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American Warrior (Primera parte)

American Warrior (Primera parte)







En el libro, el mercenario Gary Lee O’Neal, revela sus vínculos con Anastasio Somoza Debayle

Por José Antonio Luna
Periodista

Especial para "Nicaragua Hoy"

El Ranger, Gary Lee O’Neal, retirado de las Fuerzas Especiales del Ejercito de Estados Unidos, especialista en contra insurgencia en su libro American Warrior The true story of a leyendary Ranger-Gary O’Neal with David Fisher, Thomas Dunne Books, St. Martin’s Press, 2013 New York, NY. abunda en  detalles  de la  “guerra sucia” de soldados de fortuna del Ejercito de Estados Unidos contra los sandinistas en la Insurrección de 1979.  

Cuenta cómo se salvó de milagro del atentando donde murieron sus colegas Michael Echanis, Chuck Sanders, Nguyen Van Nuyen -Bobby- y el General de Brigada José Iván Alegrett, porque  andaba en una misión contra los  sandinistas en la zona fronteriza con El Salvador. 

GARY LEE O’NEAL MANTUVO EL SECRETO POR MAS DE 30 AÑOS       

El único sobreviviente de los “Soldados de Fortuna” que asesoraron al general de División Anastasio Somoza Debayle en la lucha  contra los guerrilleros Sandinistas, entrenó a   los “boinas negras” de la EEBI, y fue  el instructor  militar del coronel Anastasio Somoza Portocarrero-El Chigüin- en Fort Bragg, Estados Unidos. También fue instructor de las Fuerzas Especiales del ejército de Honduras y de las Fuerzas Especiales Venezolanas en Carabobo.

El veterano soldado quien había luchado en Vietnam se quedó con Somoza   hasta las últimas horas del 17 de julio de 1979, cuando el general de División graduado de West Point, abandonó la Presidencia de la república y se fue al exilio. Afirma Gary Lee O’Neal  que él se infiltraba en Nicaragua en los primeros meses del gobierno Sandinista para llevar hasta Paraguay información y documentos a Somoza Debayle  muerto de un bazucazo en Asunción  en septiembre de 1980.

En su libro revela  Lee O’Neal, que participó en varios combates contra los insurgentes  y en la captura de un guerrillero que entregó a la guardia nacional, G.N. de quien no supo mas.

También describe con detalles cuando su mujer María fue secuestrada y él capturado cuando intentaba rescatarla a ella y sus hijos. Herido y  torturado fue dejado por muerto en un chiquero por sus captores. 

Después de meses de rehabilitación O’Neal comenzó su venganza ejecutando uno a uno a los implicados en su secuestro. Como un verdadero sicario el Ranger  fue matando metódicamente a los “supuestos” responsables de su cautiverio.

El soldado de fortuna dedica dos capítulos de su libro para narrar sus hazañas en Nicaragua. Desde  su  llegada a Managua contratado por Somoza Debayle hasta la muerte del dictador  en 1980.  O’ Neal  da abundantes detalles de su estadía en nicaragua desde 1977  entrenando a los soldados de la Escuela de Entrenamiento  Básica de Infantería, EEBI. Habla vehementemente de su  estrecha amistad con Echanis, Sanders y el vietnamita, y su relación sentimental  con María-mujer nicaragüense-ex esposa de un alto oficial de la guardia nacional. Y su venganza matando uno a uno a sus enemigos.

Por intermedio del coronel Juan Montes-alto oficial del Ejercito de Estados Unidos-,  llegó Lee O’Neal a Nicaragua. Ya había conocido a   Anastasio Somoza Portocarrero en Fort Bragg, el cual le caía bien  pero era “un chavalo rico y consentido” con quien tuvo que dejar claro que su papel de entrenador especial de los soldados élite de la EEBI, era por órdenes del general Anastasio Somoza Debayle su jefe directo.

Gary Lee O'Neal

LLEGARON COMO HOMBRES DE NEGOCIOS A NICARAGUA

Después de ser reclutados por Lee O’Neal, los otros tres veteranos de Vietnam, llegaron  a nicaragua  bajo el disfraz de hombres de negocios “businessmen”. Sanders ingresó a Nicaragua bajo el camuflaje de ser un trabajador de la salud, Echanis se identificó como contratista y el vietnamita Van Nguyen como experto cocinero. Antes de venir a Nicaragua el vietnamita  estaba de cocinero en el hotel Sheraton de Fayetteville. Según O’Neal, era un excelente soldado que había matado al primer Vietcong a la edad de 12 años después que sus padres fueron muertos por los guerrilleros.

Echanis, Sanders y Nguyen llegaron primero a nicaragua, O”Neal llegó meses después. Sanders lo llamó de urgencia porque Echanis estaba insoportable y se exhibía mucho como un experto en artes marciales y  hablaba hasta por los codos. Echanis,  soñaba en convertirse en el  próximo Chuck Norris o Bruce Lee y hacia todo lo posible por llamar la atención de los medios y se hacia publicidad olvidándose de su misión secreta en Nicaragua. Ante la emergencia O’Neal, viajó rápidamente a Managua. Ingresó al país como un ingeniero de la empresa Worldwide Steel. 

Los meses anteriores los había dedicado al perfeccionamiento de su español en Fort Myers, Florida mientras  trabajaba para la Worldwide Steel  propiedad de un militar que fue  vinculado a la Central de Inteligencia, CIA.

