¿Otra Constituyente para Nicaragua?







Por Roberto Escobedo Caicedo

Recientemente, algunos medios de comunicación de Nicaragua se hicieron eco de unas declaraciones de un miembro del Partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN), apéndice reconocido del FSLN, Roberto Ferrey, en el sentido que nuestro país requiere con carácter de urgencia se convoque a elección de diputados para una Asamblea Constituyente o que los actuales diputados decidan constituirse en Poder Constituyente, encargados de redactar y sancionar una nueva Constitución Política que incorpore los cambios que se han producido en el país, reconozca los nuevos factores de poder que se han producido y lleve a cabo una reforma agraria integral, terminando con los latifundios, porque la tierra debe ser de quien la trabaja y la incorpora a la producción agropecuaria nacional.

El mencionado cripto-orteguista, Roberto Ferrey, fue impuesto por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos como miembro del Directorio Político de la Resistencia Nicaragüense, durante la primera dictadura orteguista y fue de los que cuando se iniciaron las Pláticas de Paz de Sapoá y subsiguientes, se entendieron a las mil maravillas con los plenipotenciarios del FSLN, aceptando conjuntamente con Alfonso Robelo Callejas, Azucena Ferrey, Wilfredo Montalván, Adolfo Calero Portocarrero, Jaime Morales Carazo y otros, la desmovilización unilateral de sus respectivos efectivos, dejando intacto el Ejército Nacional (Popular Sandinista), Policía Nacional (Popular Sandinista), Seguridad del Estado Sandinista y de común acuerdo con Antonio Lacayo Oyanguren, representante de Violeta Chamorro, durante el llamado Período de Transición, dieron el visto bueno al mayor saqueo de bienes estatales y de particulares en lo que se conoce como la "piñata sandinista". 

Además, fue de los que cooperó muy estrechamente con Sergio Caramagna, representante de la CIAV-OEA, en todos los pasos conducentes a la reinserción de los efectivos de la Resistencia Nicaragüense  y de una parte de los del aparato de terror, intimidación y chantaje del FSLN a la vida civil. Estos últimos fueron indemnizados con dinero en efectivo y tierras, pero a los verdaderos "Paladines de la Libertad" ni siquiera les garantizaron la tierra en que serían enterrados, cuando comenzaron a ser eliminados por las Fuerzas Punitivas de Izquierda. El que ha lanzado ese S. O. S. al orteguismo, debiera rendir cuentas de los recursos destinados por la comunidad internacional a quienes obligaron al FSLN a ciertos cambios cosméticos de comportamiento.

Es sospechoso, además, que sean los miembros más comprometidos con el orteguismo del PRN los que están organizando una concentración para el precandidato a la Presidencia de la República, Don Fabio Gadea Mantilla, en Matiguás, donde al inicio de su campaña electoral, el Ingeniero Enrique Bolaños Geyer, mencionó que Doña Violeta Chamorro, le lanzó el primer strike a Ortega Saavedra; Arnoldo Alemán Lacayo, el segundo y que él le lanzaría el tercero para poncharlo definitivamente, retirándolo de la vida política activa del país. Por su política de dividir el liberalismo nicaragüense, lo que hizo fue lanzarle una recta, que se la sacó del Estadio Nacional, el secretario general del FSLN. Entre esos organizadores se encuentran Salvador Talavera Alaniz, José Benito Bravo Escobar ("Mack), Francisco "Gato" Rivera, Julio César Blandón ("Kalimán"), siendo todos ellos asíduos visitantes de la Tesorería General del orteguismo. 

Lo lógico, lo sensato, era que Roberto Ferrey hubiera lanzado esa propuesta de una Asamblea Constituyente para las elecciones del 25 de febrero de 1990, de manera que los diputados electos de la Unión Nacional Opositora (UNO), transformaran la Asamblea Nacional en un verdadero Poder Constituyente Originario, dotando la país de una verdadera Constitución Política llena de vitalidad creadora, eliminando el mamotreto sandinista que no tiene nada de revolucionario pero sí de robolucionario. Lo que confirma este cripto-orteguista es que la "calle se le ha puesto dura" y necesita urgentemente del auxilio de la arcas orteguistas. Toma como punto de referencia que los diputados electos en la mascarada electoral de noviembre de 1984 fueron Constituyentes y que a partir de 1987, cuando entró en vigor la nueva Constitución, se convirtieron en diputados ordinarios. 

