¿Renace "la contra" en Nicaragua?







Por José Ramón Gutiérrez Martínez

Palacagüina, Nicaragua


No es ficción. Todo lo contrario. Se movilizan en pequeños pelotones según se confirma en por lo menos 12 comarcas “montaña adentro” del país.

Lo que hace algunos meses corría como un rumor de pueblo, hoy se transforma en una sólida y comprobada realidad: Renace la contra en Nicaragua. Los conocidos “paladines de la libertad”,  los humildes campesinos que combatieron al gobierno totalitario de los años 80, hoy se reorganizan en las montañas del norte  y sector del triangulo minero en la zona nor-atlantica de Nicaragua. Según dicen, el origen de su nueva lucha es la terquedad del gobernante Daniel Ortega en reelegirse a como de lugar.

También por la humillación y persecución que sufren de parte de los fanáticos del dictador, mas la falta de trabajo para poder llevar el sustento a sus familias que hoy mas que nunca sufren de hambre y miseria en Nicaragua, porque el gobierno solo vela y ayuda  a los simpatizantes de la estructuras de su partido orteguista.

La mano, llena de anillos y alhajas esotéricas que simboliza al gobierno del "pueblo presidente", aun no toca a estos pueblos mas que para reorganizar la campaña electoral y las antiguas estructuras de los Comités de Defensa Sandinistas, que hoy han sido rebautizados como CPC.

Dichas organizaciones,  según palabras de don Sócrates Muñoz, uno de los muchos con quien tuve la oportunidad de conversar, realizan una labor de vigilancia y control de la población a favor del Frente Sandinista, que hoy más bien debería llamarse frente orteguista de opresión nacional.

La información se desprende por testimonios de los mismos campesinos que habitan esas regiones de Nicaragua y toma más fuerza en la voz del representante de la iglesia católica en la ciudad de Estelí, en el Norte de Nicaragua.

Hablo de Monseñor  Abelardo Mata, quien nos asegura ha recibido amenazas de muerte de parte de miembros de los grupos orteguistas denominados CPC existentes en la zona. No le perdonan haber hecho pública la existencia de focos insurgentes de resistencia al gobierno de Daniel Ortega y por lo mismo, la vida del representante de la Iglesia Católica en Estelí corre grave peligro ante la posibilidad real de acciones violentas en contra de su persona. Recordemos que hace pocos días otro sacerdote apareció estrangulado, un día después de haber pronunciado en su parroquia una dura homilía en contra de la reelección de Ortega y de un eventual fraude electoral en las elecciones de noviembre próximo.

Muchos son los testimonios: “Yo no se qué está pasando pero aquí el hambre y la miseria es lo que nos acompaña todos los días. No hay trabajo y tampoco ninguna ayuda del gobierno para impulsar las siembras. Solo propaganda política de los CPC…”, afirma don Gregorio Muñoz, hermano de don Sócrates. Ellos son hombres mayores de 60 años, con la piel curtida por horas interminables bajo el sol trabajando una tierra que apenas les dio para sobrevivir junto a sus mujeres y sus hijos.


“Ponga nuestros nombres”, me dicen… “ya estamos viejos y nada tenemos que perder”.  Pocos son los que, como los hermanos Muñoz,  se atreven a dar el nombre cuando critican al gobierno de Ortega por temor a represalias. Tienen miedo, incluso, de llegar a perder la vida a manos de fanáticos del régimen, quienes gozan de todo tipo favores y respaldo; desde el económico y policial, gracias a la aberrante fusión “Estado – Partido – Ejército”, copia al carbón de los años 80 y que hoy vuelve a tomar fuerza en Nicaragua y donde ningún poder del estado funciona si no es bajo el control de la corrupción y compra de voluntades del Orteguismo y sus cómplices pactistas.

Según lo que dice Monseñor Mata a diversos medios de comunicación, son de 5 a 10 y mas grupos de personas las que integran en la montaña estructuras tipo “células” porque tiene mayor agilidad y facilidad de alimentarse de la población que los está apoyando. La población campesina, como en los años 80, los está alimentado y dándoles información. Estas palabras del Monseñor Mata tienen mucha semejanza a los testimonios de campesinos de la zona Norte. Al tema también se refirió hace pocos días Luis Fley, conocido como “Comandante Jhonson” dentro de las filas de la antigua Resistencia Nicaragüense desmovilizada y desarmada por los acuerdos de paz firmados durante el gobierno de doña Violeta Barrios viuda de Chamorro.


Segun señalan las fuentes campesinas, poblados como Yalí, Quilalí, Pantasma, Matiguás, Waslala  y la zona del triángulo minero es donde se observa el mayor movimiento de las fuerzas antiorteguistas. Ha trascendido también que, en Yalí, campesinos rebeldes ingresaron al sótano donde se guarda el armamento de la policía de este pueblo, llevándose un número no precisado de armas de guerra y equipo de comunicación.

Todo esto y más es la triste realidad que el gobierno trata de ocultar con enfáticas declaraciones de los altos mandos del Ejército nicaragüense, que han perdido credibilidad  a tal punto, que quienes vivieron los últimos años de la dinastía somocista, comparan las declaraciones de los militares sandinistas con los mentirosos comunicados y partes de guerra que firmaba el Coronel Aquiles Aranda Escobar,  jefe de Leyes y Relaciones Públicas de la Guardia Nacional, a quien el pueblo bautizó con el apodo “Aquí les miento”.

Evitar un nuevo derramamiento de sangre no es difícil y está en manos del propio dictador, si este recapacita, recordando y reflexionando sobre los errores de la dictadura pasada y que él mismo atacó, principalmente la intransigencia de no poder apreciar lo que su pueblo realmente quiere y necesita.

Dios quiera que el destino de Nicaragua pueda ser cambiado a través de ráfagas de votos y no de balas.



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