Cuba, la UPN y la vergüenza periodística







Por Moisés Absalón Pastora
Periodista



Recibí uno de estos días a través de mi correo electrónico un comunicado de la Unión de Periodistas de Nicaragua sumándose, dice, al clamor mundial para que cese el acoso mediático contra el pueblo y gobierno de Cuba que “dignamente” durante más de medio siglo han librado una tenaz lucha por la defensa de su soberanía y autodeterminación.

Acusan en el pronunciamiento que nos fue enviado sin firma responsable a la derecha mediática y a los enemigos de la revolución cubana por utilizar como bandera, en lo que sostienen es una guerra mediática, “la muerte del preso común, debidamente procesado y condenado por la justicia”, Orlando Zapata, a quien a pesar de su trayectoria delictiva, dicen, Cuba le garantizó toda la ciencia y tecnología con que cuenta la medicina Cubana para asegurarle su derecho a la vida.

Los escribanos defensores de lo indefendible dicen que los enemigos de la revolución cubana estan utilizando también en complicidad con medios de comunicación de la derecha de nuestros países, la huelga de hambre número 23 que mantiene Guillermo Fariñas, de 48 años, autollamado “psicólogo”, “periodista” y “escritor”, quien no se encuentra preso sino que “ayuna” en su propio hogar de Holguín, Cuba, y con un canal de comunicación permanente con dos cadenas de televisión norteamericana, que capitalizan y amplifican la labor política encomendada al protagonista.

Como cierre de este vergonzoso comunicado dicen en nombre de las y los periodistas nicaragüenses, organizados en la UNION DE PERIODISTAS DE NICARAGUA, que exigen respeto al derecho que tiene el pueblo cubano a ejercer su democracia libre de presiones y chantajes y expresamos nuestra solidaridad y cariño a nuestros colegas de la UNIÓN DE PERIODISTAS DE CUBA (UPEC) a quienes instamos a no desmayar en la lucha por vencer el cerco mediático que pretenden imponer gobiernos y organizaciones de la derecha internacional apoyados por medios de comunicación que lejos de ser defensores de los derechos humanos de la personas ponen en evidencia su carácter totalitario e intervencionista.

Reproduzco la publicación casi íntegra de este comunicado sin firma, enviado a los correos electrónicos de los periodistas nicaragüenses, porque bien vale la pena comentar sobre la degradación gremial que el actual secretariado de la UPN impone a una organización que como la que dice representar es en realidad candil de la calle y oscuridad de la casa.

Por razones claras de un profeso oficialismo que no está en tela de duda agentes políticos que se dicen dirigentes de la UPN se convirtieron en defensores a ultranzas del despotismo de gobiernos, que en sintonía con el de aquí, son igualmente violadores de los derechos humanos siendo una de las víctimas  un “periodista” “escritor” y “psicólogo” que tiene el valor de enfrentar a la tiranía y reclamar la libertad para todos los presos políticos de la Isla Esclava.

Este comunicado refiere como “dignidad” la lucha del gobierno castrista y del noble  y martirizado pueblo cubano de más de “medio siglo”, más de cincuenta años, por la defensa de su soberanía y autodeterminación como si los intereses de la tiranía y de los tiranizados fueran iguales. Como si los términos de dictadura y libertad fuera conciliables. Como si los victimarios y las víctimas pudiesen comer en el mismo plato.

“La dignidad humana es aquella condición especial que reviste todo ser humano por el hecho de serlo, y lo caracteriza de forma permanente y fundamental desde su concepción hasta su muerte”. La dignidad es la necesidad emocional que todos tenemos de reconocimiento público por la autoridad, personal, amigos, familiares, círculo social, entre otras”.

No se entonces de que dignidad habla el representante de la UPN o quien haya pretendido ser el autor de ese comunicado para molestarse porque el mundo libre considere que en la Isla Esclava se están violando los derechos humanos, no ahora sino desde 1959, cuando crucifijo en pecho Fidel Castro impuso el ateismo como medio y fin para desarticular los valores y principios morales que confieren al hombre la dignidad para luchar por la libertad que es el bien personal más importante y fundamental de eso que conocemos como humanidad y que no es algo que se da o se quita sino que nos es inherente e intrínseco a la vida de los que nos consideramos libres.

