Derrota de Ortega... de intuición a certeza







Por Edmundo Jarquín


Chamarro

Chamarro es un “engaño para obtener algo”, según el Diccionario del Español en Nicaragua del académico Francisco Arellano Oviedo.

No de otra forma puede llamarse la inverosímil amenaza del Presidente y magistrado con cargo vencido del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, que podría haber inhibiciones de diputados de la Alianza PLI, con posterioridad a que sean electos el próximo 6 de noviembre.

Esa amenaza no es en absoluto creíble por la sencilla razón que uno de los primeros actos de Fabio Gadea Mantilla, como Presidente de Nicaragua, será derogar el ilegal decreto de Daniel Ortega prorrogando en sus cargos a diversos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral. Sencillamente, a partir del próximo 10 de enero Roberto Rivas ya no será magistrado del Consejo Supremo Electoral, y menos aún Presidente de ese organismo.

Esa amenaza y otras pantomimas que se han escenificado los últimos días en contra de la Alianza PLI, tienen su origen en la misma causa: el pánico que hay entre el Orteguismo por el ascenso de Fabio Gadea Mantilla. Lo que hasta hace pocos días era una intuición, que Ortega podía perder las elecciones, se ha venido convirtiendo en una certeza, y eso ha desatado el pánico.

Derivado de ese pánico están los esfuerzos desesperados para desestimular a los votantes. Pero entre más desesperación muestran, más crece la convicción entre los nicaragüenses que Ortega es derrotable, y en la medida que aumenta esa convicción aumenta también la decisión de salir a votar. Y contra la “montaña de votos” de que habla Fabio, no habrá fraude posible.

Otros Sébacos

El desborde de gente el fin de semana pasado en Somoto y Ocotal, para recibir y respaldar a Fabio Gadea Mantilla y los otros candidatos de la Alianza PLI, fueron réplicas, en su escala, del acto de apertura de campaña en Sébaco, a finales de agosto.

Sencillamente, multitudes que nunca se habían visto en esas ciudades. Y algo semejante había ocurrido antes en San Juan del Río Coco, Jalapa y Quilalí, y volvió a ocurrir ayer en El Ayapal y el Cuá, en Jinotega.

Y me ha llamado particularmente la atención lo siguiente: la enorme cantidad de jóvenes. Otro mito ha caído: que como Fabio es viejo, no sería atractivo para los jóvenes. Tras ese mito hay un error: creer que los jóvenes votan por la edad, cuando en verdad los jóvenes votan por el cambio, por la esperanza, y en nuestra contienda electoral el cambio, el futuro, lo representa Fabio, y de ninguna manera Ortega o Alemán.

Seguramente a muchos jóvenes les está llegando el mensaje de Fabio: que a su edad, su único futuro es el futuro de los jóvenes de Nicaragua.

Los jóvenes, por lo demás, tienden a rebelarse, y en la presente campaña electoral la única opción que significa rebelión frente a la situación actual, es la que representa Fabio.

Invertir en el futuro

No en vano Fabio es el único candidato que en su programa de gobierno ofrece una serie de proyectos especiales para los jóvenes.

Ese programa contempla diversos aspectos, desde la educación y el deporte, hasta los esfuerzos que se harán para que los jóvenes nicaragüenses accedan masivamente al dominio de las modernas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). La enseñanza de las técnicas de computación se incorporará en los planes de estudio de todas las escuelas e institutos, y se iniciará un enorme esfuerzo para que un cada centro de educación primaria y secundaria, tenga su laboratorio de computación.

Adicionalmente, Fabio ha encargado se prepare un programa de incentivos a las empresas para que contraten a jóvenes de medio tiempo, de tal forma que puedan trabajar y estudiar al mismo tiempo. El, de joven, tuvo esa oportunidad, y la desea para todos los jóvenes de Nicaragua.

Se trata, en definitiva, de aprovechar al máximo el “bono demográfico”, la enorme cantidad de población joven, que si no se entrena y capacita para acceder a empleos de mayor productividad y salario, jamás será posible que Nicaragua salga de la pobreza y el atraso.

Razón de sobra tuvo Fabio, entonces, cuando dijo que era un “viejo joven”.

Nicaragua Linda

En las afueras de San Juan del Río Coco, se me acercó un amigo que me preguntó porque yo hablaba que quería una “Nicaragua Linda”, si Nicaragua era linda. Se refería, sin duda, al espléndido paisaje que contemplábamos desde un promontorio antes de iniciar una caravana electoral.

Ah, le dije, es que quisiera que esta belleza física que contemplamos, y que se repite en casi toda la geografía de Nicaragua, se trasladara al campo social, económico y político. Ahí Nicaragua no luce linda.

En esos campos, la “Nicaragua Linda” debería ser democrática, que con Ortega lo es cada vez menos. Debería haber educación y educación de calidad para todos. Servicios de salud de calidad, para todos. Trabajo y mejores salarios, para todos. En esa “Nicaragua Linda”, terminé, no existirán las odiosas discriminaciones sectarias y partidarias de ahora.

Más tarde, en mi discurso, dije que con Herty Lewites habíamos soñado con esa “Nicaragua Linda”, y que Herty  -quien dijo había nacido bajo una dictadura, y no quería morir bajo otra dictadura-  estaría feliz de saber que Fabio Gadea hará realidad ese sueño.

Se autoriza y agradece su reproducción y circulación.




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