Las incongruencias de la Cumbre de Cancún







Por Silvio Avilez Gallo
Ex Embajador de Nicaragua en Chile


Por si quedaba alguna duda de la inocuidad e inutilidad de la OEA y su Secretario General José Miguel Insulza, la reciente cita de mandatarios del Grupo de Río en Cancún ha servido para confirmar esta apreciación.

En efecto, los organizadores de la Cumbre invocaron como excusa para la exclusión del Presidente Porfirio Lobo de Honduras, que este país había sido marginado de la OEA a raíz de la crisis provocada por las reiteradas violaciones del ex mandatario José Manuel Zelaya a la institucionalidad de ese país, lo que motivó su destitución constitucional por el Congreso Nacional de Honduras. Por supuesto que quien lideró la cruzada contra la sucesión de Zelaya no fue otro que Hugo Chávez Frías, ejemplo notable de dictador que incluso amenazó impunemente con derrocar al régimen de transición presidido por Roberto Micheletti, sin que nadie de los llamados gobernantes democráticos se atreviera siquiera a invocar la Carta Democrática Interamericana que prohíbe este tipo de amenazas, para no hablar de la Carta de las Naciones Unidas.

Pero resulta que para sorpresa del mundo entero, a la cita de Cancún fue invitado el delfín del régimen fidelista cubano que ya cumplió 51 años ininterrumpidos en el poder sin que haya organizado una elección democrática. La participación del régimen cubano en la OEA fue suspendida en 1962,  a raíz de una denuncia del gobierno venezolano de la época, que acusó al gobernante comunista de la isla de haber tramado un golpe de Estado contra el Presidente constitucional Rómulo Betancourt. Tal exclusión fue derogada en junio de 2009 en la asamblea extraordinaria de la OEA celebrada precisamente en San Pedro Sula (Honduras), a instancias del Secretario General Insulza para congraciarse con los hermanos Castro y el grupo del ALBA encabezado por Chávez, pero el gobierno cubano hizo saber que no estaba interesado en reintegrarse al organismo regional. Es decir, Cuba ratificó con esta decisión su voluntad de mantenerse al margen de la OEA, pero sin mediar anuncio alguno, Raúl Castro asistió a la cumbre del Grupo de Río invitado por el anfitrión Felipe Calderón.  No se convidó al Presidente constitucional de Honduras, Porfirio Lobo, elegido en comicios libres y democráticos, pero se recibió con honores al gobernante de facto Raúl Castro, representante de la satrapía más oprobiosa y prolongada de América y el mundo…

Otra muestra más de la parcialidad de la OEA y del Grupo de Río: los gobernantes “democráticos” no tuvieron el menor reparo en departir cordialmente con el dictador cubano Raúl Castro, sino que éste tuvo el descaro de atacar al régimen hondureño ¡por violaciones a los derechos humanos! Cosas veredes, Sancho amigo… Por supuesto que en esta cruzada en defensa de la dignidad del ser humano, Castro recibió el apoyo entusiasta de otros dirigentes de manos no tan limpias como las de Hugo Chávez, Daniel Ortega, Evo Morales, Rafael Correa y otros de dudosa trayectoria, quienes tuvieron la osadía de invocar la Carta de Bogotá y la Carta Democrática Interamericana para atacar a Honduras. La única y honrosa excepción la dio el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias Sánchez, quien fustigó sin nombrarlos a quienes se dicen demócratas porque fueron elegidos según las reglas del juego democrático, pero una vez en el poder deforman el sistema para conseguir sus aviesos fines y violar los derechos humanos y las libertades fundamentales de sus pueblos.

Y para que no quedara duda alguna del doblez de algunos gobernantes, el broche de oro lo puso el Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que voló directamente de Cancún a La Habana para abrazarse con el dinosaurio mayor en momentos en que el mundo recibía conmovido la noticia del fallecimiento del prisionero político cubano Orlando Zapata Tamayo, a consecuencia de un prolongado ayuno durante 85 días en protesta por las condiciones infrahumanas en que viven los más de 200 opositores encarcelados por el régimen fidelista por el único delito de no doblegar la cerviz ante la dictadura.

Tampoco se escucharon reproches de los gobernantes de Argentina, Chile, México, El Salvador, Guatemala, Perú, Uruguay, Paraguay y República Dominicana, que no pierden ocasión para denunciar a las dictaduras de derecha y se autoproclaman como paladines de la democracia y defensores a ultranza de los derechos humanos por hechos y situaciones ocurridos en el pasado. El Presidente Lula da Silva incluso declaró que había que respetar las decisiones de la justicia cubana. Y que lo diga él, que irrespetó la voluntad soberana de los hondureños y dio albergue en la sede brasileña a un delincuente, pasando por encima de las normas de la diplomacia y de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.  ¡Qué tal!

La Cumbre de Cancún habrá servido para firmar el acta de defunción de la inoperante OEA, puesto que los gobernantes “albinos” anunciaron la intención de crear un organismo paralelo del que estarán excluidos los Estados Unidos y el Canadá y en el cual el protagonismo corresponderá al neonazi Hugo Chávez Frías, quien será secundado en su liderazgo por un grupo de serviles incondicionales. De esta manera se echarán al tacho de la basura más de cien años de historia y tradición del panamericanismo que se inició con la emancipación de los países latinoamericanos. La futura OEA será reemplazada por la versión “bolivariana” del socialismo del siglo XXI que el golpista coronel Chávez está empeñado en imponer. Su primer Secretario General podría ser el gran “demócrata” José Manuel Zelaya…


Santiago de Chile, 11 de marzo de 2010.



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