de cedulación y voto de los nicaragüenses en el exterior (que es ley de la República); los empresarios guardaron silencio ante la actuación de las turbas en contra de la población civil y la inercia de una policía partidarizada, que observa con indiferencia y, casi con complacencia, cómo los vándalos orteguistas apedrean y garrotean a la población que clama por libertad y democracia en Nicaragua. 

El mismo cómplice silencio de los empresarios resonó luego de los descomunales fraudes electorales ejecutados por el Frente Sandinista en las municipales de 2008 y las presidenciales de 2011.

¿Cree que afectará económicamente al pueblo nicaragüense?

Claro que sí, sobre todo a los más humildes, porque Ortega y su camarilla ya tiene buen dinero guardado en el extranjero. Ahora no es Suiza, como los dictadores corruptos de derecha. Ahora es en Rusia, a través de un novedoso sistema bancario para los corruptos dictadores que se dicen de izquierda y están saqueando sus respectivos países, tipo Ortega, Chávez, Correa, Evo Morales y desde luego, los hermanos Castro de Cuba. 

Observemos como en Nicaragua el clan Ortega – Murillo, de manera directa o a través de testaferros, están apoderándose de todo tipo de empresas de radio, televisión y periódicos escritos, solo para hablar del campo de los medios de comunicación. Cada día nacen nuevas sociedades anónimas cuyos socios son siempre de la camarilla del “Pueblo Presidente”, es decir, la mafia, los gansters, organizados en un partido político que usurparon: el FSLN. Esa mafia maneja tentáculos poderosos incluso dentro del llamado “crimen organizado” o bajo mundo, incluso con vínculos muy grandes con el narcotráfico, trata de personas, emisión de documentos de nacionalidad a narcotraficantes, narcoterroristas y similares. 

La verdad, este asunto de los waivers es una campanada al dictador: O cambia o cambia. Ortega está activando una ola de rechazo a nivel nacional e internacional que no será capaz de manejar con las turbas, ni con la policía ni con el mismo ejército, dentro del cual ya se palpa un descontento generalizado entre los mando medios, oficiales profesionales, muchos de ellos formados en el extranjero, que repudian los altos niveles de corrupción que ejecuta y promueve el orteguismo y sus cómplices. 

En Nicaragua, la familia Ortega – Murillo ha levantado un gigantesco sistema de corrupción y nepotismo. Todos los poderes del estado están controlados por el binomio presidencial y su camarilla, quienes han hecho de la democracia, la institucionalidad y el estado de derecho, una caricatura grotesca  en la que el pueblo finge creer para no morirse de hambre o no tener que emigrar a otros países. 

El mejor ejemplo de este nepotismo es la diabólica alianza que hizo Ortega con el cardenal Miguel Obando y Bravo, de quien obtiene sus favores en tribuna pública a cambio de impunidad, poder y riqueza para su “ahijado” Roberto Rivas Reyes, sobre quien pendían graves acusaciones que estaban por llevarlo a la cárcel, antes del pacto de su “padrino” con Ortega. Los hermanos de “Robertito José”, como le llama Obando y Bravo con un sorprendente amor filial, también gozan de las mieles del poder orteguista: Uno de ellos con toda la familia, está de embajador en Costa Rica; otro está en un alto puesto en el Banco Central de Nicaragua y la otra maneja la universidad privada del “purpurado”, otra de sus múltiples “temporalidades terrenales” que le deja millonarias ganancias al octogenario y corrupto religioso, que es vergüenza para la Iglesia Católica de Nicaragua.

¿Considera que tendrá alguna repercusión en el aumento o disminución de inmigrantes nicas a Costa Rica?

Si antes del fraude electoral de 2011 ya existía un éxodo masivo, imagínate ahora, que para conseguir un trabajo es obligatorio humillarse ante los famosos CPC, organizados por la Rosario Murillo y tener que aceptar toda clase de manipulación política y hasta personal para ganarse el arroz y los frijoles.  Ahora pueden pasar dos cosas: O el pueblo busca individualmente su salvación económica a través de un aumento de la migración o lucha a través de todas las formas posibles contra una dictadura populista y traidora a los principios y valores de los nicaragüenses, que está llevando a nuestro país al caos y a la polarización. 