Cuando en la década de los ochenta Monseñor Pablo Antonio Vega, en paz descanse, fue montado en un helicóptero de la fuerza aérea sandinista y puesto al otro lado de la raya con Honduras, a fin de expulsarlo de la Nicaragua que lo vio nacer, dijo algo tan corto, tan preciso, tan contundente y aleccionador que jamás se me olvido: “LA PATRIA NI SE DA NI SE QUITA, LA PATRIA SE LLEVA EN EL CORAZON”.

Este es un pensamiento universal y ningún dictador o aprendiz de dictador o defensor de oficio de los dictadores podrá más que esa máxima, aun así quieran ponerse una toga de jueces para deslegitimar una bandera de lucha noble y pura como es la libertad misma. El verbo canalla llama a Orlando Zapata “preso común debidamente procesado y condenado por la justicia” cuando el mundo sabe que se trata de una inmolación que habla claro de la bestialidad de los hermanos Castro que al ser señalados como criminales hace salir de los manjoles, retorciéndose por el ácido que les cae, a esos defensores que se lanzan contra el raciocinio del pensamiento humano.

El bárbaro o los bárbaros de la UPN que se lanzaron oficiosamente en defensa de la muerte y la represión que son monedas de curso corriente en la Isla Esclava exigen en nombre de “los y las periodistas” de su organización respeto a lo que ellos consideran agresiones contra los hermanos Castro mientras condenan la actitud de los que luchan allá por su libertad.

No creo yo francamente que “los y las periodistas” de la UPN se sientan representados por quienes se arrogan abusivamente el derecho de hablar por gente que no está de acuerdo con lo que pasa en Cuba y menos aun con las posiciones y afinidades vergonzosamente oficialistas que tienen con la dictadura orteguista en Nicaragua, al fin y al cabo imagen tiránica de esa mancha cancerígena anclada en el Caribe de las Américas.

Es triste y lamentable como los sirvientes nacionales de los esclavistas extranjeros aplauden el martirologio de los que dispuestos a morir por su verdad dan la vida por sus prójimos y coterráneos presos en las ergástulas infamantes del oprobio castrista. Esa conducta no debería extrañarme ni extrañarlos a ustedes porque “condenan y denuncian” lo que aquí practican con colegas nacionales a los que humillan por no pensar como el oficialismo.

La de quienes redactaron ese comunicado, condenando a los que en la Isla Esclava fustigan el flagelo castrista contra el pueblo cubano, es una actitud que avergüenza al periodismo nicaragüense porque es a su nombre que defienden lo indefendible. En Cuba hay prisioneros políticos que tienen décadas de estarse pudriendo en las cárceles. En Cuba hay ciudadanos de segunda y tercera clase que no pueden visitar los centros turísticos en su país porque son exclusivamente para extranjeros. En Cuba persiste el racionamiento. La seguridad del estado está encima de cualquiera que aspire a ser libre. Las turbas hoy tienen por objetivo de turno a las “Damas de Blanco”; mujeres que salen a las calles a demandar la excarcelación de sus presos y son cachiporreadas por los fanáticos del régimen. En Cuba los balseros siguen huyendo del paraíso y prefieren ser gusanos en Miami que revolucionarios en la Habana.

Nuestro periodismo sabe que esa Cuba anclada en los años 50 solo puede ser paraíso en la  alucinante y fantasiosa mente de los que representan tanto al oficialismo que fueron capaces hasta de mandar en nombre del “poder ciudadano” dentro de la UPN copia a la Embajada Cubana del vergonzoso pronunciamiento donde se aplaude a Castro por vejar el derecho de uno de los millones de cubanos que desesperadamente desean que la tierra llame al dinosaurio de Fidel Castro.


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