¿Consenso económico o complicidad?







Por Roberto Escobedo Caicedo


Los empresarios y capitalistas nicaragüenses parece que ya olvidaron lo que les ocurrió durante la primera dictadura sandinista, período 1979-1990, con la famosa "economía mixta". Los nueve Comandantes de la Revolución les prometieron que tendrían en sus manos el manejo de toda la economía nacional, pero a los pocos días cambiaron de criterio. Les manifestaron que al desaparecer su poder armado de clase, Guardia Nacional de Nicaragua, quedaban por entero subordinados a la implementación de la primera etapa de consolidación del marxismo-leninismo, dictadura revolucionaria del proletariado, por lo que esa luna de miel fue efímera. Fue entonces cuando decidieron largarse a Miami, declarando a su llegada que los "habían engañado los muchachos, porque ellos no sabían que eran comunistas". 

Sus mismos representantes orgánicos en la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), Alfonso Robelo Callejas y Violeta Chamorro, firmaron los decretos de confiscación de los bienes de los somocistas y sospechosos de serlo, complementándola con la ley de los ausentes. Todo nicaragüense que permaneciera más de seis meses fuera del territorio nacional, sufría la confiscación de sus bienes, fuera o no somocista. En otras palabras, ellos mismos se clavaron el cuchillo por su oportunismo y por confiar en los comunistas, como vuelven a hacerlo en la actualidad.

Sus intelectuales orgánicos parece que nunca leyeron los primeros tiempos de la dictadura leninista. Cuando Lenin se convenció que no podían manejar la economía del nuevo Estado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), llamó en su auxilio a los antiguos empresarios y capitalistas a los que les confiscaron sus bienes. Estableció con ellos lo que se llamó la Nueva Política Económica (NEP) y comenzaron a producir las fábricas, funcionar los ferrocarriles y los campos a producir trigo. Este sistema estuvo vigente hasta la muerte de Lenin, cuando Stalin se convirtió en el amo de la URSS y puso en marcha su primer Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social. En cuanto a los empresarios y capitalistas que colaboraron con Lenin en la implementación de la NEP, los consideró una pandilla de oportunistas y traidores a su propia clase social. Unos terminaron en el paredón y los otros, "disfrutaron" prolongadas vacaciones en Siberia.

Cuando Ortega Saavedra comenzó a desmantelar el andamiaje institucional y democrático de Nicaragua, terminando con la separación de los Poderes del Estado, lo mismo que desconociendo la vigencia del Arto. 147 Cn. que limitaba a dos términos no consecutivos el ejercicio de la Presidencia de la República, más el fraude electoral en los comicios municipales del 9 de noviembre del 2008, los empresarios y capitalistas se quedaron cruzados de brazos. Otro tanto hizo el Licenciado Eduardo Montealegre Rivas, presentado como el gran líder de la oposición al orteguismo. Se limitaron a decir que esperaban un proceso electoral fundado en el pluralismo político, el respeto al ejercicio del sufragio, invitaciones a Observadores Nacionales y Extranjeros, etc. La respuesta de Ortega Saavedra en las elecciones de noviembre del 2011 fue otro fraude descomunal, la entrega de cédulas de identidad a los muertos y toda clase de irregularidades en las Juntas Receptoras de Votos, manejadas a su gusto y antojo por militares orteguistas en situación de retiro. 

Los dirigentes del COSEP no se preocuparon, entonces, por enviar delegaciones a los países que suministran ayuda económica a Nicaragua, denunciando el fraude y todas las irregularidades cometidas durante el mencionado proceso electoral, antes, durante y después de que tuviera lugar. Sólo se preocuparon por negociar el futuro de sus bienes y de sus negocios, declarando con el mayor descaro que Ortega Saavedra les garantizaba seguridad jurídica a los mismos y la oportunidad de hacer grandes negocios. En otras palabras, muy poco les importaba lo que hiciera con los bienes de los que no pertenecen al COSEP y los abusos que han caracterizado todas las actuaciones políticas del secretario general del COSEP.