Daniel Ortega y su régimen lo que menos tienen es de solidario o cristiano. Es un simple y vulgar delincuente y dictador que se disfraza en un discurso de izquierda para perpetuarse en el poder junto a su familia. Yo les digo a mis hermanos nicaragüenses: No esperen soluciones mágicas desde el exterior… son ustedes mismos los que deben sacudirse esta dictadura de encima. Las soluciones deben de salir ya del seno mismo de Nicaragua.

¿Como es la situación de los inmigrantes bajo el gobierno de Ortega? 

En pocas palabras, sin derecho a nada. Somos ciudadanos de segunda categoría sin derecho a tener cédula en nuestros consulados, mucho menos poder votar, a pesar de que ambas cosas están aprobadas en las leyes nicaragüenses desde hace varios años. 

La dictadura sabe que cuando el inmigrante tenga la oportunidad de cedularse y votar, ese día, con elecciones limpias y debidamente supervisadas a nivel nacional e internacional, con magistrados electorales honestos y apegados al Derecho, ese día volverá la democracia a Nicaragua.

Por ahora, a trabajar cada vez más duro para seguir mandando remesas y salvar del hambre y la miseria a nuestros familiares. Es increíble tanto abuso que estamos viviendo los nicaragüenses con la dictadura de Daniel Ortega, que se ha constituido en una de las más corruptas, inescrupulosas,  voraces y ambiciosas de nuestra historia patria. 

¿Ha mejorado con respecto a la atención que recibían en los gobiernos anteriores a 2006?

Para empezar, le diré que recuerdo que antes de 2006, es decir, antes que Ortega retomara el poder “desde arriba”, había un fuerte control sobre los gastos en las misiones diplomáticas y los gastos de representación de los embajadores nicaragüenses. Hoy es todo lo contrario, pues los embajadores solo sirven para proteger la imagen del dictador y su consorte en el exterior y para ello cuentan con gastos discrecionales casi ilimitados, sobre todo aquellos embajadores que tienen antecedentes de haber sido agentes de la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE), organismo represivo del sandinismo en los años 80 y aun después, aunque cambiara de nombre, como es el caso del actual embajador en Costa Rica, de quien se rumora desarrolló trabajo de infiltración, seguridad e inteligencia en Washington bajo órdenes de la Seguridad del Estado. 

Lo que menos se hace ahora es apoyar a nuestros compatriotas. Todo es negocio. Salvo la regalía de un carnet consular de identificación que no sirve para nada. Y cuando digo para nada, es así, con énfasis, para nada.  

Malgastaron el dinero donado por Taiwán y España para programas que eran para cedular a los nicaragüenses en el exterior, entonces se inventaron ese carnet para justificar el gasto del dinero, pero ese carnet es una burla, no tiene ningún valor legal, ni en Costa Rica ni en Nicaragua. 

Todo eso nació de algo bien hablado durante el pacto del PLC con el FSLN, o sea, entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, donde rescatan la figura del cardenal Obando y Bravo y de sus dos protegidos Rivas Reyes, uno dentro y otro fuera de Nicaragua. A ese grupito hay que agregarle al tristemente célebre cónsul en Miami, quien se ofreció a elaborar una lista de los nicas que nos oponemos a la dictadura orteguista  a través del empadronamiento para carnet consular. Según este hombre, todo aquel que ha tramitado el carnet consular está en la lista de la seguridad del estado orteguista. 

Los pactos por prebendas que hacen la oposición con Ortega y su camarilla tienen hundido al pueblo nicaragüense en la miseria, el desempleo, en la pobreza.  Eso pactos han sumido a nuestra sociedad en un caos moral, de valores y de principios que nunca se había visto en nuestra historia. ¿Dónde están hoy los grandes hombres nicaragüenses, que con ideas de izquierda o de derecha antepusieron su honor y sus valores, en vez de venderse y prostituirse ante el poder?

Gutiérrez Martínez aprovechó la entrevista para invitar a escucahr el programa Voz Solidaria, de 6:30 a 8:00 de la mañana, en Radio Gigante 800-AM, de Costa Rica. La emisora también se puede escuchar por Internet en la siguiente dirección: www.radiolagigante800am.com y el teléfono en cabina es: 905-800-8000. El programa, afirma Gutiérrez se identifica como la voz oficial del bloque de organizaciones inmigrantes en Costa Rica.



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