¿De nuevo "muerte a la inteligencia"?








"Cuando oigo la palabra ‘cultura’ suelto el seguro de mi pistola Browning".

Hermann Göring (1893-1946), líder nazi y primer ministro del Tercer Reich alemán.



Por Mauricio Díaz Dávila


Un escalofrío tenebroso recorre la columna vertebral de la civilidad, cuando vemos a un Rector (que no llegará a ser Magnífico), agradecer en su discurso de investidura a “la cúpula” de su partido rojinegro, haberlo convertido en la máxima autoridad de la más antigua y prestigiosa Casa de Estudios Superiores de Nicaragua. ¿Con qué necesidad? ¿Para qué? ¿No sabe que vulnera su propia autoridad al parcializarse dejando a un lado la naturaleza universal de su representación y erigiéndose en una parte mínima de la nación nicaragüense: la orteguista? Ni siquiera la sandinista, pues éste —el sandinismo— vive un proceso de división y ruptura producto del abuso del poder de Ortega Saavedra.

El recién estrenado rector se autodescalificó. Él, que debería ser continuador de los grandes aportes de sus predecesores al frente de la Universidad Nacional de Nicaragua; desde la lucha y consecución de la autonomía universitaria de Mariano Fiallos Gil hasta el proceso de modernización llevado a cabo en diversos y difíciles momentos de la historia nacional, por rectores que honraron su juramento de lealtad para con la Verdad, las Ciencias, las Artes y la Educación, la Justicia y el Derecho.

Cuando en la propia Alma Mater de un ciudadano ejemplar, con el prestigio profesional, intelectual y humano como lo es Alejandro Serrano Caldera, boicotean la presentación de su obra filosófica sin necesidad del grito criminal ¡Muerte a la inteligencia! de los franquistas en la España del año 36, sin necesidad de ese grito —lo que es peor— pues ahora usan el disfraz de “revolucionarios del socialismo del siglo XXI”, que no es más que una forma encubierta para esconder los rasgos distintivos, desde ya, del fascismo tropicalizado de nuestro Duce de La Chureca.

El temor, fundado en el peor de los defectos de nuestra “cultura política” como es el servilismo, que es el material original con el que se amasan las dictaduras y en el que se erigen seudo héroes nacionales, lo que me trae a la memoria la frase de Bertolt Brecht “Desgraciado el país que necesita héroes” sobre todo cuando éstos son impuestos.

   *
     El “socialismo del siglo XXI” es una forma encubierta para esconder los rasgos distintivos del fascismo tropicalizado

Ese temor a que el servilismo, mezclado con el miedo, el chantaje, la pobreza y la estrategia del olvido, sirva para el nacimiento y la implantación de viejas prácticas totalitarias, es una realidad que debemos denunciar y combatir con todas nuestras energías.

Ante el ¡Muerte a la inteligencia! y el ¡Viva la muerte!, que reeditan las hordas fanatizadas que intentan despojarnos de la libertad y la democracia, es nuestro deber y salvación constituir una unidad opositora que pare el camino al caos que ha escogido el titular del Ejecutivo, en este proceso de demolición de las instituciones republicanas y de los derechos humanos, civiles y políticos de todos y cada uno de los nicaragüenses.

Comentar este artículo
redaccion@nicaraguahoy.info


Comments