¿Daniel el malo?









Por Julio Ignacio Cardoze
Abogado



En La Prensa del 28 de Junio del 2010, Douglas Carcache publica: De liberador a opresor, en referencia a Daniel Ortega.

Dice Carcache, que George B.N. Ayittey, de: Free Africa Foundation, destacó que: “Hay un aspecto insidioso del despotismo… muchos de los déspotas comenzaron sus carreras como ‘combatientes por la libertad’”, y que es el caso de Daniel Ortega, quien ha subido al poder dos veces ofreciendo libertad y democracia, y en las dos veces ha hecho lo contrario.

Pero esto que afirma, es simultáneo con opiniones publicadas en la misma Prensa, que contradicen la hipótesis de Carcache, de correligionarios de Daniel Ortega de la década de los sesenta, que afirman que Daniel siempre ha sido el mismo arbitrario y abusivo aún dentro del FSLN. En los récords sandinistas de sus inicios, encontramos el nombre de Ortega en las purgas y pasadas de cuentas internas del FSLN.

Si Daniel, fue originalmente un libertador, lógicamente tiene que haber sido alguien presumido buena gente, pues un libertador no puede ser mala gente, pero si tomamos en cuenta los récords y opiniones publicadas, aún en fechas recientes, Daniel siempre ha sido un abusivo y difícilmente ninguno, de los que lo apoyaron desde 1978, empresa privada, banqueros, iglesia, sociedad civil, puede alegar ignorancia de quien era Daniel Ortega.

Últimamente, abundan las acusaciones contra Daniel Ortega, reprochándolo de dictador, tirano, abusivo, arbitrario y el origen de todos los males de Nicaragua. No concuerdo con ese criterio, lo considero injusto, porque me parece que le quieren adjudicar a Daniel Ortega, la culpa, que en realidad es de todos quienes lo han apoyado y ayudado a ser lo que es, y la sociedad ahora lo quiere culpar, del carácter mezquino de la misma sociedad nicaragüense. Los Daniel Ortega abundan en nuestra historia, en su inicio se llamaron Cerdas y Arguellos, que cometieron actos abusivos, sanguinarios y tiránicos, al punto de prohibir reuniones publicas de mas de dos personas, Fruto Chamorro, ilegal y abusivo, como lo fue Zelaya, tirano, oportunista cipayo como fue Adolfo Díaz, golpista y mandón de cutacha y tajona, como fue Emiliano Chamorro, dictador codicioso como Somoza. Daniel no es una casualidad accidental pues es una semilla germinada en la misma conciencia nacional, fértil para estos productos. Daniel Ortega no es más, ni menos, que la esencia nicaragüense.

Nuestro problema no es Daniel Ortega, somos nosotros. ¿Que diferencia hay en la actitud del nicaragüense en relación a; la Tesorería Nacional, la política, al gobierno, y al Estado, en los últimos 189 años de vida nacional?

! Ninguna!

En su mayoría, los críticos actuales de Daniel Ortega, son salidos del mismo circulo que durante su primer gobierno tiránico, fueron magistrados, comandantes, embajadores, jefes, personalidades del gobierno sandinista, empresarios beneficiados, sociedad civil cómplice, que nunca vieron nada malo en lo que Daniel hizo entonces y que participaron y lo apoyaron en el asalto al poder, a pesar de que sabían quien era Daniel Ortega desde sus inicios, sus relaciones con Fidel Castro, China, la Unión Soviética, Arafat y los palestinos, Gadafi, el terrorismo, etc. A dos de ellos en un escrito en un medio hasta los han propuesto como los perfectos candidatos a la presidencia. Es difícil que un nicaragüense de 1978, y con dos dedos de frente, diga que no sabia quien era Daniel Ortega o pueda haber pensado que era un libertador.

Es difícil por ejemplo, que los Pellas, que durante la subversión contra dictadura de Somoza, apoyaron a la tendencia de los Ortega y permitieron que el Ingenio San Antonio fuera una base de operaciones, digan que no sabían quien era Daniel Ortega y el FSLN. La sociedad nicaragüense es una sociedad dividida, conflictiva y controversial y nada solidaria. Por un lado, están unos grupos reducidos privilegiados de diferentes tendencias pero con el mismo objetivo, que solo se ocupa de hacer dinero y amasar fortunas sin que le importen los demás, mucho menos el Estado de derecho, y así últimamente vemos fortunas de cientos y de miles de millones de dólares, nunca vistas hace 30 años e inexplicables en un país hambreado y despoblado como Nicaragua. Sus creadores se sustentan a la sombra del gobierno o del gobernante, quien quiera que sea, sin importarles lo que este haga. Y por otro lado, tenemos una gran mayoría hambreada y empobrecida que busca como sobrevivir y comer sin importarle de donde venga el bocado de comida (con todo su derecho diría yo).

En esa controversia social, y del carácter nacional, es donde está, ayer, hoy y mañana, es decir, estará siempre, lo que sostiene al dictador, quien quiera que este sea, no en otro lado. Daniel no se hizo solo, y todas las bellaquerías que ocurren en Nicaragua, no se le pueden achacar solamente a Daniel Ortega, la corrupción no se encuentra solamente en la clase política, es mayor en la sociedad empresarial, en la sociedad civil, si no fuera así, los políticos, no podrían hacer lo que hacen.

En un escrito de Humberto Belli en La Prensa del 07-09-10 titulado del Liberalismo de Zelaya al liberalismo del siglo XXI, dice: "Nicaragua necesita una verdadera revolución liberal. Pero para esto necesita verdaderos liberales."

Pero la verdad es que la que necesita un cambio, es, Nicaragua, y si los nicaragüenses queremos de verdad un cambio, tendremos que dejar de ser nicaragüenses, porque de lo contrario, siempre hacemos como dice una frase que lei en un libro en ingles: "Handle every stressful situation like a dog. If you can't eat it or play with it, Just pee on it and walk away."




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