El otro duelo de la Policía Nacional







Por José Ramón Gutiérrez Martínez


La directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, justificó este lunes lo que llamó “compactación” de una unidad élite de la institución policial encargada, entre otras cosas, de realizar trabajos de inteligencia para combatir el tráfico de drogas y de armas en Nicaragua. La unidad especializada había sido creada durante la administración presidencial de don Enrique Bolaños con el apoyo de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).

La información fue destacada por el diario La Prensa en su edición de este martes, bajo el titular Ortega “decapitó” unidad élite policial”. El diario publicó la primicia el pasado 27 de marzo con base en fuentes del Ministerio de Gobernación cuya identidad fue protegida por el periódico.  En esa oportunidad se dio a conocer que la orden de eliminar la unidad policial especializada provino de la Secretaría General del Frente Sandinista, que en Nicaragua también funciona como casa presidencial, sede del partido gobernante y residencia particular del matrimonio Ortega Murillo. En aquel momento la señora Aminta Granera se encontraba en Europa gestionando ayuda económica para la policía.

Ahora, Granera niega que la unidad fuese disuelta y afirma que fue “compactada” o fusionada con otras estructuras operativas de la institución que realizan labores secretas. Dijo además que la jefatura analizó esta decisión durante varios meses.

Granera restó importancia al hecho de que Ortega haya ordenado la “compactación” de la estructura durante ella estaba fuera del país, justificando que el mandatario lo hizo en su carácter de “jefe supremo de las fuerzas públicas”.

“Compactación” es un término que en Nicaragua había caído en desuso desde la década de los 80 y que genera anticuerpos en la población que vivió aquella época. Fue utilizado por el gobierno de Ortega para justificar el despido de cientos de miles trabajadores desafectos al régimen totalitario que el FSLN impuso por las armas desde 1979 hasta 1990.

Durante ese período, tanto el ejército como la policía tuvieron oficialmente el apellido “sandinista”, elevado a rango constitucional. Algo así como que en Costa Rica a la Fuerza Pública se le denominara “Policía Liberacionista” o “Policía Nacional Figuerista” o “Calderonista”, según la tendencia política que ejerciera el poder político.

“Más que una disolución yo hablaría de una compactación con otras estructuras del trabajo secreto. Lo importante aquí es que no hay una sola función ni misión que hacía esta unidad que se deje de hacer por parte de la Policía Nacional, ni tampoco hay una ruptura con las coordinaciones que hemos realizado con la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos) y con otras agencias regionales que trabajan con todas las Policías en la lucha contra el crimen organizado transnacional”, afirmó Aminta Granera tras una reunió con el Embajador de los Estados Unidos, Robert Callahan, en la que el diplomático ofreció sus condolencias por el reciente fallecimiento de dos policías.

Es obvio que las labores de investigación de la unidad policial que Ortega ordenó disolver se continuarán haciendo y que la coordinación con la DEA podría continuar como hasta ahora. El asunto es que Ortega ha descabezado el cuerpo élite y ha quitado del camino a elementos profesionales para colocar en su lugar a incondicionales partidarios que no garantizarán objetividad e imparcialidad en el resultado de investigaciones que resultan clave para la seguridad del país en su lucha contra el narcotráfico internacional, el suministro clandestino de armamento de guerra a grupos narco-guerrilleros que operan en el sur de América y la corrupción a gran escala dentro del Estado de Nicaragua.

En resumen, con la sumisa justificación de doña Aminta Granera, la institucionalidad e independencia política de la Policía Nacional, también están de duelo. ¡Paz a sus restos!


Comments