Principal‎ > ‎

¡Les vale v...!

¡Les vale v...!







Por Silvio Avilez Gallo

En un país democrático, la Constitución Política establece las bases y los lineamientos sobre los que se asienta la vida institucional de la nación, entidad jurídica que es el elemento fundamental del Estado.  Según la obra clásica de Montesquieu —“El  Espíritu de las Leyes”— un auténtico Estado democrático es aquél en el cual el poder se ejerce de acuerdo con la división clásica entre Legislativo, al que corresponde la preparación y aprobación de las leyes; Ejecutivo, encargado de gobernar y aplicar las leyes, y Judicial, que tiene a su cargo la administración de justicia, conforme a un delicado equilibrio que implica la autonomía e independencia de cada Poder y su estricto apego a lo que para cada uno de ellos establece la mencionada Constitución, también llamada Ley Fundamenta o Carta Magna. Respecto de este esquema teórico, el funcionamiento real del Estado de Derecho se identifica en mayor o menor grado con el modelo ideal.

Está claro, entonces, que el concepto de democracia no depende tanto de lo que proclamen la constitución y las leyes del país, sino y sobre todo del funcionamiento efectivo del sistema en su conjunto.  Por ello, hoy día tenemos regímenes “democráticos” de fachada, que exhiben un impresionante despliegue de disposiciones y leyes constitucionales que no tienen nada que envidiarle a la más pura democracia helénica, pero detrás de ese maquillaje cosmético se esconde un sistema de gobierno despótico, opresor y totalitario.  Algunos de estos regímenes accedieron al poder utilizando los mecanismos de la democracia, para luego minar paulatinamente todo el sistema hasta lograr su desmontaje y el control absoluto de los tres poderes tradicionales de un Estado de Derecho.

¿No es acaso un contrasentido que en la recién celebrada cumbre en Santiago de Chile entre la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) —de la que por cierto están excluidos los Estados Unidos y el Canadá,  las  dos más sólidas democracias de la región, por disposición de su creador, Hugo Chávez Frías— y la Unión Europea, la presidencia de la CELAC haya sido traspasada por el Presidente Sebastián Piñera de Chile, país auténticamente democrático, a Raúl Castro Ruz, hermanísimo y delfín de quien desde hace 54 años ejerce la más férrea dictadura sobre el sufrido pueblo cubano?

¿Y no es igualmente insólito que con motivo del cuarto período consecutivo del Presidente “bolivariano” de Venezuela, éste, debido a su gravísima dolencia, no haya podido tomar posesión de su cargo el pasado 10 de enero, conforme lo establece la Constitución  de ese país, a pesar de lo cual las interpretaciones antojadizas de los poderes legislativo y judicial, pasando por encima de la ley fundamental, declararon la validez y continuidad del mandato de Chávez porque, según afirman, las disposiciones constitucionales solamente establecen meros “formalismos”? Y la flamante O.E.A., que sufre aparentemente del mal de Alzheimer, así como las democracias del continente y del mundo han guardado un ominoso silencio frente a las manipulaciones de la “democracia bolivariana” de Venezuela, cuya sede radica al parecer en La Habana.

Y para no ser menos, el inconstitucional titular del ejecutivo nicaragüense viajó a Caracas precisamente el 10 de enero, fecha en que debía haber rendido el informe anual sobre su labor de gobierno a la Asamblea Nacional, para participar en una “misa negra” junto a otros corifeos albanistas, ocasión que aprovechó para insultar soezmente a quienes no comulgan con las ideas del chavismo, a los que llamó buitres, carroñeros y otras lindezas, sin que ello significara injerencia alguna en los asuntos internos de Venezuela, de lo que tan celosos se muestran los “chavócratas” de la CELAC cuando atacan rutinariamente al imperio. Utilizando los mismos mecanismos de la “democracia bolivariana”, el Comandante Ortega, mediante una arbitraria como ilegal e inconstitucional reforma de facto del Arto. 147 de la Carta Magna nicaragüense por los “amaestrados” integrantes de la sumisa Corte Suprema de Justicia, con cargos vencidos, logró burlar la prohibición constitucional de la reelección consecutiva en el cargo de Presidente de la República, lo que le permitió acceder nuevamente —por cuarta vez— a la jefatura del Estado.  ¿Y la O.E.A. y los gobiernos democráticos del mundo? Muy bien, gracias.

Es una tragedia constatar que todo el andamiaje construido por las organizaciones que integran la comunidad internacional en materia de respeto de los derechos humanos, vigencia de los principios democráticos, régimen de libertades fundamentales, respeto de la dignidad de la persona humana, Carta Democrática Interamericana, etc. queda reducido a una simple recopilación de textos con valor teórico y decorativo. Después de 54 años de ignominiosa dictadura de los hermanos Castro, Cuba hace su entrada triunfal en los grandes foros internacionales y hasta la Unión Europea le rinde pleitesía. Indudablemente, algo está podrido en Dinamarca…

Como dice el pueblo en su habla sencilla, pintoresca y sabrosa, a los nuevos “demócratas” albanistas lo que digan la Constitución y las leyes de sus países “¡les vale v…!”

Facebook Twitter More...

Comments