"Muy peligroso que Ortega tenga el control absoluto en el Congreso"







Opina ex comandante sandinista Henry Ruiz


Managua.- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, reelegido el 6 de noviembre, gobernará sin tener que recurrir a alianzas con la oposición, pues su partido tendrá 63 de los 92 escaños del Congreso, según el recuento oficial publicado este miércoles. El Consejo Supremo Electoral (CSE), que proclamó el martes oficialmente reelegido a Ortega, precisó que de 90 escaños disputados en los recientes comicios, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) ganó 62 y los opositores derechistas Partido Liberal Independiente (PLI) 26 y Partido Liberal Constitucionalista (PLC) dos, informó la agencia AFP.

Por disposición constitucional, de las dos bancas restantes, una debe ser ocupada por el candidato presidencial que quedó en segundo lugar en los comicios -en este caso el empresario Fabio Gadea, líder del PLI-, y la otra por el mandatario saliente, en este caso el propio Ortega, que por haber resultado reelegido, su banca podría ser ocupada por el ex vicepresidente Jaime Morales. La oposición todavía no acepta los resultados de las votaciones porque alega que hubo fraude y se debate entre ocupar los escaños obtenidos en el Congreso o rechazarlos para no legitimar las elecciones y mantener su denuncia.

Tras la publicación oficial, la representante legal del PLI, María Eugenia Sequeira, con un asiento en el Congreso, se declaró a favor de ocupar el escaño por considerar que aunque con los votos que tendrá el FSLN "nunca" se va a lograr un cambio de posición, se podría "influir". Gadea, de 80 años, ha dicho que no aceptará ocupar su banca en el Parlamento porque no se postuló a diputado, posición que no es compartida por algunos de sus seguidores. El ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002), ex candidato presidencial y líder del PLC, desconoce los resultados electorales, pero dejó a decisión "personal" de los dos diputados electos de su partido "si asumen o no los escaños".

Inquietud en sectores políticos

El Parlamento será controlado por un sólo partido por primera vez desde 1990, lo que despierta inquietud en sectores políticos y económicos. Con 63 diputados, el FSLN podrá hacer reformas a la Constitución, pues tiene más de las dos terceras partes de los miembros del Congreso; y podrá nombrar a magistrados del Poder Judicial y del Tribunal Electoral, así como a los cargos en el Banco Central, la Contraloría y Procuraduría de Derechos Humanos. En 2009, por desacuerdos entre el gobierno y la oposición, el Congreso no pudo renovar cargos de magistrados y de funcionarios de entidades estatales, por lo que Ortega debió recurrir a decreto presidencial.

El disidente sandinista Henry Ruíz manifestó que Ortega será un presidente "espurio" por las irregularidades denunciadas en las elecciones y advirtió como "peligroso" que tenga el control absoluto en el Congreso. El líder del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), José Adán Aguerri, declaró a la prensa que decidieron "trabajar de forma concreta" con este gobierno en el impulso de leyes que atañen a su sector desde el Parlamento, tales como reformas fiscal y de la seguridad social.

Para apaciguar los temores, Ortega ha dicho que "no va a provocar cambios dramáticos" en el rumbo del país. "No vamos a hacer lo que nos dé la gana, vamos a hacer lo que le dé la gana a los nicaragüenses, que es a quien nos debemos", manifestó en su primer mensaje al país, dos días después de ser reelegido. Algunos opositores y analistas críticos de Ortega temen que el FSLN vaya más allá y reforme la Constitución con el afán de mantenerse por más tiempo en el poder, aprobando una reelección indefinida.

Carta Bodán


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