Más para Chávez, más para Ortega, menos para usted








Por Edmundo Jarquín


Jugar bajo protesta

Jugar “bajo protesta” es un término muy común en deportes, y particularmente popular en la jerga beisbolera: cuando antes de empezar el partido se advierte, por uno de los contendientes, alteraciones en las reglas del juego (jueces evidentemente parcializados, inscripción de jugadores no autorizados, o el no registro de quienes si pueden hacerlo, etc) que pueden predeterminar el resultado del partido que no ha empezado. O bien cuando ya iniciado el partido, se producen algunos de esos hechos irregulares. En este caso, se continúa jugando “bajo protesta”.

Algo semejante está ocurriendo a la oposición en el proceso que se puso en marcha desde que el Consejo Electoral de facto publicó el calendario electoral. Ante la inminencia de fechas claves -la de inscripción de Alianzas Políticas y la de presentación de las candidaturas de Presidente y Vicepresidente-  resulta obvio que la oposición ha decidido, frente a la opción de la abstención que en el caso de Venezuela en el 2005 dejó la vía libre para que Chávez consolidara “legalmente” su modelo autoritario, ha decidido participar en el juego electoral, pero “bajo protesta”.

Si de oposición se trata, nos estamos refiriendo a la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE), que es efectivamente de oposición, y no a la candidatura del ex Presidente Alemán que  -aunque la casi totalidad de los liberales constitucionalistas efectivamente son opositores-   por el pacto con Ortega y los hechos posteriores que han permitido su regreso al gobierno y su consolidación en el poder, resulta ser más un socio del actual Presidente.

Pero dejando este último hecho aparte, que la oposición juegue “bajo protesta” tiene inmensas consecuencias. De hecho, el desequilibrio a favor del gobierno de todas las reglas del juego electoral ya ha adelantado un hecho extremadamente adverso para Ortega y sus pretensiones continuistas: la presunción del fraude está nítidamente establecida. En las condiciones del proceso electoral, jamás el FSLN podrá reclamar ni legalidad ni legitimidad de un triunfo.

Es decir, probablemente sin quererlo, el gobierno se está dando con su propia piedra en los dientes. Y, por lo demás, como ocurre en tantos partidos de béisbol jugados “bajo protesta”, quien lo protestó, lo ganó. Y así ocurrirá en noviembre.

La última perla

La última perla del collar con el cual el propio gobierno está asfixiando la legalidad y legitimidad del próximo proceso electoral,  es haber renunciado a la ayuda multimillonaria de Dinamarca, solamente porque una muy pequeña parte de ella, un millón entre dieciocho millones de dólares, se destinaría a la observación electoral.

Nada ha importado al gobierno, falsamente llamado cristiano, socialista y solidario, renunciar a una ayuda que beneficiaría a muchos pobres, con tal de impedir la observación electoral.

Una razón más para ir al próximo juego electoral “bajo protesta”.

Si de lecciones se trata…..

Si de lecciones de la experiencia se trata, a la luz de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en el mundo árabe y en la persa Irán, cabe preguntarse si el pueblo nicaragüense permanecerá impasible ante un intento de fraude en las elecciones de noviembre.

Yo creo que no. Si no se quedó impasible ante el fraude en las elecciones municipales del 2008, menos que lo haga en unas elecciones generales. Ojalá que quienes pueden advertir con fuerza al Presidente Ortega de las consecuencias a que está exponiendo a Nicaragua, lo hagan.

Entre más pronto, mejor.

Más para Chávez, más para Ortega, menos para usted

En los últimos días se ha consolidado la tendencia alcista en los precios del petróleo, que ya ronda los 100 dólares por barril.

Eso significa más dinero para Chávez, consecuentemente más dinero para Ortega a través del enjambre de empresas privadas que se han organizado al amparo de ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas), e inevitablemente menos dinero en el bolsillo de los nicaragüenses que ya están sintiendo el impacto negativo en el precio de los combustibles y el gas butano, y poco después lo sentirán en el precio de los alimentos por el incremento en los costos de producción y transporte de los mismos.

Otra perla “cristiana, socialista y solidaria”.

Y los alimentos también para arriba

Como si lo anterior fuera poco, las noticias económicas internacionales de la semana que termina han confirmado la tendencia alcista de los precios de los alimentos a nivel mundial. Esta ha sido una de las razones que han disparado las protestas en varios países del norte de África y del Oriente Medio.

Pareciera estarse configurando el mismo efecto “tijera” del 2008, por un lado apretando los precios de los combustibles y por otro apretando los precios de los alimentos, que se cebó sobre numerosos países, y dentro de cada país especialmente en los pobres que destinan gran parte de su ingreso a la compra de alimentos.

En efecto, en los últimos meses los precios de futuro del maíz a nivel internacional han subido un 92%, el trigo un 69%, y algo semejante con otros productos de origen agropecuario.

Pero nada de esos nubarrones aparecieron en el panorama rosa que las autoridades económicas del gobierno de Ortega presentaron esta semana. Entendible, después de todo, porque para quienes tienen altos ingresos, que suban los precios del maíz y el frijol es como quitarle un pelo a un gato…..pero para los pobres, que lo digan los pobres, y lo dirán con sus votos el próximo mes de noviembre.

¿Desempleo cero, hambre cero?

Es tal la desfachatez de las autoridades gubernamentales, que se han atrevido a publicar cifras de creación de nuevos empleos durante el año pasado que, como varios especialistas lo han puesto en evidencia, significaría que en Nicaragua ya no quedan desempleados.

Si a eso agregamos las cifras que el propio Presidente Ortega dio sobre los programas Hambre Cero, Usura Cero, etc, en su discurso del pasado 10 de enero, tampoco nadie en Nicaragua estaría pasando hambre.

Desde luego, si empleados se considera a quienes atiborran las esquinas de Managua y otras ciudades pidiendo limosna, o haciendo malabarismos para recoger una propina, o abalanzándose sobre los carros para limpiarles los vidrios y ver si agarran una moneda, desde luego que no hay desempleados. Y si los miles y miles que emigran lo hacen por turismo y no por falta de empleo y oportunidades, entonces tampoco hay desempleados. Y si quienes comen mal, y menos de tres veces al día, no padecen hambre, entonces en Nicaragua ya no quedan hambrientos.

Sería bueno que el gobierno preguntara a los desempleados si no están desempleados, y a los hambrientos si no tienen hambre. Desde luego, no lo hará. Pero las elecciones del próximo noviembre harán esa pregunta a los desempleados, a los hambrientos, a los pobres, a los mal pagados, a los corridos del Estado, y en la santidad del secreto del voto ellos responderán lo que verdaderamente sienten y piensan.

Se autoriza y agradece su reproducción y circulación.



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