José Daniel: ¿No te da vergüenza?



Listado de subpáginas










Carta abierta a Daniel Ortega de un sandinista disidente


Presidente
José Daniel Ortega Saavedra
Managua, Nicaragua.


José Daniel:



Hace pocos días celebraste tu tercer año de gobierno de este segundo mandato “constitucional”, que en realidad es equivalente a 14 años en el poder, del que te hiciste en 1979.

Un aniversario con más penas que glorias. Tu proyecto “Pueblo Presidente” y tu “Gobierno de Unidad, Nicaragua triunfa” arrojan cifras que avergüenzan porque has llevado al pueblo nicaragüense, del que yo formo parte,  a más pobreza, a más hambre y miseria con grandes y nuevas cifras disparadas de todo un ejercito de desempleados, que hoy son el ejemplo claro de tu insustituible capacidad de destruir y desgobernar Nicaragua.

Estas obsesionado con reelegirte, aunque sea sobre los escombros de una sociedad que te has empeñado en destrozar desde sus bases, acabando con la ética y los principios de honradez y honorabilidad que un día fueron nuestro orgullo. Políticos prostituidos, empresarios sometidos, una sociedad presa del miedo que se disfraza de indiferencia.

Me pregunto ¿para eso querés reelegirte? ¿Te lo has preguntado en alguno de los pocos minutos que te encontrás con vos mismo? ¿Serás capaz de una interiorización de valores; de reencontrarte con los ideales de tus compañeros caídos en combate cuando desfilas con tu mujer, con Hugo Chávez o alguno de tus otros siniestros invitados por las empobrecidas calles de Managua, ostentando tu Mercedes Benz?

Tu camino hasta hoy ha sido fácil . Dicen tus aduladores, los que viven de las prebendas que vos les permitís a cambio de que te sirvan, que sos un gran estratega político. Yo no lo creo.

Tu trayectoria es mediocre y tu poder está basado en el soborno, la coacción, la intimidación y a la traición suprema a los ideales de quienes fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional y de aquella generación de jóvenes maravillosos que “nunca dijeron que morían por la Patria, sino que murieron”. Da asco. A los verdaderos sandinistas nos da asco.

Hoy vos transitás por una cómoda y amplia autopista construida con los dólares que Chávez le ha robado a los venezolanos, otro seudo revolucionario corrupto que tiene sus días contados.

Contás con la valiosa colaboración de una “oposición” mezquina, ambiciosa y cobarde. Con una empresa privada que tiene sus valores cívicos y patrióticos en los libros contables de sus negocios y en los estados de cuenta de sus bancos. Ellos ahora te llaman “compañero”. ¿Te gusta, verdad? Ahora “escupís en rueda” de oligarcas y de “culitos rosados”. Dejaste de ser un “mengalo” sandinista aunque fuera a través del chantaje, la extorsión y el miedo. ¿Es rico ser burgués capitalista, aunque sea del ALBA? Debe ser rico, porque querés quedarte hasta tu muerte.

Daniel, solo así, Daniel, porque llamarte “comandante” avergüenza. Anque tus serviles hoy alteren fotos, no pueden alterar la historia. Es muy reciente y muchos todavía estamos vivos. Yo espero seguir estándolo aun después de que vos leas de esta carta.

Vos nunca estuviste en el “cachimbeo” donde el olor a pólvora y los sacrificios eran el pan nuestro de cada día. Lo único que podés decir es que estuviste preso por mal dirigente estudiantil. La Guardia Nacional fácilmente detectó tus torpezas y después, ya en la cárcel, delataste a tus compañeros de lucha. De esto hay abundantes pruebas y el testimonio de varios altos oficiales de la extinta Guardia Nacional, quienes comentan y se ríen en el exilio. Ya en Costa Rica, te escondiste en La Uruca, junto a tu Rosario. Jamás diste la cara a la hora del combate, ni como Daniel, ni como “Enrique”. Con razón no valorás el sacrificio de los que un día entregaron su vida por la Revolución Nicaragüense sin pensar en lujos ni mansiones, Hoy ultrajás su nombre incluyendo a Sandino y Carlos Fonseca.

