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Claves para distinguir un gran discurso

Claves para distinguir un gran discurso







Si alguna vez volvemos a escuchar uno  


ANN ARBOR, Michigan.— Ahora que se nos aproxima otra temporada de oratoria política ¿cuál es el nivel de la retórica de los candidatos presidenciales en la cosecha de este año?

“Hasta el momento ninguno de los republicanos sobresale como un gran orador”, dijo Sara Forsdyke, profesora asociada de estudios clásicos e historia en el Colegio de Literatura, Ciencia y Artes (LSA) de la Universidad de Michigan. “Y, si bien el presidente Barack Obama ha pronunciado algunos grandes discursos en el pasado, recientemente su oratoria ha ido cuesta abajo. A mí me decepcionó bastante su discurso sobre empleos ante la sesión conjunta del Congreso”.

Forsdyke dicta un curso titulado “Grandes discursos de la antigüedad y modernos”, en el cual estudia los principios del discurso en público que han legado los griegos y antiguos romanos y aplica esos principios en el análisis de discursos, tanto modernos como antiguos.

“El poder del discurso persuasivo no proviene, realmente, de un carisma innato”, indicó. “Las personas pueden aprender las técnicas del discurso público eficaz que han usado los grandes oradores de la antigüedad clásica y los oradores modernos desde Winston Churchill a Martin Luther King, John F. Kennedy y Barack Obama”.

Tomando como guía el texto Retórica del filósofo griego Aristóteles, Forsdyke muestra a los estudiantes cómo la construcción de los grandes discursos emplea técnicas establecidas por mucho tiempo. Entre esas reglas:

La repetición de una palabra o una frase al comienzo de las cláusulas o las frases. “Un ejemplo perfecto de esto en tiempos modernos es el discurso ‘Tengo un sueño’, de Martin Luther King”, dijo Forsdyke. El término griego para este instrumento de la retórica, añade, es la anaphora y los grandes estilistas verbales de todos los tiempos lo han usado para enfatizar (los aspectos clave de su lenguaje) los aspectos clave de sus discursos.

Otro ejemplo de esta técnica que encuentra en el discurso “Milagro en Dunkerque” pronunciado por el primer ministro británico Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial ante el Parlamento tras la evacuación exitosa de los soldados aliados desde las playas y el puerto de Dunkerque, en Francia. “No cejaremos ni fracasaremos. Iremos hasa el fin. Combatiremos en Francia, combatiremos en los mares y océanos, combatiremos con creciente confianza y nuestra fuerza crecerá en el aire, defenderemos nuestra isla, sea cual sea el costo, combatiremos en las playas, combatiremos en el terreno de los desembarcos, combatiremos en los campos y en las calles, combatiremos en las montañas. Jamás nos rendiremos”.  

Un patrón en el orden de las palabras: esto se llama chiísmos en griego y es una técnica que involucra el ordenamiento de pares de palabras de manera que la primera mitad de la frase sea una imagen invertida de la segunda mitad. “El discurso inaugural de John F. Kennedy es un buen ejemplo de cuán eficaz puede ser esta técnica”, señala Forsdyke. “No preguntes que puede hacer tu país por ti. Pregunta qué puedes hacer tú por tu país”.

El uso de palabras derivadas de la misma raíz pero en  formas gramaticales diferentes: llamado poliptoton en griego este instrumento retórico se emplea a menudo para enfatizar una palabra o un asunto en particular. En el primer discurso inaugural de Franklin D. Roosevelt, por ejemplo, se usó y se ha convertido en la frase más memorable de todo el discurso: “Permítanme afirmar mi creencia firme de que a lo único que tenemos que temer es al temor mismo”. Obama usa esta técnica constantemente, por ejemplo en la frase “Podemos discrepar sin discordia”.

El uso de técnicas retóricas establecidas como éstas es importante, pero la construcción de un discurso es sólo parte de lo que lo convierte en un gran discurso, señaló Forsdyke.

“Cuando se pidió al gran orador ateniense Demóstenes que identificara los tres aspectos más importantes de un discurso”, añade, “el respondió: ‘la forma en que se pronuncia, los gestos, la voz, pronunciación, pronunciación, pronunciación”.

Teniendo en cuenta la importancia de la forma en que se pronuncia el discurso, Forsdyke completa su curso pidiendo a los estudiantes que, además de escribir un discurso, lo pronuncien.

“El año pasado los estudiantes se entusiasmaron tanto que pidieron para dar sus discursos finales al aire libre en la escalinata frontal de Angell Hall”, dijo Forsdyke. “Este año los estudiantes parecen muy entusiasmados con la idea de hacer lo mismo”.

Servicio de Noticias en Español Vivianne Schnitzer, Universidad de Michigan, USA


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