De la humillación a la indignación








Por Edmundo Jarquín




¡Confirmado!


¡Confirmado! La contienda electoral, que pronto entrará en su recta final, será entre Ortega y Fabio Gadea Mantilla.

Los datos de la última encuesta CID Gallup, publicados por El Nuevo Diario el jueves pasado, confirman, con ligeras variaciones que están dentro del margen de error de la encuesta, los resultados que la misma firma presentó hace un mes: Ortega va a la cabeza, con el 44%, un poquito arriba de lo que ha sido su techo histórico; taloneándolo, con un 32%, Fabio Gadea Mantilla. Y en un lejanísimo tercer lugar, solamente haciendo daño a la oposición y favoreciendo a Ortega, Alemán con un 13%.

Y lo anterior, en circunstancias que la campaña de Fabio recién ha comenzado a trasladarse al Pacífico, a Managua en particular, y a la parte más caribeña de las Regiones Autónomas del Atlántico Norte y Sur. Cuando esta campaña se haga sentir, como ya lo ha hecho en la parte del Norte, Centro y Centro-Sur del país, dónde Fabio está ganando de manera apabullante, la ventaja de Ortega desaparecerá.

En el contexto de esas nítidas tendencias electorales es entendible que Alemán, que en verdad actúa como socio subordinado de Ortega, en vez de atacar a éste, ataque furiosa y suciamente a Fabio y otros candidatos de la Alianza PLI.

Puede resultar curioso, o extraño, aunque no lo sea en la lógica del Pacto Ortega-Alemán, que sean principalmente los medios de comunicación del Orteguismo, en especial los televisivos, los que están dando cabida a la campaña sucia de Alemán contra Fabio. La respuesta a la pregunta ¿por qué los medios de Ortega dan cabida a la campaña de Alemán contra Fabio?, cae por su propio peso: porque esos ataques de Alemán contra Fabio, al único que favorecen es a Ortega. De lo contrario esos medios Orteguistas no darían cabida ni a las noticias ni a la publicidad de Alemán, como no dan cabida a las noticias y la publicidad de Fabio, porque éste sí es efectivamente opositor a Ortega.

La cuestión es simple: si Alemán se retira, de inmediato Fabio tendría 45%, superando a Ortega, y los indecisos se sumarían, de modo que Fabio derrotaría a Ortega obteniendo más del 50%, como ocurrió con Violeta en el 90, Alemán cuando no era todavía Orteguista, en 1996, y con Bolaños en el 2001.

Porque si Ortega cree que en esta ocasión ocurrirá lo mismo que en 2006, en que permaneció en palco alto mientras la oposición liberal se despedazaba entre sí, se equivoca. La casi totalidad del liberalismo está unificado apoyando a Fabio Gadea Mantilla.

Como también se equivoca Alemán en creer que con sus ataques puede dañar a Fabio. Los ataques son efectivos cuando quién los realiza tiene credibilidad para hacerlos, pero la credibilidad de Alemán, el mismo se encargó de enterrarla.

Ojalá que Alemán atienda lo que Fabio dijo en un mitin en Tipitapa: “Doctor Alemán, si no escucha la voz de la razón, escuche la voz de la población.”.

Y también se equivoca…..

Y también se equivoca el Doctor Alemán cuando, siempre para favorecer a Ortega, y a la vez dar salida a su descarga vengativa, después de impugnar la candidatura a diputado de un dirigente liberal de la estatura de Maximino Rodríguez, ahora está impugnando la de su esposa, Licet Montenegro, como también estaría impugnando las candidaturas de dirigentes liberales de la talla de René Castro, de Waslala, y Aníbal Sánchez, de Río San Juan.

Que el Consejo Supremo Electoral (CSE), controlado por Ortega, con celeridad atienda esas solicitudes de Alemán de decapitación política de dirigentes liberales que apoyan Fabio, solamente prueba, una vez más, que el Pacto entre Ortega y Alemán está vivo y coleando.

Pero esas acciones desesperadas y vengativas de Alemán, que en el fondo pretenden afectar la convocatoria de la candidatura presidencial de Fabio Gadea, sencillamente convencerán a más liberales constitucionalistas que, independientemente de la estima personal que puedan guardar al Doctor Alemán, votar por él es equivalente a votar por Ortega.

De la humillación a la indignación

Ayer me detuve a comprar un regalo en una venta de artesanías, de esas que se improvisan sobre una mesa en una acera.

Cuando me despedía de la vendedora, con gran serenidad, y hasta cierta dulzura me dijo:

           ---Don Mundo, ¿sabe porqué van a ganar?

Me sorprendió, pues mientras duró el trámite de la compra, la señora de mediana edad pareció no haberme reconocido.

           ---Ajá, le dije, dígame por qué cree que vamos a ganar.

           ---Porque somos muchos los humillados por este gobierno, dijo. Agregando:

           ---Yo ya lo conocía a usted, antes que fuera candidato con don Fabio, porque muchas veces lo ví en San Juan del Sur. Durante varios años tenía este puesto de venta de artesanías frente al hotel Casa Blanca, y usted pasaba haciendo ejercicio. Hasta que hace dos años la Alcaldía, que controla el Frente Sandinista, no me quiso renovar la licencia porque no tenía el carnet del Frente y no me quise inscribir. Me quedé seis meses sin nada que hacer, hasta que una amiga de Chinandega me consiguió autorización para ponerme aquí, a la salida de este negocio grande y donde pasa mucha gente.

           --Mire, Don Mundo, concluyó. Hay que ser respetuosos. Mi marido, por ejemplo, es evangélico y yo soy católica, y nos respetamos.

Cuando me fui recordé que el martes pasado, mientras hacía campaña casa a casa en el Barrio Monseñor Lezcano, una señora me hizo seña para que entrara a la salita de su casa. Una vez dentro pidió no se le fotografiara “porque soy maestra y puedo perder el empleo”, dijo. Cuando nos quedamos a solas me contó de diversas actividades recientes del FSLN a las cuales había asistido obligada, y desde luego humillada.

           ---Pero dígale a Don Fabio, que cuente con mi voto, comentó al despedirnos.

Esos dos casos, no son aislados. Son sencillamente representativos de las decenas de miles de empleados públicos, del gobierno central y de las alcaldías controladas por el Orteguismo, que obligadamente asisten a las actividades partidarias de Ortega, y que probablemente al ser encuestados no confiesan su verdadera intención, pero que una vez en el recinto sagrado del voto harán el tránsito de la humillación a la indignación, y votarán contra Ortega por más que hayan participado en actividades Orteguistas.

Hace todo el sentido del mundo, por razones morales y de elemental respeto a los derechos humanos, el doble compromiso anunciado por Fabio en su programa de gobierno: garantía absoluta de estabilidad en sus puestos a todos los empleados públicos, independientemente de su filiación política, y nunca serán obligados ni directa ni indirectamente a participar en actividades partidarias. Este es el significado más profundo del Gobierno para Todos, que Fabio ofrece, y hará realidad.  

Se autoriza y agradece su reproducción y circulación.




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