A propósito del 10 de enero







Por Juan Ramón Flores


El próximo 10 de enero, aniversario de la muerte del periodista Pedro Joaquín Chamorro héroe y figura clave en la lucha para botar a la dictadura Somocista, se realizará la ceremonia bufa en la cual Daniel Ortega inaugurará formalmente su dictadura, luego de robarse  las elecciones como el más vil de los ladrones y jefe del crimen político organizado en Nicaragua. Muchos ingenuos, de esos que siempre esperan que las soluciones les vengan del extranjero, esperan y ponen todas sus esperanzas en que a esa cita no asistan jefes de Estado o representantes de gobiernos que le otorguen a Daniel Ortega la legitimidad que no tiene.

Olvidan estos ilusos que los Estados no tienen amigos, tienen sencillamente intereses, de tal manera que nunca la suerte de un  país, más cuando es alejado y pobre como el nuestro, puede poner en riesgo estos intereses. Esta característica se hace más notoria cuando se trata propiamente de Estados como España, donde varios aspectos de su política exterior, por razones históricas, tienen consenso bipartidista (PSOE/PP), como es el de las relaciones con América Latina y el Caribe; traigo a colación esto porque se ha hecho pública la asistencia a la ceremonia bufa del 10 de enero del Príncipe Felipe.

España como política de Estado ha tomado la decisión, desde hace más de una década, de enviar a este príncipe a cualquier toma de posesión en esta parte del mundo, así sea que el posesionado resulte electo como resultado del mayor de los fraudes posibles y que se haya postulado como candidato en contra de las propias normas constitucionales, por lo que quizá, el Príncipe Felipe a lo que asista sea a la inauguración de una naciente dinastía chapiolla, es probable que sea por ello que estén haciendo toda la parafernalia reacondicionando la antigüa catedral en ruinas, como para hacer ver que lo que hay en realidad es una ceremonia de coronación...

Algo que tenemos que tener claro los nicaragüenses es que España NO tiene precisamente entre sus prioridades hacia nuestra región la promoción de la democracia, esos programas de apoyo a la institucionalidad democrática canalizados a través de la AECI a la postre resultan solo adorno para cubrir el verdadero objetivo. Negocios son negocios y España tiene muchos en Nicaragua, así como varios de los actuales gobernantes nicas tienen también sus inversiones con dinero mal habido en España.

A ese respecto, vale la pena recordar que España ha mantenido buenas y excelentes relaciones con un sinnúmero de regímenes corruptos y dictatoriales de todo el mundo y uno de los aspectos más relevantes en este sentido lo fueron las cordiales relaciones que el régimen de la dictadura de Franco mantuvo con el régimen de Fidel Castro, porque aunque fuesen de polos ideológicos aparentemente opuestos, el fascismo tiene varios matices, igual puede ser de derecha o decirse de izquierda, al final el método es el mismo: el control social totalitario de la población.

Nadie se debe asustar por tanto que a la ceremonia bufa del 10 de enero se hagan presentes también representantes de USA y otros países, aunque es claro que entre más serio en la defensa y promoción de la democracia es el gobierno más bajo será el nivel de la representación en dicha ceremonia.

Este hecho, sin embargo, nos debe de servir como lección para los retos que tenemos enfrente los nicaragüenses, en el sentido de que en este mundo globalizado, cada vez más, la política de los hechos consumados se impone con más cinismo y frialdad y la comunidad internacional atiende con menos rigor los asuntos internacionales, de tal manera que si en Nicaragua se consolida el Orteguismo fascista será nuestra responsabilidad y de nadie más, pero entre todos, lo será más de aquellos a quienes les gusta ser protagonistas de las luchas callejeras, pero frente a las pantallas de su TV, y solo están dispuestos a protestar en la calle cuando “les den garantías” de que los fascistas no los amenacen con golpearlos. Nunca una dictadura ha caído a pañuelazos.


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