Documentos gratis: Otra falacia orteguista en Costa Rica







Por José Ramón Gutiérrez Martínez
"Nicaragua sin Fronteras" (Organización de inmigrantes)


El pasado martes 18 de enero, en horas de la mañana, tres ciudadanos nicaragüenses (colaboradores de nuestra organización)  se presentaron al Consulado de Nicaragua en San José, Costa Rica, para comprobar cómo marcha la cacareada ayuda del gobierno de Daniel Ortega para colaborar con los inmigrantes en traerles los documentos necesarios para facilitar su regularización migratoria en este hermano país.  

El plan de documentación “gratuita” fue anunciado con bombos y platillos el 23 de agosto del año pasado por el dictador Daniel Ortega en Nicaragua, ante su embajador  Harold Rivas Reyes, de visita en Managua por aquellos días, para anunciar, según ellos, un enorme paso del gobierno del hombre de las mil mascaras para apoyar a los inmigrantes, aunque todos sabemos que este “favor” es “atol con el dedo “ para no cumplir con la obligación constitucional de cedular y permitir el sufragio de los nicas en el exterior y evitar de este modo el voto castigo que derrotaría a Ortega en las elecciones presidenciales.

Resulta que los colaboradores comprobaron que este anuncio y apertura de tal servicio es una falacia y truco político del régimen orteguista,  que en realidad no está haciendo nada y todo marcha “a paso de tortuga”. Según comprobaron los tres compatriotas, el servicio de traer documentos no es gratuito y tiene un costo de ocho mil colones (unos 17 dólares). Por otra parte, la mayoría de los usuarios se mostraron muy molestos  porque ningún documento goza del debido trámite legal de autenticación consular, requisito establecido por ley para dar validez en Costa Rica a cualquier documento emitido por un gobierno extranjero. La única variante es que los 40 dólares que cuesta autenticar cada documento (partida y record de policía) podrán pagarse en Costa Rica en vez de hacerlo en Nicaragua.

Los colaboradores me autorizaron a divulgar sus nombres. Ellos son: Marvin Sotelo, Marlon Mena y Rubén Ocón. Ellos además me informaron que pudieron constatar de primera mano el enojo de un grupo compatriotas al sentirse engañados y manipulados, al comprobar que nada ocurre tal como decía el cacareado anuncio oficial de agosto de 2010: “Unos 750 mil nicaragüenses radicados en Costa Rica podrán obtener ya documentos legales sin necesidad de venir al país. A partir de este lunes, la Embajada de Nicaragua en Costa Rica emitirá certificados de nacimiento, hojas de delincuencia y expedientes migratorios a los migrantes nicaragüenses. Al menos 750 mil nicaragüenses usarán el servicio”, según dijo en esa ocasión a La Prensa el embajador Harold Rivas.

Unos 250 mil  tienen sus requisitos legales en orden, mientras que medio millón están en condición de indocumentados, según dijo el diplomático orteguista. Un inmigrante, según la actual ley migratoria, solo puede obtener su cédula de residencia al casarse con una persona natural del país, o bien que tenga hijos nacidos en Costa Rica.
La emisión de estas certificaciones se hará de forma gratuita para otros trámites que brinda el Consulado nicaragüense en San José.

“Se espera que el trámite tarde 72 horas para entrega del documento, con sus correspondientes medidas de seguridad. Estas certificaciones servirán para cumplir con algunos requisitos que exige la Dirección de Migración costarricense a la población extranjera. Aunque la obtención de las certificaciones es gratuita en las ventanillas del Consulado nicaragüenses, para que tengan validez ante las autoridades costarricenses, el usuario debe pagar 40 dólares para la autentificación en la Cancillería tica, dijo el Embajador. Los nicaragüenses se evitarán el viaje a Managua y se ahorrarán el tiempo y el costo económico del transporte y manutención, calculado en unos 200 dólares”,  según palabras del embajador Rivas Reyes, que funciona con “unción cardenalicia” y la “bendición” de doña Rosario Murillo,  primera dama y poder tras el trono, quien incluso llegó a desplazar a la comandante guerrillera Leticia Herrera para favorecer a Rivas Reyes.

Me pregunto: ¿Adónde estarán los corresponsales de los más importantes diarios de Nicaragua acreditados en Costa Rica? ¿Por qué ellos callan sobre estas anomalías e incumplimientos y solo publican cosas bonitas del “embajador ungido”?.

Si yo, que no soy periodista, pude comprobar la falacia del régimen orteguista sobre el tema de la documentación “gratuita” con el apoyo de tres ciudadanos nicaragüenses comunes y corrientes, ¿cómo es posible que los periodistas de estos diarios caigan en tal estados de postración y complicidad con el oficialismo? ¿Por qué el corresponsal de La Prensa fue tan beligerante para atacar todo lo malo que sucedía en la embajada cuando el embajador era don Francisco Fiallos o don Mauricio Díaz y ahora, con Harold Rivas, es ciego, sordo y mudo?

De cualquier manera, tienen a la orden a los tres colaboradores que he mencionado en este escrito. Ellos saben perfectamente como localizarme en La Carpio. Los espero.


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