Bosawas está siendo destruida desde abajo







Por Martina Lucía Porta
Ecologista


Reproducción autorizada de Ticovision.com


En los últimos años observamos más fenómenos naturales que lo acostumbrado, virus respiratorios, cáncer, sequías, inundaciones... Es que la humanidad se autodestruye al destruir sus recursos naturales.

En Nicaragua tenemos dos bosques que representan una reserva de oxígeno para el planeta: Río San Juan y Bosawas. Del primero hemos escuchado mucho en festivales y calcomanías, pero pocas acciones se han visto de verdadera protección.

Bosawas es una de las reservas de biosfera más importante en América, después del Amazonas. Tiene 22 mil km en su núcleo, su territorio es del tamaño de El Salvador, está situada en la RAAN y es fronteriza con Honduras, pero puede desaparecer si no actuamos a lo inmediato.

Hace año y medio invadieron colonos testaferros de los madereros, con ganado y títulos ilegales y desde entonces hacen tala rasa en pleno núcleo sin que las autoridades actúen decididamente. El Ejército hizo un desalojo en mayo de 2010. Este año se esperan acciones decisivas para preservar este territorio, reserva de oxígeno, agua, un nido de especies únicas vegetales y animales para curas de enfermedades .

Bosawas es parte del llamado corazón verde en nuestro continente y del centro del corredor biológico mesoamericano. Su núcleo, territorio sagrado para los mayangnas, está listo para ser destruido por quienes se lucran de la madera y ganado ilegal que han metido a los territorios indígenas.

¿Qué haríamos si ladrones se metieran a nuestra casa y destruyeran las pertenencias, intimidaran y hasta asesinaran a nuestros hijos, pero las autoridades no hicieran nada para frenar este delito?

Este conflicto sirve de cortina de humo al saqueo de los recursos y expone a Nicaragua al crimen internacional organizado. En esta zona las leyes no se aplican, los abogados corruptos emiten falsos títulos, algunos alcaldes y diputados costeños tienen tierras ilegales en la reserva, la Policía no decomisa las motosierras, Marena no publica las especies en peligro de extinción ni hace funcionar la comisión que debe desarrollar Bosawas, Inafor emite permisos en el núcleo, desde el poder compran indígenas para dividirlos, enfrentan miskitos con mayangnas ...

Al pueblo pan y circo, esa es la fórmula romana usada actualmente mientras destruyen los recursos naturales, patrimonio de nuestros hijos y nietos. Los nativos tienen miedo, los colonos portan fusiles AK y muchos son agresivos como el que asesinó a un niño mayangna hace pocos meses.

Lo que pasa en Bosawas es un mal ejemplo para las comunidades y para los jóvenes, es una desmoralización para los que trabajan honradamente y ven pasar los grandes cargamentos de caoba y cedro por los ríos y trochas, que han abierto a vista y paciencia de las autoridades

Bosawas vale millones de dólares con su bosque en pie, pero no quieren reglamentar el pago por servicios ambientales como lo decidió Bolivia en su reserva Yasuni: no tocar el pétroleo en el núcleo para no poner en peligro la reserva. Excelente decisión que traerá paz y progreso en los próximos 200 años y más.

Pero en Nicaragua la depredación se hace más grave cada día. Solo basta traer de nuevo a Global Witness, como lo trajo el presidente Bolaños cuando se decretó la veda forestal. Este organismo internacional ha desarticulado mafias del diamante y otros recursos, solo necesita que los gobiernos territoriales indígenas con el apoyo del Gobierno central lo inviten. Ellos tienen sus propios fondos .

Dejar que se destruya Bosawas es ser cómplices de que en los próximos 10 años poblaciones enteras sean evacuadas de las costas del Caribe por la gran vulnerabilidad que están creando al destruir el dique a los grandes vientos que representa este bosque. Es ser cómplices de miles de muertes y destrucción que traerá el aumento de los huracanes y maremotos. Destruir Bosawas es generar más desempleo y pobreza, enfermedades y sequía de ríos, y destruir culturas tan llenas de cosmovisión como los mayangnas y miskitos.

En este ano electoral los políticos invierten millones en sus campañas, prometen respetar los derechos indígenas desde arriba de las tarimas, aparecen con sonrisas farisaicas en los comerciales ofreciendo millones de empleos, cuando sabemos que solo les importan sus puestos y el poder de sus allegados y que destruyen Bosawas desde abajo.

Es hora de que nos unamos todos los nicaragüenses que amamos de verdad el suelo donde nacimos, los indígenas que aman sus recursos, los empresarios honestos, las universidades, los funcionarios con conciencia y la comunidad internacional, para decir basta ya a la destrucción de Bosawas.

Que el voto de los nicaragüenses el próximo noviembre sea para restaurar lo que se ha perdido, pues así como en silencio se pierde el bosque, se pierde día a día la dignidad y el valor de los nicaragüenses. Que podamos enfrentar el miedo, regresar todos a la Patria sin discriminación política y juntar los pedazos del orgullo que está en el talento y los recursos naturales de Nicaragua, un intermezzo tropical del mundo como lo soñó Darío.



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