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¿Fe y esperanza en Nicaragua?

¿Fe y esperanza en Nicaragua?







Sergio Simpson
 
Daniel Ortega y Rosario Murillo nos piden tener fe y esperanza, y sus fieles repiten el mensaje vociferando que confiemos ciegamente en la pareja bendecida por el mismísimo Dios para conducir al pueblo hacia la tierra prometida, como Moisés.
 
Fe y esperanza en el Gran Canal Interoceánico, y los sub proyectos, como opción para que el país supere la miseria en la cual vive la mayoría de habitantes, pero no creo en la promesa.
 
Por principios, no asumo fe ni esperanza sino argumentos y acciones con base en planificación, administración transparente, efectividad, y resultados, lo cual no encuentro en los actos de la pareja presidencial y sus funcionarios para erradicar la pobreza y edificar una sociedad justa con participación ciudadana.
 
Pretenden convencer con ilusiones, sin embargo su concepto y práctica de vida demuestra que el principal interés es aumentar sus cuentas bancarias por medio del poder político. El matrimonio presidencial, su familia, allegados y aliados, exponen la ostentación de su fortuna y banquete.
 
Por tanto, son oligarcas; la pareja sustenta su autoridad en la divinidad, construye una imagen para ser reverenciada, en la cual los súbditos deben estar convencidos que sus líderes los conducen sabiamente. Por eso no consultan a la población, aunque la decisión canalera sea trascendente tal a como dicen.
 
Daniel firmó el tratado canalero sin haber informado ni consultado a los pueblos originarios del Caribe nicaragüense cuyas tierras ancestrales serán expropiadas.  El Consejo Regional Autónomo de la RAAS está controlado por el FSLN.
 
En Nicaragua es común escuchar: Roban pero nos dan a los pobres, además el que llega a un puesto (de gobierno) es baboso si no aprovecha. El presidente y su esposa gobiernan con base en esa lógica, reparten regalías a los pobres y dejan a sus fieles burócratas estatales se beneficien del bien y dinero público y el tráfico de influencia para prósperas transacciones.
 
Así ha funcionado este gobierno durante siete años. ¿Por qué sería diferente en la administración del canal?  Los principales favorecidos serán el matrimonio, su familia, sus allegados, aliados partidarios, oportunistas,  capitalistas extranjeros y grandes empresarios nacionales.
 
Los pobres y profesionales aplicarán como obreros, con eso deben agradecer aunque reciban salarios miserables. Ya lo han dicho, igual que en las otras zonas francas tendrán trabajo gracias a la inteligente conducción del matrimonio presidencial.
 
Para laboral deberán llevar una carta de recomendación firmada por el Jefe Político, o algún funcionario del Gabinete de Familia controlado por el FSLN, o de alguien “que tenga pata”; si no jamás obtendrá trabajo, aunque sea indigno esa es la regla Ortega-Murillo. Dudo que cambie.
 
Fe y esperanza no puede haber, para quienes razonan, cuando empleados estatales son obligados a marchar en apoyo a la pareja presidencial, cuando son obligados a pagar cotización al FSLN, cuando no funcionan los sindicatos, cuando les entregan un bono económico para que respondan e idolatren.
 
El envío de paramilitares a vapulear y robarle a quienes apoyaban la protesta de adultos mayores es una muestra más de que no hay posibilidades de tener fe y esperanza en cambios. La represión policial, hasta con torturas, no concuerda con el discurso esperanzador, es demagogia de la primera dama.
 
Entonces, no podemos tener esperanza y fe cuando el danielismo organiza un cuerpo paramilitar para garrotear, patear, robarle a los protestantes (como el que dirigía la señora somocista Nicolasa Sevilla) y la policía es cómplice y partícipe de la barbarie.
 
Seguimos en la barbarie miserable, las estadísticas demuestran que no hemos avanzado en la superación de la penuria porque no hay capacidad productiva, ni financiamiento y asistencia técnica.
 
Lo que hay son programas asistenciales, clientelismo político, con principios feudales, porque la finalidad es que las personas beneficiadas le agradezcan, se arrodillen a venerar al presidente y su señora esposa.
 
Los voceros alaban al matrimonio, son del séquito, sin sentido crítico, para ellos todo está lindo, bonito, bendecido, y los pocos que aceptan que aún falta mucho por hacer no son capaces de señalar los actos de corrupción, represión, tortura, injusticia.
 
Con este presente es imposible creer en el discurso de fe y esperanza. No me convencen.

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