El engaño del Banco de Costa Rica a los pobres







Por Gerardo Álvarez Herrera*

Cuando don Pepe (Figueres) nacionalizó la banca lo hizo para que los pobres y no solo los ricos tuvieran acceso al crédito. Cuando don Óscar Arias, en su primera Administración, creó el Sistema Financiero para la Vivienda, lo hizo para que los pobres tuvieran casa propia.

En ese contexto, a inicios de julio del año pasado, el Banco de Costa Rica anunció con bombos y platillos, desde Casa Presidencial, un plan de préstamos para vivienda de “interés social”, junto con el Banco Hipotecario de la Vivienda.

Según las más altas autoridades del BCR se destinarían ¢5 mil millones -15% de las ganancias del Banco- para financiar mil viviendas de interés social. El ministro de Vivienda, Fernando Zumbado, se comprometió a asignarles ¢3.200 millones para bonos y el señor Presidente de la República los instó a que en 2007 asignaran el 30% de sus ganancias al programa.

Luego de 15 meses del anuncio y según las estadísticas del Banhvi al 31 de octubre de este año, el BCR ha formalizado, únicamente, 112 casos con bono. Ante este resultado alguien le debe una explicación al país y al Presidente de la República.

Ya desde el inicio el programa traía un vicio odioso y es que solo los pobres que tuviesen salario, con al menos un año de cotizar a la CCSS, tenían derecho a optar por este programa. Así las cosas, los pobres no asalariados, aunque fuesen trabajadores por cuenta propia, no eran sujetos de esta oportunidad.

El chancero, la señora que junta coyol de palma africana, o los miles de hombres y mujeres que la “pulsean” todos los días en trabajos informales para llevar sustento a sus hogares, no merecen participar de un programa que se nutre de las voluminosas ganancias de un Banco que, desde 1949, nos pertenece a todos los costarricenses.

Ante semejante injusticia, discriminación e ineficiencia me pregunto: ¿como es posible que el BCR no fuese capaz, en 15 meses, de lograr siquiera el 10% de la meta que debió cumplir en el segundo semestre del 2006? Muy simple: pareciera que este programa solo sirvió de pose para que el BCR tratara de sacudirse la fama que tiene de ser “el Banco de los ricos”.

Es correcta la estrategia del BCR de ser eficientes con los grandes clientes, pero no se vale que, con este programa para pequeños usuarios, nos embarcaron a muchos: comenzando por el presidente, el Ministro de Vivienda, además de quienes construimos casas de interés social y creímos que el Banco hablaban en serio y luego de infructuosos esfuerzos por tratar de tramitar los casos, nos dimos cuenta que era de mentirillas el asunto. Por último y los más importantes, las miles de familias de bajos ingresos que creyeron que realmente se había abierto una oportunidad para tener su vivienda propia y digna mediante crédito y bono.

El editorial de LA PRENSA LIBRE, sobre el programa, del 6 de julio de 2006 fue profético al advertir que: “Cuando se habla de una necesidad tan importante para las familias costarricenses, se debe tener el cuidado de no generar falsas expectativas”.

Costa Rica está harta de falsas esperanzas, más cuando las víctimas del engaño son los pobres. Ni quienes construimos, ni las familias beneficiarias y menos aún el Presidente de la República, que asumió un compromiso sincero con esas familias de escasos recursos, merecemos tanta ineficiencia en los servicios ni la tomadura de pelo que nos han dado.

A partir de este comentario, que es más una denuncia pública, no me cabe de duda que las excusas sobraran por parte del BCR, pero me pregunto si su Junta Directiva o el mismo Mandatario van a tomar reales y serias medidas correctivas ante este engaño que pone en entredicho su compromiso con los pobres o si serán benevolentes con funcionarios que se miden y se pagan según los resultados económicos que obtengan y no por el impacto social de su gestión, como lo soñaron don Pepe y el Dr. Calderón.

Me resisto a pensar que como el programa era para los pobres no importará tanto su fracaso, pues al fin y al cabo el BCR tendrá este año también grandes utilidades y eso es lo único que realmente les interesa, aunque no sea la razón por la que se nacionalizó la banca.



* Vicepresidente Asociación Cámara de Construcción de Vivienda de Interés Social