Hoy, con el dinero robado a los venezolanos, que te da Chávez, te sentís fuerte. Comprás voluntades, arrodillas “oligarcas” para que te incluyan en su círculo, compras periodistas, radios y estaciones de televisión,  familias enteras con cardenales y bendiciones incluidas. Pero no te confíes. Nosotros también fuimos conspiradores y lo que bien se aprende no se olvida. Y lo que es peor para vos: la razón y la justicia están de nuestro lado. Nos estamos organizando de nuevo y preparando la nueva milpa con una generación de hombres y mujeres que llenarán de orgullo a Nicaragua. Y vamos a recuperar la democracia que vos y tus cómplices de los pactos y re-pactos le robaron a la patria.


También quiero preguntarte: ¿Por qué te has ensañado en contra de tus antiguos compañeros de partido y de “causa revolucionaria”?
¿Será acaso porque son obstáculo inconsciente para tu ambición desmedida, para tu ego sin límites y tu sed de poder absoluto hasta esclavizar a Nicaragua entera rendida a los pies de tu familia?

¿No te da vergüenza atacar y humillar a Ernesto Cardenal, un viejo sacerdote, escritor y poeta que dio sus mejores años a la causa del Frente Sandinista? ¿Qué crees que piensa el mundo intelectual de estos atropellos? Si ya aprendiste a manejar Internet, entrá a las páginas de los principales periódicos europeos ( tranquilo, muchos están en español) y te darás cuenta de lo que dicen de tu régimen. Que no te den a leer solo “El 19”.

Te estás quedando sólo y aislado. Tenés a la par sólo lo que tu dinero puede comprar, que quizá de momento sea bastante. Llenás plazas con empleados públicos que tienen pánico de perder sus empleos y pagando miles de dólares a grupos musicales de prestigio para darle “circo” al pueblo. En eso superaste a los Somoza, que solo daban bolis de guaro y a veces nacatamales. Pero la gran mayoría de los verdaderos sandinistas estamos en tu contra, somos disidentes. No te queremos.

Tampoco te ha importado nunca, gobernando desde arriba o desde abajo, la suerte de miles y miles de nicaragüenses a quienes el hambre y el desempleo nos ha forzado al exilio económico. La mayoría de nosotros en Costa Rica, hemos encontrado en su pueblo y Gobierno, más apoyo, calor humano y solidaridad, que de parte de tu régimen y sus instituciones.

A estas alturas ni siquiera podemos cedularnos ni votar en el exterior, a pesar de que existe una ley vigente que nos otorga ese derecho. Tu cómplice, subalterno y niñera, Roberto Rivas Reyes, jamás ha querido poner en práctica esa ley porque a vos no te conviene, ni al partido que secuestraste.

Las autoridades costarricenses, evidenciando más preocupación por nuestros problemas que tu gobierno, está esperando que tu cancillería autorice que las partidas de nacimiento y los “record de policía” se emitan directamente en el consulado y no tengamos que pagar montones de dólares para que las autentiquen en Nicaragua. Costa Rica dice que ellos aceptan la firma del cónsul en el documento, sin necesidad de autenticación alguna. Eso hace ya varios meses. Pero tu gobierno solo ha respondido con la indiferencia y el silencio. Sí, tu gobierno de los pobres, “el pueblo Presidente”.

En resumen, José Daniel, has sido el impulsor de toda una guerra en contra de la democracia, copando todos las demás instituciones para hacerte del poder absoluto con aparente legalidad. Has dado puñalada tras puñalada contra la Constitución de Nicaragua. Hoy la institucionalidad no existe o es tan solo una farsa. Día a día te dedicas a golpear a la sociedad civil y no bastándote, perseguís y amenazas a los líderes de las iglesias que tienen el valor de denunciar tu dictadura.

Para colmo, muchos de los que en el pasado fueron tus aliados y han tenido el valor de confrontarte, han muerto en circunstancias oscuras que jamás se esclarecen.

Desde 1990 a hoy, no ha pasado un año en que no tengamos que lamentar la muerte de un antiguo colaborador o ex colaborador del FSLN, víctima de accidentes, de la “delincuencia común” o hasta de extraños suicidios.

Para terminar te cuento, por si no te has dado cuenta, que el pueblo nicaragüense está callado, pero con los ojos muy abiertos. José Daniel, vos bien sabés que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que los resista. Y este mal que hoy nos hacés no durará demasiado.


José Ramón Gutiérrez Martínez

La Carpio - La Uruca

San José, Costa Rica


Comments