El Oriental, un mercado de alto riesgo







Por Jader Reyes Galeano

Del total de 185 niños y niñas de la escuelita ubicada en el Oriental, 65 se encuentran en "explotación económica", asegura Gissell Falcón, coordinadora de Instituto de Promoción Humana (Inprhu) en el Oriental. Explica que de los mercados del país "el Oriental es el lugar de más alto riesgo", porque "hay familias que duermen debajo de los carretones y tramos con los niños. La mayoría viven violencia, robo, explotación sexual, viven en cuarterías; el mercado es otro mundo".

Asegura que desde Inprhu han identificado una serie de "factores de riesgos" en los mercados de Managua, como consumo y venta de drogas en expendios, alcohol, violencia intrafamiliar y robos con intimidación, en los que está inmersa la niñez; y la convierte en blanco de diferentes tipos de delitos. Asevera que de mil 200 niños y niñas que atienden en ocho mercados de la capital, la mayoría se encuentra en "riesgo de explotación económica y sexual". (Una de las formas de la trata de personas).

Un Diagnóstico Situacional de la Niñez del Mercado Oriental, 2009, revela que un promedio de 212 niños y niñas están en actividades en las que fácilmente se les puede captar para explotación sexual. Por ejemplo, los números del estudio precisan que existen 58 de estos que laboran como vendedores ambulantes, 44 ayudan a sus familias en los tramos, 37 a "sacar, guardar mercadería y hacer mandados", 21 se dedican al reciclaje, 13 a la mendicidad, 12 laboran "con empleadores"; 10 a lavar verduras, siete trabajan en bares y centros nocturnos, cuatro se desempeñan como cargadores, tres en pagos de deuda e igual cantidad se gana la vida recorriendo las calles con un "Pepe Cabezón y Gigantona".

Niños "sensibilizados" para trabajar

"Hay niños que se van de aquí (escuela) para continuar su jornada laboral. Hay casos en que los niños están sensibilizados, que si su mamá no trabaja, no hay para la comida; y si vos como hijo estás escuchando diario esto, te sentís obligado a trabajar", describe Falcón, desde un escritorio anegados de papeles. En el caso de "Mari", "no es su obligación quedarse con sus hermanitos, pero que ella lo sepa identificar es difícil", cuenta. Falcón refiere también que igual que "Paco" hay "niños que te exponen que tienen que trabajar para comer", por lo que el Inprhu hace el esfuerzo para "alfabetizarlos, integrarlos a la escuela, pero depende de los padres y la familia que sigan". Al final los padres no se preocupan.

"La exposición a los diferentes riesgos que existen en el mercado, tanto físicos y emocionales, aumenta, ya que la mayoría de los niños se desplazan o se mantienen solos, desarrollando actividades laborales. Además el desorden de locales como bares cantinas cafetines, moteles, donde se consume y expende licor y otros tipos de drogas legales e ilegales sin control de autoridades competentes, genera enormes posibilidades de que muchos estén siendo objeto de explotación sexual comercial (trata)", cita el Diagnóstico.

El Código Procesal Penal, en su artículo 182, define la trata de personas como la captación, trasporte, traslado y recepción de personas, recurriendo a la amenaza, al uso de la fuerza, al engaño, al fraude, o situación de vulnerabilidad de la víctima, con fines de explotación sexual, laboral o de otra índole, que podría ser, además de servidumbre, la extracción de órganos. Puede desarrollarse a lo interno del país o de nacionales trasladados al exterior.

Un delito casi invisible para Policía

La Policía Nacional no reportó en 2009 denuncias de explotación laboral en niños como "Paco" y "Mari". En cambio, en la captación con fines sexuales registró seis casos nuevos en los que se procesa a los culpables.

"Podríamos decir que han disminuido, pero también decíamos de que este tipo de casos, algunas veces las víctimas no denuncian, dependiendo la modalidad o la forma que la actividad se desarrolla", declaró recientemente la comisionada mayor, Glenda Zavala, jefa de Auxilio Judicial (DAJ). Subrayó que la Policía detectó estos delitos con ayuda del Ministerio Público y Casa Alianza, en night club "sospechosos" de Managua y la mayoría de las víctimas son adolescentes entre los 14, 15 y 18 años, "niñas y adultos, muy pocos".

Tampoco Casa Alianza ofrece cifras sobre servidumbre, pero el año pasado registró 26 casos de explotación sexual principalmente; en cuatro de estos las víctimas se encontraban en manos de "redes o mafias centroamericanas".


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