Esa estrecha asociación entre empresarios y capitalistas del COSEP con el orteguismo, lindante con la subordinación, es lo que vienen llamando el "consenso económico", el que se ha estremecido con las declaraciones de la nueva Embajadora de los Estados Unidos, Phillys Powers, la que declaró públicamente que consideraba muy difícil que para este año, la Administración Obama renovara los dos Waivers o Dispensas al corrupto régimen orteguista. Esto bastó para que el sinvergüenza del Procurador General de la República, Hernán Estrada, acelerara la devolución o indemnizaciones con Bonos de Compensación a 61 ciudadanos norteamericanos a quienes les confiscaron sus bienes durante el período, 1979-1990, pero sin abandonar el proceso de confiscaciones selectivas de todas las propiedades que son del agrado de la mafia orteguista.

Mientras tanto, una nutrida representación de empresarios y capitalistas del COSEP viajaron a Washington, para cabildear ante prominentes políticos y funcionarios de la Administración Obama por la renovación de los dos Waivers o Dispensas para un régimen corrupto, aliado de bloques de países que promueven el terrorismo internacional, como son la Venezuela de Hugo Chávez y su ALBA y la dictadura teocrática de Irán, presidida por el enemigo jurado de los Estados Unidos, Ahmedinejad. Ninguno de los miembros del COSEP se refirió a que Ortega Saavedra está en proceso de consolidar una dictadura fascista, después de recetarles a los nicaragüenses otra de carácter marxista-leninista. Tampoco se refirieron a que está en marcha un nuevo proceso de confiscaciones selectivas.

Ortega Saavedra ha hecho creer a los funcionarios de la DEA, del FBI, de la CIA y a los del Departamento de Estado, que es acreedor a un trato muy especial, porque combate eficazmente el tráfico de indocumentados por el territorio nacional que se dirigen a los Estados Unidos y ha levantado un valladar contra los que lavan dinero y trafican con drogas. Es todo lo contrario, porque es un gran exportador de nicaragüenses a los Estados Unidos y participa activamente en el negocio de las drogas, estando asociado con el cártel chavista, constituido por Narcogenerales, Narcoalmirantes y Narcocomisionados. Por esto espera que se hagan de la vista gorda con su nueva dictadura de corte fascista y le renueven los dos Waivers o Dispensas para continuar con sus criminales actividades.

Recientemente, la aplanadora orteguista de la Asamblea Nacional aprobó la creación de la Unidad de Análisis Financiero (UAF), la que permite a sus autoridades investigar los capitales y cuentas bancarias de cualquier residente en Nicaragua. Como es lógico, esas disposiciones se las aplicarán únicamente a los que no son aliados del orteguismo, pero para curarse en salud, ya los dirigentes del COSEP le están pidiendo a Ortega Saavedra vetar algunas disposiciones de esa nueva Ley, para que no salgan al descubierto los negocios bajo cuerda que hacen con los ministros y presidentes de entes autónomos de las unidades ejecutoras del sector público. Los Contratos de compra de equipos y de servicios se adjudican sin licitación alguna, lo que fomenta el alto grado de corrupción inherente al orteguismo. Además, la Contraloría General de la República se ha convertido en un instrumento de venganza política del secretario general del FSLN, por lo que la corrupción alcanza límites imposibles de cuantificar.

Entre el COSEP y el orteguismo, más que un consenso económico, lo que existe es una estrecha complicidad, para que la comunidad internacional siga dando donaciones y dinero en efectivo para supuestos proyectos específicos, pero la realidad es que ese dinero se destina a mantener el clientelismo político para usarlo en cualquier proceso electoral, como el que ya se avecina, los comicios municipales de noviembre de este año, donde los integrantes de un nuevo cártel del narcotráfico y venta de cédulas de identidad constituido por los corruptos magistrados electorales, ya tienen preparado otro fraude. Es por eso que empresarios como Zamora Hinojos* (*significa de rodillas) andan hoy al borde de un colapso nervioso ante la posibilidad de que su jugosa fortuna, amasada bajo la sombra del bigote de Ortega, comience a enflaquecer. “Radicales” nos dice este lacayo del nuevo dictador seudo socialista, a quienes anteponemos los valores de institucionalidad democrática, respeto absoluto a la Constitución Política, separación auténtica de poderes, al “clima de negocios” que ellos veneran cual becerro de oro. 

Si los Estados Unidos están de veras comprometidos con el fortalecimiento de las democracias en los países de Latinoamérica, no deberá renovar los dos Waivers o Dispensas al corrupto régimen de Ortega Saavedra. Si lo hacen, no harán más que contribuir a la consolidación de una dictadura fascista en Nicaragua, la que estrechará sus lazos con los regímenes de Caracas y Teherán, promotores del terrorismo internacional.



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