El retorno del golpe







Por Yoani Sánchez
Filóloga y bloguera



Durante el fin de semana pasado aconteció el noveno congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas en La Habana. A la carrera, en el Palacio de las Convenciones se inició y clausuró una cita juvenil que algunos vaticinaban colmada de intensos debates y de necesarias definiciones. La televisión oficial sólo transmitió unos breves minutos en los que varios delegados llamaban a una mayor combatividad y reafirmaban su deseo de continuar la obra de la generación en el poder. Las palabras finales las pronunció Raúl Castro quien, a diferencia de su locuaz hermano, sólo hace alocuciones breves y espaciadas, carentes de todo atractivo.

Este pronunciamiento del general había sido largamente esperado, especialmente porque la tensión acumulada dentro de la Isla obligaba al gobierno a definir una posición. Las huelgas de hambre que mantienen varios opositores han sostenido en alto la ola de indignación producida por la muerte de Orlando Zapata Tamayo. El presidente cubano no desaprovechó la cita juvenil y respondió negativamente a la demanda de liberar prisioneros políticos lanzada por Guillermo Fariñas, la disidencia interna y una buena parte de la comunidad internacional.


Podía haber optado por tender un puente al diálogo o dejar una puerta abierta a la negociación, pero en lugar de eso prefirió el gastado camino de la barricada y la testarudez. Frente a cientos de rostros imberbes y aún marcados por el acné, Raúl Castro afirmó que no va a ceder a las presiones, pues el país “prefiere desaparecer” como estuvo a punto de hacerlo durante la crisis de los misiles en 1962. A renglón seguido reafirmó que “si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos” y tan numantina convirtió a su arenga pública en la más retrógrada de sus dos años de mandato.


Pues sí, las autoridades cubanas al sentirse acorraladas por la insatisfacción con su gestión -dentro y fuera de la Isla- han optado por palparse el cinto y mostrar el arma que llevan en la cintura. La dureza de las frases de Raúl Castro no son las únicas que confirman esta vuelta de tuerca en el discurso de la Guerra Fría, sino también los llamados a reforzar la vigilancia revolucionaria en barrios, escuelas y centros laborales. Para ello se intenta azuzar el apagado fervor ideológico y devolverle la vida a las tristemente célebres Brigadas de Respuesta Rápida (turbas).


Fueron estas fuerzas de choque las encargadas de contrarrestar las manifestaciones públicas antigubernamentales a principio de los años noventa. Organizadas en cada local de trabajo y aula universitaria, les salían al paso a quienes expresaban su desacuerdo con la línea oficial.


Justamente en agosto de 1994, estas fuerzas paramilitares tuvieron la oportunidad de mostrar su poder en la explosión social conocida como el Maleconazo. La crisis económica y los deseos de emigrar llevaron a miles de cubanos a las calles, en medio de la desesperación rompieron vidrieras y se amontonaron alrededor de la zona del puerto para abordar embarcaciones con destino a Estados Unidos. La inconformidad popular fue contenida por una marea humana armada de palos y cascos de constructores.


En estos momentos, en los que el gobierno cubano tiene pocos resultados que mostrar y la desilusión acelera una posible fractura social, se han reactivado los oxidados mecanismos de la coacción.


A los trabajadores y estudiantes se les distribuyen orientaciones para enfrentar actos contra el proceso revolucionario y a los militantes del partido comunista se les previene de posibles agresiones internas y externas.


Este reforzamiento de la agresividad y de la violencia contra el que piensa diferente, apunta a un nerviosismo institucional de impredecibles consecuencias y han sido un cubo de agua fría para quienes apostaron al pragmatismo de Raúl Castro.


En lugar de aperturas económicas y políticas, el hermano menor ha seleccionado las trincheras ideológicas para mantener al sistema.


La gran pregunta es si tiene energía, recursos y suficientes tropas de choque para lograrlo.



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