El orteguismo, haciéndose eco de sus aliados del PRN, ya lanzaron la tesis que lo mejor es posponer las elecciones para el 2013, alegando problemas económicos que hacen inviable el proceso electoral señalado para el primer domingo de noviembre del 2011. De esta manera, los actuales diputados se convertirían en miembros del Poder Constituyente Originario, prorrogando el disfrute de sus granjerías, sinecuras y prebendas, prorrogando el mandato de Ortega Saavedra hasta noviembre del 2013. Los actuales magistrados electorales serían "reelectos" en sus cargos con la nueva aplanadora orteguista en la futura Asamblea Nacional, garantizando también la reelección de los diputados mediante el viciado sistema de las "planchas", con lo que todos saldrían ganando. Ortega Saavedra tendría garantizada también su reelección para consolidar su dictadura totalitaria y dinástica y hasta podría cambiarse la forma del Estado, de presidencialista a parlamentario, teniendo siempre como fusible del nuevo sistema de dominación a uno de sus más connotados testaferros. Es implantar en Nicaragua el sistema vigente actualmente en Rusia, donde el "hombre fuerte", Vladimir Putin, se alterna en los cargos de Presidente y Primer Ministro.

Teniendo Ortega Saavedra en sus manos el Poder Judicial, el Poder Electoral, la Contraloría General de la República y la casi totalidad de los diputados de la Asamblea Nacional, más las "cañas huecas" del Ejército, Policía, Seguridad del Estado del FSLN y los pandilleros fascistas que siembran el terror en las calles, además de las presiones económicas en reducción de asignación de combustible, eliminación de la parte proporcional de los 440 mil córdobas anuales que recibe cada diputado de oposición para  supuestos programas de ayuda social en sus respectivas circunscripciones electorales y deducciones de sus honorarios cuando no asistan a las reuniones que convoque René Núñez, lograrán reunir en poco tiempo los votos que necesitan para yugular lo poco que queda del Estado de Derecho en Nicaragua.

Una Asamblea Constituyente en Nicaragua en estos momentos, equivale a legalizar todo los abusos, desmanes y actos de corrupción del orteguismo. Las Constituyentes a que recurrían los Somoza para mantenerse en el poder, serían superadas por todo lo que ha ocurrido en Nicaragua a partir del 10 de enero del 2007. El Poder Constituyente, como lo sostienen todos los expertos occidentales en derecho constitucional, es para dotar del adecuado ordenamiento jurídico a un país o realizar modificaciones de fondo en una Constitución que se encuentre en vigencia. El Poder Constituyente no posee una naturaleza jurídica, sino que su propósito fundamental es ser origen del derecho.      

Emmanuel Sieyes, uno de los ideólogos de la Revolución Francesa, en su clásica obra, ¿Qué es el Tercer Estado?, atribuye al Poder Constituyente dos características fundamentales. La primera es de poder originario y único, que no tiene fundamento fuera de sí y, la segunda, no posee límites formales o materiales de ninguna índole. El único titular del Poder Constituyente es el pueblo y para los aviesos y tortuosos propósitos perseguidos por el orteguismo y todos sus cómplices, es redactar y sancionar una nueva Constitución hecha a la medida de los apetitos totalitarios y dinásticos de Ortega Saavedra.

¿Cuándo consultarán al pueblo nicaragüense, único titular del Poder Constituyente, si desea que una Asamblea Constituyente dominada por el orteguismo, redacte y sancione una nueva Constitución Política? Nunca lo harán, porque saben muy bien que dicha consulta sería rechazada por una mayoría aplastante de nuestro pueblo.

La comunidad internacional debe tener sus ojos puestos en Nicaragua, donde una combinación de marxistas retrógados y fascistas trasnochados, pretenden imponer un régimen totalitario de partido único. Los organismos multilaterales de crédito que constantemente oxigenan con nuevos préstamos al orteguismo, deben cambiar radicalmente su política respecto a Nicaragua. No están ayudando en nada al sufrido pueblo nicaragüense, sino contribuyendo al establecimiento de una nueva dictadura totalitaria y dinástica.



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