Después de su arribo a Nicaragua, O’Neal narra que fue a pedirle una audiencia al General Somoza. Este lo recibió de inmediato y a puertas cerradas. Somoza le explicó  que era urgente que le  entrenara una fuerza elite para misiones de rescate de rehenes, prevenir sabotajes y contraatacar a los sandinistas que se habían vuelto un verdadero problema para su gobierno.

Le asigno como contacto inmediato  al general Reynaldo Pérez Vega, Jefe de Operaciones de la guardia Nacional GN-1,  y al mayor Anastasio Somoza Portocarrero, el Chigüin. Los mercenarios tendrían todo el apoyo en el suministro de municiones, armas, instalaciones para entrenamiento. La selección de los soldados que se convertirían en los boinas negras de la EEBI, la haría  Lee O’Neal, quien se sentía contento porque pronto entraría en acción contra los “comunistas” usando sus métodos como lo había hecho en Vietnam.

Para no  sospechas el jefe de los asesores de Somoza salía todas las mañanas a “inspeccionar”  puentes en diferentes partes del país para irse familiarizándose con el terreno donde podrían desarrollarse acciones militares. No era raro ver a ingenieros vestidos en trajes de fatiga porque muchas de las obras en carreteras y puentes eran ejecutadas por el ejercito, lo que se conocía como “la Acción Cívica” de la guardia nacional.

LOS ENTRENAMIENTOS E INFILTRACION A UN CAMPAMENTO SANDINISTA

Lee O’Neal, tenía el seudónimo de “Black Tiger” el tigre negro entre los soldados que eran escogidos para convertirse en boinas negras y miembros de los Brigadas Especiales contra ataques Terroristas, BECATS. El curso intensivo para convertirse en la máquina de matar que eran los miembros de los becats, duraba 6 meses. Los entrenamientos eran violentos y comenzaban desde la 5 de la mañana con una carrera de 8 millas sin importar las condiciones del terreno, incluía  tácticas en guerra convencional, sobrevivencia, lucha cuerpo a cuerpo, camuflaje, emboscadas, y especialmente  todas las técnicas de la guerra de guerrilla usadas en Vietnam. 

Parte importante de este fogueo  era la parte sicológica. En unos de esos entrenamientos O’Neal hizo que un camión le pasara encima para demostrar que la fuerza mental podría controlar el dolor. En otra oportunidad lanzó al agua a un estudiante encerrado en una caja de metal como castigo porque se había dormido en la clase. Otro estudiante rescató al compañero que casi se ahoga. Después dice O’Neal ningún estudiante se dormía en su clase. 

Echanis entrenaba a los soldados en tácticas de lucha cuerpo a cuerpo y camuflaje técnicas de las cuales era un experto.

La prueba de fuego para los futuros Boinas negras, cuenta O”Neal lo propició un ataque del frente Sandinista a un puesto militar en el norte del país cerca de la frontera con Honduras. Le pidió a Somoza permiso para ir a contraatacar a los guerrilleros. Cuando llegó al lugar todavía los guardias nacionales resistían el ataque al comando. Con sus hombres rodeo el edificio y atrapó entre las casas  y sus disparos al enemigo. En el lugar quedaron algunos cuerpos de sandinistas muertos. Con esta acción éxitosa, O’Neal le demostró a Somoza que su grupo elite iba en camino  de ser un verdadero ejército antiguerrillero. 

Otra misión que puso a prueba a sus hombres fue la  de infiltrarse en un campamento sandinista en la zona selvática de la frontera sur. En su relato dice O’Neal que mediante su radio Intel, logró la información de la zona donde estaba el sitio y se dirigió al lugar en vehículos militares y después a pie hasta las inmediaciones del  campamento donde los guerrilleros se creían seguros. Afirma que a la guardia nacional no le  gustaba la jungla y los guerrilleros conocedores de esta situación no tenían perímetro de seguridad. Estuvo con varios de sus hombres observando el campamento hasta que cayó la noche. Llovía copiosamente y los guerrilleros estaban en sus carpas instaladas bajo árboles. Algunos vestían ropa de camuflaje. Ya tarde de la noche todos se fueron a dormir. Solamente el centinela se quedó en su sitio de observación bajo lo lluvia. El y sus hombres se infiltraban lentamente al campamento. Su objetivo primero era inmovilizar al vigilante. La oportunidad de acercarse a este  la  tuvo cuando el guerrillero distraídamente miraba hacia la oscuridad de la jungla. O’Neal y  su sargento fue acercándose al vigilante. Este se dirigió hacia una de las barracas para orinar. Desprevenido el guerrillero fue inmovilizado. Dice O’ Neal que no sabe si  cuando le apretó el cuello con una mano y con la otra la boca y la nariz, asfixio al enemigo pero lo dejo  inmóvil en  el suelo. Entonces tomo el lugar del posta y siguió fumando como lo hacia este. Los demás guerrilleros dormían en sus champas. Llego hasta la  carpa donde estaba un hombre al que inmovilizó y sacó del lugar ayudado por  su sargento. Durante su observación este hombre parecía ser un jefe del lugar. Semiinconsciente y atado de pies y manos sacaron al prisionero de la zona del campamento. Después apoyados por los jeep llevaron al rehén a un lugar seguro donde lo recogió un helicóptero. Afirma que después de la captura no volvió a ver al prisionero. ¿Quién era  este guerrillero secuestrado? ¿Qué le pasó?.

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