Detenido en Nicaragua editor jefe del diario La Prensa







Escoltas de Roberto Rivas le disparan y lo acusan de poner en riesgo su vida

Anoche mismo el jefe de Redacción del diario La Prensa , Eduardo Enríquez, fue conducido al Instituto de Medicina Legal.
LA PRENSA/ASQUIVEL

Managua.- En un confuso incidente ocurrido en la noche de este lunes 1 de agosto, la Policía Nacional detuvo al Editor Jefe del opositor diario La Prensa, Eduardo Enríquez.

El oficialista canal 8 de televisión dio la noticia de que el periodista había, presuntamente, intentado atentar contra el Magistrado Presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas y que había sido seguido hasta Villa Fontana en donde fue detenido por la Policía, no sin antes disparar al aire.

La esposa de Enríquez dijo al periodista Adolfo Pastrán Arancibia que, en efecto, estaba detenido en la Estación Cinco de la Policía Nacional, pero que fueron los escoltas de Rivas quienes le dispararon a matar y tuvo que protegerse, corriendo del lugar y que luego la Policía Nacional lo detuvo y que lo tenían sometido a interrogatorio y aislado en la estación cinco sin saber las razones del porque lo detuvieron.

Por su parte, el jefe de la Policía de Managua, comisionado mayor Róger Ramírez Guzmán, responsabilizó a Eduardo Enríquez de haber puesto en peligro la vida de los uniformados que integraban la caravana del magistrado de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, al no detener la marcha del vehículo que conducía.

“Allí como vemos hay una exposición del manejo, riesgo, porque puede venir otra persona en el vehículo, etcétera, la misma persona que va manejando”, fue el alegato de Ramírez.


De forma incoherente Ramírez intentó justificar la detención del jefe de Redacción de LA PRENSA: “Porque el compañero policía que se interpuso para que buscara cómo separar (la caravana) y todo eso; le echó el vehículo al policía y eso es lo que estamos investigando. Y porque también como hubo disparos por parte de la Policía”.


Tendrán que probar

Pese a que fueron los patrulleros quienes dispararon contra el vehículo conducido por Enríquez, a criterio del jefe policial fueron estos quienes estuvieron en peligro.

Esto lo basa en que “el vehículo (de Enríquez) le interfiere la parte de la caravana, entonces ellos como tal, como tienen las medidas preventivas... porque eso tiene que ver también con la peligrosidad del vehículo que va manejando y eso”.


Los dos escoltas denunciaron oficialmente a Enríquez ante el Distrito Cinco de la Policía por supuesta obstrucción. Y aunque Ramírez aseguró que cuentan con 48 horas para investigar, oficiosamente ofreció conferencia de prensa a los medios oficiales ante quienes también expuso a Enríquez. Al Distrito Cinco también se presentó el fiscal electoral Armando Juárez.


Enríquez explicó que circulaba frente a Metrocentro cuando de pronto apareció un vehículo “del cual me sacaron una mano que les hiciera el espacio y se me metió al carril igual se metió otro vehículo, que era un Lexus blanco, ellos siguieron”.


“Me pareció que era una falta de respeto porque no había sirenas para que te corten el paso, yo les pité fuerte, entramos a la rotonda y seguimos, yo seguí sobre mi vía, ellos siguieron sobre la de ellos, en los semáforos del Hilton, donde estuvimos, ellos estaban atrás, se bajó uno de ellos y me dijo cuatro... que había obstruido la señal de la Policía y que eso era ilegal”, relató el jefe de Redacción de LA PRENSA.


La reacción de Enríquez —según comentó él mismo— fue contestarles “que no sabía ni siquiera a quién andaban escoltando y que se habían metido así a la brava, que eso no era correcto, que ni siquiera sabía quién era la persona, ni si se merecía que tuviera o no escolta”.

Explicó Enríquez que una vez que el semáforo cambió a la luz verde, arrancó, igual que lo hicieron los uniformados.


“Nos manifiestan los compañeros que comenzaron la persecución del vehículo desde Metrocentro hasta Villa Fontana, hacia el sur. que tuvieron que hacer unos disparos preventivos para neutralizar. Que bajaron al conductor que venía en el vehículo que se identificó que se llamaba Eduardo Enríquez y que era periodista”, resumió Ramírez.


Roberto Rivas llamó a don Jaime Chamorro, director de LA PRENSA, diciéndole que no quería escándalo, pero que fue Eduardo quien se había avalanzado a la caravana y que andaba ebrio.


Tras conocer en detalle el incidente, Chamorro llamó nuevamente a Rivas para reclamarle por mentir sobre los hechos.


CARAVANA NUNCA SE CORTÓ

El jefe de Redacción de LA PRENSA aclaró que “la famosa caravana no se cortó, “ellos iban los dos juntos, yo iba detrás y les iba pitando, eso sí, les pité”.


Los policías le dijeron a Enríquez que les había obstruido el tráfico “y tenía que hacerles caso porque era la seguridad personal y que a mí me valía verga a quién le estaban dando protección ellos y que yo tenía que obedecer”, dijo Enríquez.


Asimismo reconoció que no se detuvo cuando los agentes le dijeron que se detuviera, porque “yo sentí que no era el lugar donde me querían detener, porque era un lugar demasiado oscuro, (sector de la embajada de Taiwán) y estaba buscando un lugar con luz y con gente, porque ellos ya estaban enojados y yo estaba enojado y no sabía qué podía pasar”.


Raúl Castillo, acompañaba a Enríquez, y recordó que en la rotonda de Metrocentro el periodista tuvo que frenar, pues detrás se desplazaba una camioneta blanca “encima de nosotros”, por lo que la reacción de Enríquez fue pitar y dijo: “¿Qué pasa?”


Agregó Castillo que la camioneta blanca (de Rivas) siguió Carretera a Masaya, igual lo hizo Enríquez. Pero frente al Hilton Princess los escoltas se bajaron y le dijeron: “Bájense”.


NO PUSIMOS EN RIESGO VIDA DE POLICIAS

Según Castillo, Enríquez alegó “¿por qué me voy a bajar? si no ha pasado nada”. Y siguió con el vehículo corriendo, por lo que los uniformados lo siguieron. “Cuando vamos por los semáforos de Enitel comenzamos a oír balazos, nos vienen tirando balazos, luego le pegan un balazo a la llanta y él se detiene en la entrada norte de Villa Fontana”, relató Castillo.


Continúa relatando que Enríquez “se bajó tranquilo” y a él le dieron las llaves de la camioneta.


Castillo disiente con la versión policial que alega que Enríquez puso en riesgo la vida de los policías. “En lo más mínimo”, aseguró. “Ellos a nosotros sí, por supuesto, pero nosotros a ellos no”, sostuvo.


Con información de Adolfo Pastrán y del diario La Prensa de Nicaragua




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